Que una empresa deje de asignar tareas a uno de sus empleados puede convertirse en un problema mucho más serio de lo que parece. Así lo explica el abogado Miguel Benito Barrionuevo, que relata el caso de un trabajador que terminó cobrando 30.000 euros de indemnización después de que su compañía dejara de darle trabajo tras una fuerte discusión con su jefe.
El caso comenzó en una oficina que estaba «hasta arriba de trabajo». Todos los empleados tenían una elevada carga laboral y trabajaban durante sus ocho horas a pleno rendimiento. Sin embargo, la situación cambió después de que el trabajador se negara a realizar horas extraordinarias y mantuviera una discusión con su superior.
«Acoso laboral no solo es que te griten, te insulten o te falten al respeto»
Después de aquel enfrentamiento, el jefe habría tomado la decisión de dejar de mandarle tareas. Barrionuevo relata que, por un lado, se pretendía poder justificar un posible despido en el futuro y, por otro, provocar problemas entre el trabajador y sus propios compañeros, que continuaban soportando una elevada carga de trabajo mientras veían que él permanecía sin funciones.
El abogado utiliza este caso para recordar que el acoso laboral no tiene por qué manifestarse únicamente mediante insultos, gritos o faltas de respeto. «Acoso laboral no solo es que te griten, te insulten o te falten al respeto», explica. En su opinión, existen diferentes formas de acoso que pueden producirse dentro de una relación laboral.
La situación llegó finalmente a los tribunales y la defensa pudo demostrar que la falta de tareas no era casual. Para ello resultó especialmente importante el testimonio de varios compañeros de trabajo, que explicaron qué instrucciones habían recibido dentro de la empresa.
Los compañeros tenían órdenes de no ayudarle
«En el juicio pudimos demostrar, gracias al testimonio de varios compañeros, que tenían órdenes desde arriba de no solicitar ayuda a esta persona y no darle trabajo», asegura el abogado. De esta manera, el caso no se habría limitado a que el trabajador tuviera temporalmente menos funciones, dado que existían instrucciones expresas para mantenerlo apartado de las tareas.
El abogado expresa además que el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores permite solicitar la extinción de la relación laboral cuando existen incumplimientos graves de las obligaciones empresariales, con derecho a la indemnización correspondiente. En este caso, la vía terminó permitiendo al trabajador poner fin a su relación con la compañía y recibir 30.000 euros.
Sus compañeros recibieron órdenes expresas de mantenerlo apartado y ese aislamiento terminó siendo determinante durante el proceso judicial
Que una empresa deje de asignar tareas a uno de sus empleados puede convertirse en un problema mucho más serio de lo que parece. Así lo explica el abogado Miguel Benito Barrionuevo, que relata el caso de un trabajador que terminó cobrando 30.000 euros de indemnización después de que su compañía dejara de darle trabajo tras una fuerte discusión con su jefe.
El caso comenzó en una oficina que estaba «hasta arriba de trabajo». Todos los empleados tenían una elevada carga laboral y trabajaban durante sus ocho horas a pleno rendimiento. Sin embargo, la situación cambió después de que el trabajador se negara a realizar horas extraordinarias y mantuviera una discusión con su superior.
«Acoso laboral no solo es que te griten, te insulten o te falten al respeto»
Después de aquel enfrentamiento, el jefe habría tomado la decisión de dejar de mandarle tareas. Barrionuevo relata que, por un lado, se pretendía poder justificar un posible despido en el futuro y, por otro, provocar problemas entre el trabajador y sus propios compañeros, que continuaban soportando una elevada carga de trabajo mientras veían que él permanecía sin funciones.
El abogado utiliza este caso para recordar que el acoso laboral no tiene por qué manifestarse únicamente mediante insultos, gritos o faltas de respeto. «Acoso laboral no solo es que te griten, te insulten o te falten al respeto», explica. En su opinión, existen diferentes formas de acoso que pueden producirse dentro de una relación laboral.
La situación llegó finalmente a los tribunales y la defensa pudo demostrar que la falta de tareas no era casual. Para ello resultó especialmente importante el testimonio de varios compañeros de trabajo, que explicaron qué instrucciones habían recibido dentro de la empresa.
Los compañeros tenían órdenes de no ayudarle
«En el juicio pudimos demostrar, gracias al testimonio de varios compañeros, que tenían órdenes desde arriba de no solicitar ayuda a esta persona y no darle trabajo», asegura el abogado. De esta manera, el caso no se habría limitado a que el trabajador tuviera temporalmente menos funciones, dado que existían instrucciones expresas para mantenerlo apartado de las tareas.
El abogado expresa además que el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores permite solicitar la extinción de la relación laboral cuando existen incumplimientos graves de las obligaciones empresariales, con derecho a la indemnización correspondiente. En este caso, la vía terminó permitiendo al trabajador poner fin a su relación con la compañía y recibir 30.000 euros.
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