Los 25 minutos extra de viaje condenan a la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona

La línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, la joya de la corona de la red española, pierde brillo. El incremento de 25 minutos en el tiempo de viaje introducido por Adif tras el accidente de Adamuz de enero le ha restado atractivo, lo que ha reducido la demanda e impactado en las operadoras ferroviarias, que no ocultan su preocupación.

Cierto es que la alta velocidad sigue sin recuperarse en conjunto del golpe de la tragedia en la localidad andaluza y que los viajeros siguen aún por debajo de los registrados en 2025 por la lógica contracción de la demanda tras un evento de estas características. Pero lo grave en el caso del corredor que une las dos ciudades más importantes de España es que es el más importante de la red y el único rentable para Renfe, Iryo y Ouigo, por lo que cualquier afectación es más relevante.

La preocupación por la situación de la línea la transmitió la semana pasada la directora general de Ouigo España, Amandine Thomas-Commin. En una comparecencia en el Congreso de los Diputados, Thomas-Commin expresó su «preocupación» por la «pérdida de atractivo» de la línea.

La directiva, en el cargo desde principios de año, explicó que la recuperación de los 25 minutos extra que dura ahora el viaje entre Madrid y Barcelona es «una prioridad».

A principios de febrero, y tras el accidente de Adamuz, Adif, el gestor de la infraestructura, acordó con Renfe, Iryo y Ouigo prolongar los tiempos de viaje en el corredor en unos 25 minutos.

La medida se adoptó para permitir a los equipos de mantenimiento de Adif desarrollar las tareas de conservación de la infraestructura cuando no circulan servicios comerciales dado que los tiempos de viaje en la línea ya se habían alargado con la paulatina introducción de limitaciones temporales de velocidad (LTV) por parte del gestor ante las quejas de los maquinistas por el estado de la infraestructura, ahora en proceso de renovación. Estas LTV ya habían obligado a las compañías a suprimir los últimos servicios del día para no invadir las franjas horarias en las que los equipos de Adif realizan el mantenimiento de la infraestructura.

Según lo comunicado entonces, el incremento del tiempo de viaje se mantendrá al menos hasta el mes de diciembre, sin que por el momento se hayan ofrecido detalles al respecto de cuándo se suprimirán.

Impacto en Renfe

La prolongación del tiempo de viaje, junto a la mayor desconfianza de los viajeros en la alta velocidad, reconocida por el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, han llevado a la red a perder tráfico. En el caso del corredor Madrid-Barcelona, un 13% en el segundo trimestre del año, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Esta bajada se ha mostrado, en el caso de Renfe, muy dañina para sus cuentas. Según los datos avanzados por «El Economista», la oferta de Renfe en el corredor disminuyó un 17,2% durante el primer trimestre, hasta 1,76 millones de plazas, mientras que la demanda cayó un 19,2%, hasta 1,74 millones de viajeros. La tendencia continuó en el segundo trimestre, con descensos del 18% y 15,3% en oferta y demanda.

El resultado del mal desempeño del corredor, así como de un primer trimestre muy impactado por el accidente de Amaduz, es que la operadora pública cerró los seis primeros meses del año con unas pérdidas de 111 millones de euros.

 Ouigo admite que el corredor ha perdido atractivo y Renfe ha visto fuertemente penalizada su demanda en los primeros seis meses del año  

La línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, la joya de la corona de la red española, pierde brillo. El incremento de 25 minutos en el tiempo de viaje introducido por Adif tras el accidente de Adamuz de enero le ha restado atractivo, lo que ha reducido la demanda e impactado en las operadoras ferroviarias, que no ocultan su preocupación.

Cierto es que la alta velocidad sigue sin recuperarse en conjunto del golpe de la tragedia en la localidad andaluza y que los viajeros siguen aún por debajo de los registrados en 2025 por la lógica contracción de la demanda tras un evento de estas características. Pero lo grave en el caso del corredor que une las dos ciudades más importantes de España es que es el más importante de la red y el único rentable para Renfe, Iryo y Ouigo, por lo que cualquier afectación es más relevante.

La preocupación por la situación de la línea la transmitió la semana pasada la directora general de Ouigo España, Amandine Thomas-Commin. En una comparecencia en el Congreso de los Diputados, Thomas-Commin expresó su «preocupación» por la «pérdida de atractivo» de la línea.

La directora general de Ouigo España comparece en la comisión del Senado sobre los accidentes ferroviarios

La directiva, en el cargo desde principios de año, explicó que la recuperación de los 25 minutos extra que dura ahora el viaje entre Madrid y Barcelona es «una prioridad».

A principios de febrero, y tras el accidente de Adamuz, Adif, el gestor de la infraestructura, acordó con Renfe, Iryo y Ouigoprolongar los tiempos de viaje en el corredor en unos 25 minutos.

La medida se adoptó para permitir a los equipos de mantenimiento de Adif desarrollar las tareas de conservación de la infraestructura cuando no circulan servicios comerciales dado que los tiempos de viaje en la línea ya se habían alargado con la paulatina introducción de limitaciones temporales de velocidad (LTV) por parte del gestor ante las quejas de los maquinistas por el estado de la infraestructura, ahora en proceso de renovación. Estas LTV ya habían obligado a las compañías a suprimir los últimos servicios del día para no invadir las franjas horarias en las que los equipos de Adif realizan el mantenimiento de la infraestructura.

Según lo comunicado entonces, el incremento del tiempo de viaje se mantendrá al menos hasta el mes de diciembre, sin que por el momento se hayan ofrecido detalles al respecto de cuándo se suprimirán.

La prolongación del tiempo de viaje, junto a la mayor desconfianza de los viajeros en la alta velocidad, reconocida por el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, han llevado a la red a perder tráfico. En el caso del corredor Madrid-Barcelona, un 13% en el segundo trimestre del año, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Esta bajada se ha mostrado, en el caso de Renfe, muy dañina para sus cuentas. Según los datos avanzados por «El Economista», la oferta de Renfe en el corredor disminuyó un 17,2% durante el primer trimestre, hasta 1,76 millones de plazas, mientras que la demanda cayó un 19,2%, hasta 1,74 millones de viajeros. La tendencia continuó en el segundo trimestre, con descensos del 18% y 15,3% en oferta y demanda.

El resultado del mal desempeño del corredor, así como de un primer trimestre muy impactado por el accidente de Amaduz, es que la operadora pública cerró los seis primeros meses del año con unas pérdidas de 111 millones de euros.

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