Las educadoras infantiles toman las calles de Madrid por su dignidad laboral: “Se llenan la boca de salud mental y nos tienen acribilladas”

Numerosas personas durante una manifestación de docentes de educación infantil (0-3), a 23 de mayo de 2026, en Madrid (España).

La movilización del sector educativo se intensifica en todo el país. El centro de Madrid ha sido tomado desde el mediodía de este sábado por miles de docentes del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años). Vestidos con camisetas amarillas, han llegado desde distintas comunidades autónomas para reclamar “los mismos derechos, las mismas ratios y la misma dignidad laboral”.

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Zaida Sánchez, maestra. Elena Pascual, maestra de Burgos y representante de trabajadores de Comisiones Obreras en la provincia, durante la manifestación celebrada este sábado en Madrid.En el extremo derecho, Alicia María Mendiola, 49 años, de Badajoz, trabajadora de la escuela infantil Pastores de Belén, durante la manifestación celebrada este sábado en Madrid.  Natividad Arroyo, docente en Madrid desde hace 41 años, durante la manifestación celebrada este sábado en Madrid.Rosana Díaz, llegada desde Albacete, participa en la manifestación celebrada este sábado en Madrid.María González de Galicia, docente desde hace 15 años, se acompaña con un par de amigas en la protesta de Madrid Las docentes del primer ciclo de Educación (0 a 3 años) protestan, tras semanas de huelgas, para reclamar bajada de ratios, mejoras de sueldo y condiciones laborales aceptables  

La movilización del sector educativo se intensifica en todo el país. El centro de Madrid ha sido tomado desde el mediodía de este sábado por miles de docentes del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años). Vestidos con camisetas amarillas, han llegado desde distintas comunidades autónomas para reclamar “los mismos derechos, las mismas ratios y la misma dignidad laboral”.

La calle Ronda de Atocha se ha convertido en el epicentro de la protesta. La marea amarilla se ha acompañado de cacerolazos, pitidos y cánticos: “Nos llaman guardería y no lo es, qué atrevida es la ignorancia”. Entre las manifestantes, María González, docente con 15 años de experiencia, que ha viajado desde Galicia para unirse a la movilización masiva. “Exigimos bajada de ratios, mejoras de sueldo y mejoras laborales. Las exigimos a corto plazo porque no podemos más, porque está afectada nuestra salud física, y también está quebrada nuestra salud mental. Tanto que se les llena la boca [hablando] de salud mental y nos tienen a nosotras acribilladas”.

La convocatoria, impulsada por CCOO, CGT y la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles, llega tras semanas de movilizaciones y del seguimiento masivo de la huelga general celebrada el pasado 7 de mayo. Las profesionales denuncian la precariedad del sector, las ratios “inasumibles” en las aulas y la falta de inversión pública en una etapa educativa que consideran fundamental para el desarrollo cognitivo y emocional de los menores.

En la enseñanza infantil trabajan 61.000 educadoras, repartidas a partes casi iguales entre la enseñanza pública y la privada, y hay unos 11.000 centros educativos a los que asiste medio millón de niños. El personal de las escuelas infantiles de España, tanto públicas como privadas, protesta para exigir una mejora de las condiciones de los centros en materia de ratios de niños por clase e infraestructuras, y también una subida salarial, más centrada en los centros privados, donde los sueldos de las educadoras (el sector está feminizado en un 97%) apenas superan el salario mínimo interprofesional. “Tenemos trabajadoras pobres. Muchas nos explican que necesitan tener otro trabajo para llegar a final de mes”, afirmó Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CC OO.

Aunque los organizadores aún no han dado cifras de asistencia, las maestras se han congregado en una manifestación que para ellas tiene tintes históricos. Supone, por primera vez, la unión de educadoras de escuelas privadas, concertadas y públicas de educación infantil de este nivel. A la que se unieron colectivos y asambleas del ciclo 0-3 de diversas comunidades autónomas en una única estructura estatal.

Las educadoras reclaman una mayor inversión estatal que permita a las comunidades autónomas mejorar salarios y ampliar plazas públicas. Critican además el modelo actual basado “en la fragmentación y externalización”, al considerar que “los derechos de la infancia se han convertido en subastas al mejor postor”.

“La situación que vivimos es inviable”

Zaida Sánchez es una maestra de 47 años de la casa de niños La Colmena, en Madrid. Actualmente, trabaja en un aula con 20 menores de dos y tres años, uno de ellos con necesidades especiales. Lo que viven, dice, “es inviable”. “Estoy aquí para pedir mejorar nuestras condiciones y las de los niños”, subrayó.

En su institución, comenta, apenas cuentan con una persona de refuerzo para nueve aulas. “Mientras cambias un pañal, otro niño se cae y otro se sube encima de una mesa. No llegas a todo”, relató. La trabajadora definió el contexto diario en las aulas como “una situación muy estresante” que genera “impotencia”.

“Ya no podemos más”

Lidia Gómez, de 35 años, es profesora en una escuela infantil privada de Madrid, en Alcalá de Henares, y ha venido a manifestarse acompañada de su marido, su hija de 14 meses y su madre. Con una camiseta con la frase “necesitamos más brazos para poder dar abrazos”, Gómez reclama dignidad para el 0-3. “Es imposible trabajar con tantos niños y niñas. Mi hija, que es una bebé, también lo sufre porque va a la escuela. Ya no podemos más”.

“Les enseñamos todo y no se nos está teniendo en cuenta”

Elena Pascual es maestra de educación infantil en Burgos (Castilla y León) y representante de los trabajadores de Comisiones Obreras de esta ciudad. “Desde toda España hemos venido aquí las educadoras infantiles para manifestarnos”, comenta esta maestra de 39 años. “He llegado a tener hasta 24 niños y les tenemos que atender, dar clase, les enseñamos a comer, a ir al baño, a ser autónomos. Les enseñamos todo desde el principio de la vida. Es una etapa muy importante y creo que no se está valorando. Al no ser obligatoria, no nos están teniendo en cuenta”, reclama.

“No somos valoradas y estamos cansadas”

Alicia Mendiola tiene 49 años y trabaja en una escuela infantil de Badajoz, en Extremadura. “Soportamos unas ratios altísimas y tenemos los sueldos congelados hace más de 20 años”, denuncia. “Es una profesión que no está nada valorada ni pagada y estamos cansadas”, dice esta maestra que tiene más de 20 años de experiencia.

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