Opinión | Así se amañan algunos partidos, en la jornada 38, sin dinero

A estas alturas de la vida, de nuestras vidas, superado el momento en que nos enteramos de quienes eran los Reyes Magos (no precisamente de Oriente), estamos convencidos de que algunos partidos de fútbol están amañados, sobre todo en las últimas jornadas del campeonato. A estas alturas de la vida, de nuestras vidas, superado el momento en que nos enteramos de quienes eran los Reyes Magos (no precisamente de Oriente), estamos convencidos de que algunos partidos de fútbol están amañados, sobre todo en las últimas jornadas del campeonato.  

A estas alturas de la vida, de nuestras vidas, superado el momento en que nos enteramos de quienes eran los Reyes Magos (no precisamente de Oriente), estamos convencidos de que algunos partidos de fútbol están amañados, sobre todo en las últimas jornadas del campeonato.

Hoy se juega la última jornada de LaLiga, es decir, la 38. Descendido el histórico Oviedo, cinco clubes se disputan las otras dos plazas por ser los peores de la temporada: Girona, Elche, Mallorca, Levante y Osasuna. Digamos, aunque ni uno solo de los responsables de esas entidades, desde su dueño hasta el delantero centro, pasando por su gerente o entrenador se han atrevido a decirlo, que todos ellos se han merecido encontrarse en el trance que se encuentran. Es más, si bajan deberían pedir perdón, hoy mismo, porque se lo tienen más que merecido y, por favor, que no hablen de mala suerte, lesiones o arbitrajes en contra.

No todos los arreglos o trucos para que se produzca determinado resultado dependen del dinero

Tuvieron diez meses y 38 jornadas para encontrar tres equipos peores que ellos y no lo consiguieron y, por tanto, merecen descender. Y todos ellos saben, no que perderán muchísimo dinero y prestigio, sino que les costará Dios y ayuda regresar a Primera. Es evidente que solo entonces, sus ciudades, sus dueños, sus presidentes, sus futbolistas, sus entrenadores y sus aficiones valorarán lo que tenían y han perdido. No hoy, no, sino durante diez meses.

No hace mucho, mi compañero Sergio R. Viñas explicó, con todo lujo de detalles, que en el fútbol español han desaparecido los ‘maletines’. Normal y en la vida cotidiana, claro. ¡Pero si hay bizum! Sergio contaba que se trataba de una práctica que formó parte de la historia y leyenda del fútbol español durante décadas. Alguien aparecía en un estadio con un ‘maletín’ con la prima para motivar determinado resultado.

No todos los arreglos o trucos para que se produzca determinado resultado dependen del dinero. No, no, ni hablar. Por ejemplo, si a los dos equipos que se enfrentan en la última jornada les salva, a los dos, el empate ¿ustedes creen que el marcador final será otra cosa diferente a un empate? Lo contrario sí sería un escándalo.

No ayer, ni hace una semana o quince días, no, no, los capitanes de los equipos que temen descender se llaman el mismo día del sorteo de Liga y pactan que, cuando se enfrenten al final del calendario, los puntos serán para quien más los necesite, si solo hay uno que los necesita

Un entrenador, que hasta ganó una Liga, me contó en cierta ocasión que fue protagonista de un encuentro de esos. Días antes, habló con el técnico del equipo rival. Hecho. Minutos antes, no días antes, no, minutos antes del saltar al campo, ya entregadas las alineaciones, convocó a sus jugadores y les dijo, bueno, les recordó que no hiciesen tonterías: se empata y punto. Ya camino del césped, uno de sus futbolistas le dijo “perdón, míster, mi integridad no me permite…”. Ni perdón, ni nada, ya te puedes cambiar. Sale fulanito en tu puesto, que se lo digan al árbitro. Y empataron, ¡vaya si empataron!

Cuando digo que no todo es dinero a la hora de arreglar determinados resultados, me refiero a que, antes y ahora, los clubs, los dueños, los presidentes, las directivas, los entrenadores y, sobre todo, los futbolistas se jugaban, se juegan, tanto, que algún truco debían idear para minimizar los daños.

Y, miren, hoy les voy a contar el truco que me contó un enorme futbolista, internacional en su época, que utilizaban para, en caso de que se produjese esa posibilidad amarrarla, atarla y asegurarse la salvación. ¿En qué consistía la treta? Insisto: sin dinero, sin maletín, sin ni siquiera hablar. Bueno, sí, hablaban solo una vez, un día, una noche.

Un gol de Muriqi permitió al equipo bermellón sumar un punto muy importante
Muriqi, máximo goleador del Mallorca esta temporada / GUILLEM BOSCH / DMA

¿Cuándo?, la noche del sorteo del calendario de Liga. Miren, el pasado mes de julio, el día 1, en San Juan de la Nava, en Ávila, en la Comunidad de Castilla y León, se celebró el sorteo de LaLiga que concluye hoy.

Pues bien, esa misma noche, lo pongo solo como ejemplo, los diez capitanes de los diez, o nueve, u ocho, equipos que podrían (que temían) estar inquietos ante la posibilidad de que, tras 35 jornadas, estuviesen con el agua al cuello, pactaban que, en el momento de producirse el enfrentamiento entre ellos, “los puntos serían para quien más los necesitase”.

Y, créanme, según mi fuente, no se volvían a llamar en todo el año, en toda LaLiga, en toda la temporada. Llegadas las jornadas, no sé, 35, 36, 37 y, sí, sí, 38, todo el mundo sabía, más el equipo inquieto que el que no se jugaba ya nada, que este, aquel y el otro partido debían acabar con la victoria del que más necesitase los puntos. Evidentemente, si los dos necesitaban los puntos, el encuentro se disputaba a cara de perro.

Ni una sola llamada más, ni un solo ‘washap’, ni un solo correo. Lo habían hablado la noche del sorteo y era un pacto profesional, de sangre futbolística. Igual ni lo sabían los entrenadores. Igual. Ni tenían por qué saberlo.

 Diario de Mallorca – Deportes

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