¿Por qué el Real Madrid no ha presentado a ninguno de sus fichajes?

Algo está cambiando en el Real Madrid. El conjunto blanco ha convertido durante décadas la presentación de sus grandes fichajes en un acontecimiento en sí mismo. El Santiago Bernabéu se ha vestido de gala para recibir a los galácticos, desde los más de 50.000 aficionados que arroparon a Kaká en 2009 hasta los cerca de 85.000 que acudieron días después para dar la bienvenida a Cristiano Ronaldo. Años más tarde, el ritual se repetiría con otros nombres como Eden Hazard o, más recientemente, Kylian Mbappé, en la puesta de largo más esperada por todo el madridismo. Algo está cambiando en el Real Madrid. El conjunto blanco ha convertido durante décadas la presentación de sus grandes fichajes en un acontecimiento en sí mismo. El Santiago Bernabéu se ha vestido de gala para recibir a los galácticos, desde los más de 50.000 aficionados que arroparon a Kaká en 2009 hasta los cerca de 85.000 que acudieron días después para dar la bienvenida a Cristiano Ronaldo. Años más tarde, el ritual se repetiría con otros nombres como Eden Hazard o, más recientemente, Kylian Mbappé, en la puesta de largo más esperada por todo el madridismo.  

Algo está cambiando en el Real Madrid. El conjunto blanco ha convertido durante décadas la presentación de sus grandes fichajes en un acontecimiento en sí mismo. El Santiago Bernabéu se ha vestido de gala para recibir a los galácticos, desde los más de 50.000 aficionados que arroparon a Kaká en 2009 hasta los cerca de 85.000 que acudieron días después para dar la bienvenida a Cristiano Ronaldo. Años más tarde, el ritual se repetiría con otros nombres como Eden Hazard o, más recientemente, Kylian Mbappé, en la puesta de largo más esperada por todo el madridismo.

El contraste con este verano no puede ser mayor. El Madrid ha incorporado varias piezas para el proyecto de José Mourinho, pero ninguna ha tenido todavía su gran día ante el madridismo. Cucurella, Konaté, Dumfries, Bernardo Silva, Diomande o Espí ya conocen Valdebebas, se entrenan con sus nuevos compañeros e incluso algunos han comenzado a competir con la camiseta blanca, pero no han podido disfrutar de su gran día ante el madridismo. Una anomalía especialmente llamativa en una entidad que históricamente ha cuidado tanto la puesta en escena de sus grandes incorporaciones.

El verano en el Real Madrid arrancó de la forma más abrupta posible con la celebración de las elecciones a la presidencia. El triunfo de Florentino Pérez en las urnas trajo consigo uno de esos movimientos que por sí solo ya requiere de una puesta de largo a la altura de las circunstancias: José Mourinho efectuaba su regreso a la casa blanca más de una década después de su marcha. El técnico portugués fue anunciado el 11 de junio y abrió la puerta a una remodelación profunda de la plantilla. Después llegaron Bernardo Silva, Marc Cucurella, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries y Carlos Espí, antes de que Yan Diomande pusiera el broche a una ventana de fichajes especialmente activa. En total, seis jugadores y un entrenador de primer nivel que, a estas alturas, ya forman parte del día a día de Valdebebas.

Esta enorme actividad en el mercado contrasta con la nula puesta de largo para cada uno de estos jugadores. Los fichajes se han ido anunciando, incorporando a la disciplina de Mourinho y, en algunos casos, hasta debutando con la camiseta blanca, pero el tradicional paso por el Bernabéu se ha quedado en el limbo. El caso más llamativo fue el de Dumfries. El neerlandés tenía prevista su presentación para el pasado 28 de julio, pero fue aplazada unos días antes. Desde entonces, el calendario de presentaciones ha quedado completamente en blanco.

La explicación hay que buscarla, en buena medida, en un verano condicionado por el Mundial. La temporada anterior terminó prácticamente enlazada con el torneo de selecciones y el campeonato alteró por completo los ritmos habituales de los mercados de fichajes. El Real Madrid ha tenido que esperar a la reincorporación escalonada de muchos de sus futbolistas, entre los que se encuentran una buena parte de sus nuevos fichajes. Además, el conjunto blanco está viviendo una pretemporada más cargada de encuentros que nunca. Entre desplazamientos, entrenos y partidos amistosos el calendario del verano se ha visto claramente comprometido. Para colmo, son hasta siete presentaciones las que debe realizar el conjunto blanco, un número de incorporaciones más elevado de lo que acostumbra.

Ahora el Mundial ya ha terminado, peor el calendario empieza a apretar. El Madrid se encuentra en la fase definitiva de su preparación, Mourinho trabaja con prácticamente toda la plantilla y el debut liguero frente al Espanyol está fijado para el 22 de agosto. La excepcionalidad que podía justificar el retraso hace unas semanas empieza, por tanto, a perder fuerza a medida que se acerca el comienzo oficial de la temporada.

La ausencia de presentaciones individuales abre la vía de llevar a cabo una macro presentación conjunta a ojos del Santiago Bernabéu. No hay confirmación oficial de que esto pueda suceder, pero sería una de las posibilidades que baraja el club ante el atasco de fechas que ha sufrido en las últimas semanas. El Mundial comprimió la pretemporada y el club se quedó sin espacio para organizar las tradicionales presentaciones, una circunstancia que alimenta la opción de buscar una fecha y un escenario que permitan reunir a los nuevos protagonistas.

Una de las posibilidades que emerge en esta tesitura es la celebración del Trofeo Santiago Bernabéu, una tradición que desapareció en 2018 a causa de la pandemia, las obras del estadio y el nuevo modelo de pretemporada por el que ha optado el Real Madrid. Un escenario ideal para llevar a cabo una presentación conjunta de todas las incorporaciones de este mercado de fichajes. Precisamente por eso, recuperarlo ahora tendría una doble lectura: supondría devolver al Bernabéu una de sus citas históricas y, al mismo tiempo, ofrecería al club el escenario perfecto para presentar de una tacada a Mourinho y a sus nuevos futbolistas.

Hay un precedente que hace especialmente interesante esta posibilidad. El Madrid ya ha utilizado en el pasado partidos del Trofeo Bernabéu como escaparate para presentar de golpe a sus incorporaciones. En 2011, por ejemplo, la planificación del club contemplaba que los nuevos jugadores fueran presentados conjuntamente durante el Trofeo Bernabéu ante el Galatasaray.

Esta circunstancia cuenta con un condicionante bastante claro: el calendario, de nuevo. El conjunto blanco disputa este miércoles un encuentro ante el Deportivo de la Coruña, correspondiente al Trofeo Teresa Herrera. El día 16 viaja a Alemania para la disputa del último amistoso programado ante el Schalke 04. La competición para los blancos arranca de forma oficial el día 22 ante el Espanyol. Entre ambas fechas eiste un margen muy reducido, que complica la disputa del encuentro en el estadio de los blancos.

Otra opción, mucho más sencilla desde el punto de vista logístico, sería aprovechar el primer partido de Liga en el Bernabéu. La primera cita de la temporada en casa está prevista para el 26 de agosto frente a la Real Sociedad. El encuentro podría convertirse así en el primer gran reencuentro entre la nueva plantilla y su afición en el estadio, y también en una oportunidad para que los fichajes tengan su primera aparición colectiva ante el público madridista.

Fuente: El Periódico de España

 Diario de Mallorca – Deportes

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