No son fichajes, pero como si lo fueran. La continuidad de Valjent y Pablo Torre es una maravillosa noticia para el Mallorca, no solo por su valía futbolística, sino porque dejan un mensaje importante en el propio vestuario de Son Bibiloni, por supuesto, y para la afición. No se puede dudar del compromiso del eslovaco, el primero en exigir al propio club una planificación seria para esta temporada en Segunda. No son fichajes, pero como si lo fueran. La continuidad de Valjent y Pablo Torre es una maravillosa noticia para el Mallorca, no solo por su valía futbolística, sino porque dejan un mensaje importante en el propio vestuario de Son Bibiloni, por supuesto, y para la afición. No se puede dudar del compromiso del eslovaco, el primero en exigir al propio club una planificación seria para esta temporada en Segunda.
No son fichajes, pero como si lo fueran. La continuidad de Valjent y Pablo Torre es una maravillosa noticia para el Mallorca, no solo por su valía futbolística, sino porque dejan un mensaje importante en el propio vestuario de Son Bibiloni, por supuesto, y para la afición. No se puede dudar del compromiso del eslovaco, el primero en exigir al propio club una planificación seria para esta temporada en Segunda.
El central no quería seguir de cualquier manera y su personalidad infunde respeto, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Luis García estuvo acertado en sus primeras declaraciones al mostrar públicamente su deseo de que se quedara en Son Moix por su “responsabilidad” con la situación que vive la entidad tras el descenso.
Por otra parte, ojalá Pablo Torre asuma que esta temporada es clave en su carrera, para reengancharse a la élite y ser uno de los líderes del Mallorca. El técnico le dará todos los galones y en Segunda debe ser diferencial, justo lo que necesita este equipo.
Ahora la guinda sería que Jan Virgili también apostara por jugar en Son Moix un año más. Es difícil creer que algún club pague los 12 millones que cuesta ahora, incluso que el Barcelona pague siete para recuperarle, pero es evidente que el mercado es impredecible.
El extremo catalán, que hasta hace un año no había pisado el fútbol profesional, debe tener paciencia y estar bien aconsejado. Como en el caso de Pablo Torre, un paso atrás puede servirle para dar dos hacia adelante en el futuro. El futuro, pase lo que pase, es suyo, pero sería maravilloso que lo hiciera un año más, al menos, vestido de bermellón.
Todavía necesita pulir muchos detalles para ser un atacante más completo, por lo que un curso en Segunda, siendo protagonista, le podría sentar muy bien si se lo toma en serio. Madurar también es renunciar a caramelos que pueden ser venenosos y que pueden representar pan para hoy y hambre para mañana.
Diario de Mallorca – Deportes
