Paciencia, mucha paciencia. Eso es lo que necesitará el aficionado mallorquinista en esta nueva aventura en Segunda División, donde los disgustos están garantizados. El de Granada solo ha sido el primero. Ser cabeza de ratón en la categoría de plata exige al Mallorca hacer las cosas infinitamente mejor que en la primera mitad de ayer. Paciencia, mucha paciencia. Eso es lo que necesitará el aficionado mallorquinista en esta nueva aventura en Segunda División, donde los disgustos están garantizados. El de Granada solo ha sido el primero. Ser cabeza de ratón en la categoría de plata exige al Mallorca hacer las cosas infinitamente mejor que en la primera mitad de ayer.
Paciencia, mucha paciencia. Eso es lo que necesitará el aficionado mallorquinista en esta nueva aventura en Segunda División, donde los disgustos están garantizados. El de Granada solo ha sido el primero. Ser cabeza de ratón en la categoría de plata exige al Mallorca hacer las cosas infinitamente mejor que en la primera mitad de ayer.
Requiere que Pablo Torre —cerebro ante la baja por lesión de Darder— no desaparezca durante el primer cuarto de hora. Exige que la defensa recupere el carácter inexpugnable de hace dos temporadas con la misma pareja de centrales, y que sus laterales muestren profundidad desde el primer minuto, no solo cuando el marcador ya está en contra; en fin, que no nos hagan extrañar a la pareja de desafectos formada por Maffeo y Mojica. Exige, también, mayor contundencia arriba: ocasiones claras como las de Adrián Fuentes, que parece negado de cara a puerta, no se pueden perdonar. El Mallorca regó el primer tiempo como si esperara que el peso de su plantilla se tradujera en goles por arte de magia. Ser un recién descendido no otorga la condición de favorito; ejemplos como los de Oviedo o Girona lo demuestran. La categoría hay que ganársela a pulso.
El Mallorca no fue inferior al Granada. Si no sumó —más allá de un error arbitral puntual— fue por su falta de eficacia ante la meta rival defendido por Lizoain. Tampoco los cambios (Liso, Buksa o Cerdà) lograron darle la vuelta al choque. Es demasiado pronto para el desánimo porque hay mimbres de sobra, pero esta derrota debe servir como un punto de inflexión inmediato. Cuanto antes, mejor: la primera revancha aguarda este domingo en Son Moix ante el Ceuta.
Diario de Mallorca – Deportes
