Los coches chinos ya no son exclusivamente una opción económica a la hora de comprar un automóvil. Entre las personas que se encuentran ojeando el mercado, un 37,1% se plantea recurrir a una de estas marcas, cifra que sube hasta el 41,3% para los que tienen un presupuesto superior a los 50.000 euros. Así lo demuestran los datos de un estudio realizado por coches.net entre personas que se encuentran en proceso de compra de un vehículo.
Sí es cierto que el precio sigue siendo uno de sus mayores atractivos, pues un 74% de los que se terminan decantando por alguno de estos modelos reconoce que lo hace por su economía. Este porcentaje alcanza el 84,1% entre los compradores con presupuestos superiores a 50.000 euros.
Pero no es una cuestión únicamente de desembolso, sino que a esto se suman otros aspectos como la tecnología, el equipamiento, que crean una buena relación calidad-precio. En cambio, factores como una mayor innovación tecnológica, mencionado por un 18,5%, o la disponibilidad inmediata, para solo el 5,1%, quedan muy por detrás como motivos de compra.
Si el precio abre la puerta a las marcas chinas, la confianza que se genere en los próximos años será la que determine su crecimiento futuro. Entre quienes todavía descartan comprar un vehículo chino, más de la mitad, concretamente un 53,5%, señala como principal motivo las dudas sobre el servicio posventa y la disponibilidad de recambios en su país.
Este miedo se incrementa a la par que lo hace la inversión realizada. Tanto es así, que casi siete de cada diez compradores con presupuestos comprendidos entre 30.000 y 40.000 euros citan este aspecto como su principal freno. Por detrás aparecen los prejuicios sobre la durabilidad de los materiales, para el 24,8%, y la incertidumbre sobre el valor de reventa, para el 13,6%.
Solo un 5,3% de los usuarios reconoce no conocer ninguna marca china, mientras que fabricantes como MG (78,4%), BYD (75,8%), Omoda (70%), Jaecoo (60,1%) o Lynk & Co (54,5%) ya forman parte del proceso habitual de búsqueda de los compradores españoles. Esto no significa, sin embargo, que no quisieran comprarlas si tuviesen entendimiento de ellas.
Las marcas chinas ya han demostrado que pueden generar interés entre los españoles, pero todavía les queda un trecho para asentarse en el mercado. El siguiente paso es ya consolidar la confianza: el 44,1% de los futuros compradores las considera una opción atractiva, aunque necesita conocer mejor su calidad antes de decidirse.
Así, nace un nuevo modelo de comprador: más informado y menos condicionado por el origen del fabricante. Un 32% sigue prefiriendo únicamente las marcas tradicionales, y casi uno de cada cuatro, un 23,9%, considera que los fabricantes chinos son una alternativa innovadora y confiable.
Aunque la relación calidad-precio impulsa el interés, el temor a la disponibilidad de recambios y el servicio de atención siguen siendo el principal freno
Los coches chinos ya no son exclusivamente una opción económica a la hora de comprar un automóvil. Entre las personas que se encuentran ojeando el mercado, un 37,1% se plantea recurrir a una de estas marcas, cifra que sube hasta el 41,3% para los que tienen un presupuesto superior a los 50.000 euros. Así lo demuestran los datos de un estudio realizado por coches.net entre personas que se encuentran en proceso de compra de un vehículo.
Sí es cierto que el precio sigue siendo uno de sus mayores atractivos, pues un 74% de los que se terminan decantando por alguno de estos modelos reconoce que lo hace por su economía. Este porcentaje alcanza el 84,1% entre los compradores con presupuestos superiores a 50.000 euros.
Pero no es una cuestión únicamente de desembolso, sino que a esto se suman otros aspectos como la tecnología, el equipamiento, que crean una buena relación calidad-precio. En cambio, factores como una mayor innovación tecnológica, mencionado por un 18,5%, o la disponibilidad inmediata, para solo el 5,1%, quedan muy por detrás como motivos de compra.
Si el precio abre la puerta a las marcas chinas, la confianza que se genere en los próximos años será la que determine su crecimiento futuro. Entre quienes todavía descartan comprar un vehículo chino, más de la mitad, concretamente un 53,5%, señala como principal motivo las dudas sobre el servicio posventa y la disponibilidad de recambios en su país.
Este miedo se incrementa a la par que lo hace la inversión realizada. Tanto es así, que casi siete de cada diez compradores con presupuestos comprendidos entre 30.000 y 40.000 euros citan este aspecto como su principal freno. Por detrás aparecen los prejuicios sobre la durabilidad de los materiales, para el 24,8%, y la incertidumbre sobre el valor de reventa, para el 13,6%.
Solo un 5,3% de los usuarios reconoce no conocer ninguna marca china, mientras que fabricantes como MG (78,4%), BYD (75,8%), Omoda (70%), Jaecoo (60,1%) o Lynk & Co (54,5%) ya forman parte del proceso habitual de búsqueda de los compradores españoles. Esto no significa, sin embargo, que no quisieran comprarlas si tuviesen entendimiento de ellas.
Las marcas chinas ya han demostrado que pueden generar interés entre los españoles, pero todavía les queda un trecho para asentarse en el mercado. El siguiente paso es ya consolidar la confianza: el 44,1% de los futuros compradores las considera una opción atractiva, aunque necesita conocer mejor su calidad antes de decidirse.
Así, nace un nuevo modelo de comprador: más informado y menos condicionado por el origen del fabricante. Un 32% sigue prefiriendo únicamente las marcas tradicionales, y casi uno de cada cuatro, un 23,9%, considera que los fabricantes chinos son una alternativa innovadora y confiable.
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