
Louis Aliot (Toulouse, 56 años), hombre de absoluta confianza de Marine Le Pen, vicepresidente del Reagrupamiento Nacional y alcalde de Perpiñán, tiene la respuesta para los desafíos del partido. Desde el comienzo estuvo al lado de la heredera del clan Le Pen ―también durante un tiempo en el plano sentimental― y comparte el gusto por esa vieja política, cocinada a fuego lento y con sabor a madera. También comparte el banquillo por el proceso por malversación de fondos europeos que a él mismo puede costarle la inhabilitación y la pérdida de la alcaldía en caso de que no prosperase un hipotético recurso al Tribunal Supremo. Pero Aliot nunca tuvo urgencias. Jugador de rugby, de ascendencia alicantina por vía materna, es un hombre pragmático. Gobierna en la ciudad sureña desde junio de 2020, cuando fue elegido con un 54% de los votos (en marzo reeditó un resultado parecido). Perpiñán es, de hecho, el gran feudo francés gestionado por este partido.
El alcalde de Perpiñán cree que la sentencia por malversación contra la líder del partido y él mismo será menos severa que en primera instancia. Asegura que la formación está cubierta en caso de inhabilitación
Louis Aliot (Toulouse, 56 años), hombre de absoluta confianza de Marine Le Pen, vicepresidente del Reagrupamiento Nacional y alcalde de Perpiñán, tiene la respuesta para los desafíos del partido. Desde el comienzo estuvo al lado de la heredera del clan Le Pen ―también durante un tiempo en el plano sentimental― y comparte el gusto por esa vieja política, cocinada a fuego lento y con sabor a madera. También comparte el banquillo por el proceso por malversación de fondos europeos que a él mismo puede costarle la inhabilitación y la pérdida de la alcaldía en caso de que no prosperase un hipotético recurso al Tribunal Supremo. Pero Aliot nunca tuvo urgencias. Jugador de rugby, de ascendencia alicantina por vía materna, es un hombre pragmático. Gobierna en la ciudad sureña desde junio de 2020, cuando fue elegido con un 54% de los votos (en marzo reeditó un resultado parecido). Perpiñán es, de hecho, el gran feudo francés gestionado por este partido.
Pregunta. ¿Cómo afrontan usted y el partido el veredicto del próximo martes?
Respuesta. Tenemos la impresión de que la sentencia será menos severa de lo que fue en primera instancia. Los magistrados han retirado ellos mismos varias incriminaciones en algunos expedientes que han hecho disminuir lo que nos reprochaban. Y en lo que me concierne, aporté otras piezas a mi expediente demostrando que hubo muchos problemas en los gabinetes que gestionaban los contratos que eran objeto de investigación.
P. ¿Cómo han atravesado ese proceso?
R. El sentimiento de injusticia es evidente, claro. Especialmente después de la sentencia de la primera instancia. Nos presentamos con la buena fe de nuestras afirmaciones y con la convicción de querer convencer a los jueces.
P. Entonces, ¿creen que fue un juicio político?
R. Hoy no tengo pruebas. Pero por los que lo comenzaron hace 12 años, o sea el señor Martin Schulz [expresidente del Parlamento Europeo] y la señora Christine Taubira [antigua ministra francesa de Justicia], claramente podemos decir que fue una maniobra de la izquierda.
P. ¿Qué ocurrirá si Marine Le Pen es inhabilitada?
R. Habría un recurso en el Tribunal Supremo. Pero comenzaríamos al día siguiente la campaña con Jordan Bardella como candidato a las presidenciales de 2027. Blanco o negro, no habrá grises.
P. Le Pen y Bardella representan concepciones de la política distintas, también ideológicas. ¿Cómo explicarán eso a los electores?
R. Mire, hace ya cinco años que dirigen el partido entre los dos. Harán del mismo modo la campaña y cuando sean elegidos, gobernarán de la misma manera. Una alianza política, o un tándem, siempre unido.
P. Si Bardella fuera presidente, Marine Le Pen tendría también un papel importante en esa forma de alianza?
R. Ella no dejará la vida política, esto está claro. Y tendrá mucha influencia. Algo para lo que no se necesita ser ministro.
P. Ella siempre ha defendido la división entre las élites y el mundo popular, que representaba. Pero Bardella, precisamente, se ha acercado más al otro lado de la luna.
R. Estarán los dos. Las dos versiones que usted describe, aunque sean algo caricaturescas, estarán presentes en la forma de gobierno. Los dos caminan con su propia personalidad y los electores están acostumbrados a esa fórmula desde hace mucho tiempo.
P. Usted pertenece a la vieja escuela del RN, viejos rockeros más cercanos a Marine Le Pen. ¿Los cuadros dirigentes a los que usted representa se sentirán cómodos con Bardella?
R. Hace cinco años que se sienten cómodos. ¿Por qué quiere usted que no lo hagan a partir de ahora?
P. El partido ha intentado transmitir una imagen de gobierno y confianza en los últimos tiempos. ¿Teme que una sentencia negativa pueda radicalizarlo de nuevo?
R. No. ¿Para qué? Somos un partido estable, habrá otro dirigente que tomará el relevo. Es así de banal. Al final estamos mejor armados en esta situación que los otros partidos, que se pasan el tiempo peleándose entre ellos. El sentimiento de injusticia puede que aflore, pero se traducirá en las urnas.
P. Sería la primera vez desde 1972 que el nombre Le Pen no estaría en las papeletas. ¿Es la muerte del lepenismo?
R. No. Mire, para empezar, en 1981 no fue candidato [Jean-Marie] Le Pen. Pero bueno, de entrada el lepenismo es lo que nos ha llevado dos veces a la segunda vuelta de las presidenciales, lo que nos ha dado 120 diputados en la Asamblea Nacional y lo que mañana nos llevará al poder. No es tanto que lo lleve un Le Pen, sino las ideas que representa. El lepenismo no terminaría con una condena a Le Pen.
P. La sociedad se inflamará. ¿Veremos trumpismos a la francesa?
R. Mire, la justicia está ya muy desacreditada después de los asuntos de la pedofilia y los errores judiciales. También con el laxismo de una cierta juventud que hace lo que le da la gana sin rendir cuentas. Así que el proceso que hemos sufrido tendrá efectos sobre la opinión pública, pero no es algo que nosotros podamos controlar.
P. ¿Cree que les beneficiará?
R. En Francia todo va mal hoy. Y una decisión desfavorable a Marine Le Pen no hará más que dar la razón a la gente que piensa que hay que cambiar completamente de política, de régimen, de ambiente y de equipo. La gente está harta y una decisión así confirmará su sensación.
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