El gran agujero de la defensa de Ucrania: más del 92% de los misiles balísticos rusos impactan

Los datos muestran una cruda evidencia. La gran revolución armamentística que vive Ucrania no logra hacer frente a todo el potencial de Rusia. La industria de defensa de Kiev ha dado un salto increíble fabricando en serie y de forma rápida armas modernas, efectivas y baratas, especialmente drones de todo tipo. Pero, al mismo tiempo, sufre un importante agujero a la hora de hacer frente a los misiles balísticos que con frecuencia lanzan las fuerzas del Kremlin.

Seguir leyendo

 La reciente ofensiva del Kremlin sobre Kiev, que este lunes se cobró una veintena de vidas, muestra la incapacidad de las defensas aéreas locales  

Los datos muestran una cruda evidencia. La gran revolución armamentística que vive Ucrania no logra hacer frente a todo el potencial de Rusia. La industria de defensa de Kiev ha dado un salto increíble fabricando en serie y de forma rápida armas modernas, efectivas y baratas, especialmente drones de todo tipo. Pero, al mismo tiempo, sufre un importante agujero a la hora de hacer frente a los misiles balísticos que con frecuencia lanzan las fuerzas del Kremlin.

Solo en los dos últimos grandes ataques contra la capital ucrania, el pasado jueves y este lunes, de los 53 proyectiles de este tipo empleados, han logrado impactar 49, según datos de las propias autoridades de Kiev. Esto supone una efectividad de más del 92%.

Ucrania ha tratado de hacer frente a unos 2.200 drones de ataque, más de 1.730 bombas aéreas y 106 misiles en la última semana, según datos de las autoridades. Los sistemas defensivos se han especializado en interceptar drones, en torno al 90%, pero eso no impide la gran necesidad de capacidades antibalísticas.

Esta carencia, sin embargo, no podrá ser superada en el corto plazo, especialmente por el difícil acceso al sistema de defensa estadounidense Patriot, el principal para hacer frente a esos misiles balísticos, consideran los expertos consultados.

Kiev reclama sobre todo los modelos PAC 2 y PAC 3. Cada unidad de estos últimos ronda los cuatro millones de dólares (unos 3,5 millones de euros), mientras que cada batería de lanzamiento asciende a unos 1.000 millones de dólares (unos 875 millones de euros). Más allá del precio, su alta demanda complica su incorporación a las defensas de Kiev ante la presión que ejerce el presidente ruso, Vladímir Putin.

“El mayor problema en la actualidad es la guerra contra Irán, para la que se están empleando gran cantidad de estos misiles” Patriots, alerta Oleksiy Melnyk, exmilitar ucranio y director del Centro Razumkov. En el fondo, detalla, el mundo en general y los aliados de Kiev en particular están haciendo frente a la escasez de Patriots, especialmente del tipo PAC 3, considerados los mejores para interponerse ante los misiles balísticos.

“La industria estadounidense no es capaz de producir lo suficiente para reponer dichas existencias y, además, Ucrania no figura entre sus prioridades”, reconoce. Los progresos de la industria local son importantes, pero Melnyk explica en conversación telefónica que en el mejor de los escenarios su país podría tener algún arma similar dentro de seis meses si se transfiriera a Kiev la tecnología necesaria.

En todo caso, entiende que la “verdadera solución” no solo pasa por esos interceptores, sino por facilitar también misiles de largo alcance tipo Tomahawk, de hasta 2.500 kilómetros, o de ese tipo, capaces de eliminar la capacidad de Rusia de efectuar ataques como los de los últimos días.

El Gobierno y el ejército de Ucrania, que han sorprendido a los rusos con la evolución de una parte importante de su arsenal, reconocen, en efecto, que no son capaces con las armas de las que disponen de hacer frente a esos misiles de ataque que está empleando Moscú. El presidente Volodímir Zelenski lo recuerda casi a diario, tanto a sus aliados como a Estados Unidos. Este lunes, víspera de la cumbre de la OTAN y coincidiendo con el último bombardeo ruso sobre Kiev, el mandatario lo ha lamentado de nuevo.

“Nuestros combatientes han obtenido hoy buenos resultados al derribar drones y misiles de crucero, pero, lamentablemente, no contra los misiles balísticos rusos. La razón es, precisamente, el suministro insuficiente de misiles interceptores”, ha escrito en sus redes sociales. “Es muy importante que el mundo —en primer lugar, Estados Unidos y nuestros socios europeos— salga de la cumbre de la OTAN en Ankara con decisiones firmes para apoyar nuestra defensa aérea y, por lo tanto, la defensa de las vidas de la gente corriente”. Y ha concluido: “Mientras los misiles Patriot permanezcan en los almacenes de los aliados, esto no hace más que animar a Rusia a seguir atacando edificios residenciales”.

Las estadísticas corroboran las quejas del presidente. “La tasa de éxito es baja, por no decir otra cosa. Para derribar misiles balísticos, se necesitan los medios adecuados”, ha señalado en la televisión local en la mañana de este lunes el portavoz de las Fuerzas Aéreas, Yurii Ihnat.

A esa hora, los equipos de emergencia trataban todavía de localizar cadáveres tras la última oleada, lanzada esa madrugada, que dejó una veintena de muertos en la capital. De los 29 misiles balísticos recibidos, no habían sido capaces de interceptar ninguno. Todo después de que, el pasado jueves, 20 de los 24 lanzados por los rusos acabaran impactando.

“Rusia está aprovechando el hecho de que Ucrania —y, de hecho, el mundo entero— se enfrenta a una grave escasez de misiles interceptores”. “Por eso, está centrando cada vez más sus ataques en el uso de misiles balísticos”, ha añadido Ihnat, coincidiendo con las quejas de Zelenski y con el análisis de Melnyk. que destaca asimismo que no se haya conseguido derribar ni uno de los misiles balísticos el lunes.

El misil Patriot es la joya del principal sistema de defensa que Kiev necesita, pero se produce en menor cantidad de la que los actuales conflictos demandan, reconoce Christian D. Villanueva, director de la revista Ejércitos. El regreso como presidente de Estados Unidos de Donald Trump en enero del año pasado vino acompañado de nuevas restricciones en la cesión de armamento a Kiev.

Misiles Patriot

Al mismo tiempo, el conflicto armado que domina Oriente Próximo ha subido de intensidad, por eso Washington reclama para su propio ejército unas cantidades necesarias para poder hacer frente a las amenazas que afronta por su implicación, sobre todo, en los ataques contra Irán.

“Por mucho que Europa quiera meter dinero a través del PURL (Lista de Requerimientos Prioritarios de Ucrania, en sus siglas en inglés), Patriot se hacen los que se hacen”, explica Villanueva. Destaca, además, que no es solo ese misil y las necesidades que hay de él en la actualidad, sino todo lo que abarca su propio sistema: radares, vehículos, baterías, licencias, cadena de montaje, etcétera. Todo, esencialmente, pese a las presiones de Bruselas o de la OTAN, depende del visto bueno de Trump, por lo que “Europa tiene poco que hacer”, concluye.

Se trata, en todo caso, agrega el director de Ejércitos, de un proceso que depende, por ejemplo, de la normativa de exportaciones y licencias de EE UU e, incluso, de la presencia de expertos ucranios en territorio estadounidense. En definitiva, algo que llevaría “bastantes meses”. España tiene cinco baterías encargadas cuya entrega se ha ido demorando y, por el momento, no las tendrá antes de 2031. En todo caso, conscientes de las necesidades de Kiev, Madrid anunció a Zelenski en marzo, durante su última visita a España, la entrega de cinco misiles Patriot modelo Pac 2.

Las defensas aéreas de Ucrania sí pueden, en cambio, interceptar en gran medida otro tipo de misiles como los de crucero, así como los drones Shahed, de origen iraní, y las diferentes variantes que se han ido desarrollando desde que Rusia lanzó la gran invasión de su país vecino en febrero de 2022. Eso, lamenta el gobierno de Kiev, no es suficiente en medio de una coyuntura internacional poco favorable para que llegue más armamento de sus aliados.

 Feed MRSS-S Noticias

Más Noticias