Quiénes hemos utilizado el transporte público para ir a estudiar o trabajar lo hemos podido comprobar de primera mano. Esos minutos de trayecto entre la parada de origen y la de llegada son de oro para ver nuestra serie favorita y aprovechar el tiempo muerto que no hace mucho se llenaba con conversaciones con el pasajero de al lado, un total desconocido que a fuerza de coincidir diariamente con él terminaba por tener nombre y apellidos.
Pero en países asiáticos como China se han pasado de nivel mediante los microdramas en formato vertical, denominados ‘Duanju’. Este es un nuevo género de ficción cuyos episodios duran exactamente lo que se tarda en ir de un sitio a otro y, además, están destinados para verse en el móvil, en parte por la gran carga laboral y la consiguiente falta de tiempo que sus ciudadanos enfrentan a diario.
La idea es simple, tanto para el usuario como para el productor: episodios breves de uno a dos minutos que enganchan, al más puro estilo de los vídeos de TikTok, y reducción de costes porque una serie de 100 capítulos puede estar lista en dos semanas.
Este fenómeno se popularizó en China entre 2022 y 2024 según el estudio ‘El nacimiento de un microdrama’, publicado por Xiong Jiancheng y Yuming Qiu en Researchgate, y a partir de 2025 comienza su expansión internacional a través de aplicaciones como ReelShort. Desde entonces, países como India, Francia o Estados Unidos han integrado esta nueva tipología de series que convive con el streaming y que está redefiniendo la industria audiovisual.
Sin ir más lejos, la aplicación mencionada, junto a DramaBox, son las dos empresas más rentables del sector con unos ingresos anuales combinados de casi 1.500 millones de dólares y con la mayoría de sus usuarios en Estados Unidos, según Vivek Couto, director ejecutivo de Media Partners Asia, firma independiente líder en investigación, asesoramiento y consultoría para las industrias de video, entretenimiento, deportes y conectividad de Asia Pacífico.
Por otro lado, en la India existe Tadka, una plataforma de microdramas del principal servicio de streaming indio, JioHotstar, que ha superado los 100 millones de usuarios, consolidando el contenido premium de formato corto como una categoría de entretenimiento principal en ese país. En ella se pueden encontrar historias verticales y episódicas de entre 30 y 60 segundos, diseñadas para el consumo en dispositivos móviles y que abarcan diferentes géneros, desde el romance y el suspense hasta la comedia y los deportes.
Según datos recogidos por ‘Variety’, el tiempo de visualización diario por espectador se ha quintuplicado y más del 42% de la audiencia del servicio proviene de menores de 24 años, por lo que abraza la idea de que lo rápido y vertical se está convirtiendo en el lenguaje de la Generación Z.
De hecho, según el último estudio de tendencias de medios digitales de Deloitte, este grupo de la población dedica un 54% más de tiempo a consumir contenido en redes sociales y un 26% menos a ver películas que las generaciones anteriores. Además, cerca del 78% de su consumo audiovisual se realiza en vertical y desde el móvil.
En España, una de las pioneras ha sido Flooxer y ahora acaba de irrumpir Anafilms Studios, productora española con casi 20 años de trayectoria. La empresa ha lanzado Dramyx, una plataforma propia para alojar series originales pensadas desde su origen para el consumo desde el móvil y entornos digitales como TikTok, Instagram o YouTube Shorts.
Su primera apuesta para dar vida a este servicio es ‘Los Secretos de Montesierra’, una ficción de misterio concebida como una serie 360º viva, participativa y abierta al público. En concreto, este proyecto se ha construido junto a la audiencia desde el proceso creativo con un casting abierto, seguimiento del rodaje en redes sociales, interacción con los personajes y decisiones narrativas influenciadas por la comunidad digital.
Antes de su estreno en los Cines Capitol el pasado 17 de junio, donde se ha convertido en la primera producción de vertical drama proyectada en un cine en nuestro país, los contenidos publicados acumulaban más de 460.000 visualizaciones y más de 83.000 usuarios alcanzados. Unos datos que apuntan a que la forma de consumir ficción está cambiando a gran velocidad y que el vertical no ha hecho más que comenzar en España.
La productora dirigida por Ana Prieto acaba de lanzar la plataforma junto al debut de la primera serie vertical estrenada en un cine español
Quiénes hemos utilizado el transporte público para ir a estudiar o trabajar lo hemos podido comprobar de primera mano. Esos minutos de trayecto entre la parada de origen y la de llegada son de oro para ver nuestra serie favorita y aprovechar el tiempo muerto que no hace mucho se llenaba con conversaciones con el pasajero de al lado, un total desconocido que a fuerza de coincidir diariamente con él terminaba por tener nombre y apellidos.
Pero en países asiáticos como China se han pasado de nivel mediante los microdramas en formato vertical, denominados ‘Duanju’. Este es un nuevo género de ficción cuyos episodios duran exactamente lo que se tarda en ir de un sitio a otro y, además, están destinados para verse en el móvil, en parte por la gran carga laboral y la consiguiente falta de tiempo que sus ciudadanos enfrentan a diario.
La idea es simple, tanto para el usuario como para el productor: episodios breves de uno a dos minutos que enganchan, al más puro estilo de los vídeos de TikTok, y reducción de costes porque una serie de 100 capítulos puede estar lista en dos semanas.
Este fenómeno se popularizó en China entre 2022 y 2024 según el estudio ‘El nacimiento de un microdrama’, publicado por Xiong Jiancheng y Yuming Qiu en Researchgate, y a partir de 2025 comienza su expansión internacional a través de aplicaciones como ReelShort. Desde entonces, países como India, Francia o Estados Unidos han integrado esta nueva tipología de series que convive con el streaming y que está redefiniendo la industria audiovisual.
Sin ir más lejos, la aplicación mencionada, junto a DramaBox, son las dos empresas más rentables del sector con unos ingresos anuales combinados de casi 1.500 millones de dólares y con la mayoría de sus usuarios en Estados Unidos, según Vivek Couto, director ejecutivo de Media Partners Asia, firma independiente líder en investigación, asesoramiento y consultoría para las industrias de video, entretenimiento, deportes y conectividad de Asia Pacífico.
Por otro lado, en la India existe Tadka, una plataforma de microdramas del principal servicio de streaming indio, JioHotstar, que ha superado los 100 millones de usuarios, consolidando el contenido premium de formato corto como una categoría de entretenimiento principal en ese país. En ella se pueden encontrar historias verticales y episódicas de entre 30 y 60 segundos, diseñadas para el consumo en dispositivos móviles y que abarcan diferentes géneros, desde el romance y el suspense hasta la comedia y los deportes.
Según datos recogidos por ‘Variety’, el tiempo de visualización diario por espectador se ha quintuplicado y más del 42% de la audiencia del servicio proviene de menores de 24 años, por lo que abraza la idea de que lo rápido y vertical se está convirtiendo en el lenguaje de la Generación Z.
De hecho, según el último estudio de tendencias de medios digitales de Deloitte, este grupo de la población dedica un 54% más de tiempo a consumir contenido en redes sociales y un 26% menos a ver películas que las generaciones anteriores. Además, cerca del 78% de su consumo audiovisual se realiza en vertical y desde el móvil.
En España, una de las pioneras ha sido Flooxer y ahora acaba de irrumpir Anafilms Studios, productora española con casi 20 años de trayectoria. La empresa ha lanzado Dramyx, una plataforma propia para alojar series originales pensadas desde su origen para el consumo desde el móvil y entornos digitales como TikTok, Instagram o YouTube Shorts.
Su primera apuesta para dar vida a este servicio es ‘Los Secretos de Montesierra’, una ficción de misterio concebida como una serie 360º viva, participativa y abierta al público. En concreto, este proyecto se ha construido junto a la audiencia desde el proceso creativo con un casting abierto, seguimiento del rodaje en redes sociales, interacción con los personajes y decisiones narrativas influenciadas por la comunidad digital.
Antes de su estreno en los Cines Capitol el pasado 17 de junio, donde se ha convertido en la primera producción de vertical drama proyectada en un cine en nuestro país, los contenidos publicados acumulaban más de 460.000 visualizaciones y más de 83.000 usuarios alcanzados. Unos datos que apuntan a que la forma de consumir ficción está cambiando a gran velocidad y que el vertical no ha hecho más que comenzar en España.
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