La mochila perfecta para que los niños se vayan de campamento

No todos los niños están listos para irse de colonias, pero la conciliación familiar lo requiere. Aquí va la lista de imprescindibles que no pueden faltarles fuera de casa Leer No todos los niños están listos para irse de colonias, pero la conciliación familiar lo requiere. Aquí va la lista de imprescindibles que no pueden faltarles fuera de casa Leer  

Termina el mes junio y, como cada año, las mochilas se vacían de libros y los colegios cierran sus puertas. Pero para fortuna de los desesperados padres que no pueden conciliar, los campamentos de verano se preparan para recibir a miles de niños a lo largo de toda la geografía española.

Organizar la mochila de los hijos con todo lo necesario no siempre es fácil, pero aquí van una serie de consejos que nos pueden ayudar para que no eche nada en falta.

Los campamentos de verano tienen grandes beneficios para niños y niñas, como son fomentar el compañerismo y aprender la importancia del trabajo en equipo, reforzar su autoestima, ganar independencia y mejorar su socialización. Incluso mejorar su nivel de inglés, aprender a nadar o el contacto con la naturaleza, dependiendo del tipo de campamento que elijamos.

Pero también pueden tener una parte no tan positiva, como puede ser el temor o la frustración especialmente si el niño es muy pequeño o no está preparado para afrontar días fuera de casa.

No se trata tanto de un tema de edad, que también, si no de la madurez que tenga tu hijo. Los expertos no recomiendan que acudan niños menores de 5 o 6 años, pero quizás antes de apuntarlo debemos valorar otros aspectos.

En ningún caso debemos obligarlo, sí podemos animarlo pero no forzarlo, e incluso valorar opciones como campamentos urbanos donde los niños regresan a dormir a casa a diario. Estos últimos suelen ser buenas opciones si no está muy acostumbrado a dormir fuera de casa, por ejemplo en casa de otros amigos o con los abuelos, o si lo hizo pero ni disfrutó de la experiencia.

Si tu hijo es lo suficientemente autónomo en tareas básicas como vestirse solo, asearse sin ayuda o comer, y le hace ilusión ir, es muy posible que esté preparado para irse de campamento.

-Medicación e informe de salud. No se trata de llenarle la mochila de material de curas o analgésicos por si los necesitase, no debemos olvidar que es un niño y nunca debería medicarse por su cuenta, pero si nuestro hijo toma algún tipo de medicación a diario debemos incluirla en un pequeño neceser con algunas dosis extra y las instrucciones necesarias para los monitores del campamento. Tampoco estaría demás incluir un pequeño informe de salud con los antecedentes y patologías que tenga.

-Alergias. Este es un apartado fundamental, especialmente si nuestro hijo sufre alguna alergia grave o alguna intolerancia. En el comedor de su colegio lo conocen perfectamente, pero estará en un entorno nuevo y por eso debemos asegurarnos de que en cocina están avisados. Por supuesto no faltarán su mochila el inyector de adrenalina y los corticoides que tenga prescritos ante una posible reacción alérgica.

-Repelente de mosquitos. Tanto si el campamento se realiza en un entorno natural como si no, no debería faltar un repelente de mosquitos en su mochila. No será necesario que compremos el más potente del mercado, los mosquitos españoles no son tan agresivos como los del caribe, será suficiente con uno que contenga IR3535 al 20% o citriodiol al 40%. Si creemos que nuestro hijo es un poco despistado y puede que se olvide de aplicárselo, estaría bien colocarle en la muñeca una pulsera con repelente. No son la mejor solución, pero puede paliar en parte ese despiste.

-Protector solar. Los campamentos infantiles suelen incluir en sus agendas una gran cantidad de actividades al aire libre, por lo que será imprescindible que en la mochila lleve un buen protector solar con un factor de protección alto. Antes de comprarlo, podemos explorar con él los diferentes formatos que existen en el mercado (crema, stick, spray…) para que decida con cuál se siente más cómodo. Esto ayudará a que se lo aplique de forma más eficaz, ya que no siempre contará con ayuda para hacerlo.

En algunos campamentos infantiles el uso de teléfonos móviles está prohibido o restringido, todo para que puedan desconectar de las pantallas para conectar con la naturaleza y con los demás niños. No es un castigo, es una forma de que descubran que pueden vivir sin él.

En estos campamentos el uso de estos dispositivos está limitado a unas horas al día para que puedan contactar con sus padres o amigos. Durante el resto del día está habilitado un teléfono de urgencias con contacto directo con los monitores.

 Salud // elmundo

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