El retorno económico de los ensayos clínicos y el reto de la financiación estable en la investigación médica

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La participación en ensayos clínicos y proyectos competitivos reporta a las instituciones recursos que derivan directamente en financiación para los propios grupos o fundaciones que gestionan los institutos, pero no solo se trata de recursos económicos, indica Carmen Ayuso, directora del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD).

Ayuso añade la importancia de aspectos relacionados con el análisis de costes, la promoción del conocimiento por la participación en proyectos punteros, el entrenamiento en buenas prácticas científicas, la formación en aspectos regulatorios y el desarrollo de comités de ética especializados en la investigación con medicamentos. «Son recursos materiales y también intangibles que nos aportan mucho valor a las instituciones», señala.

Una cuestión que los expertos destacan como muy importante es que la participación en ensayos clínicos impulsa la eficiencia porque exige optimizar tiempos, circuitos y coordinación entre servicios, lo que acaba teniendo un efecto positivo en la organización global del centro, coinciden en señalar Pablo Pérez Martínez, director científico del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), y Xavier Cañas, director del área de Investigación Clínica Comercial y Contratada del Instituto de Investigación Vall d’Hebron (VHIR).

«Además, desde el punto de vista económico también generan retorno: atraen inversión, permiten financiar estructuras de soporte y contribuyen a la sostenibilidad del sistema sanitario«, añade Pablo Pérez, para quien, «sobre todo, convierten a la institución en un entorno dinámico, donde se aprende, se innova y se mejora de forma continua, que personalmente es lo que más me interesa».

Álvaro Granados del Río, gerente del IMIBIC, recalca que los ensayos clínicos «no solo suponen la posibilidad de ofrecer nuevos fármacos de forma anticipada a su salida al mercado a los pacientes sin asumir su coste de adquisición, sino que, además, generanunos recursos económicos que el sistema reinvierte en investigación».

Sobre las necesidades de las instituciones de investigación sanitaria en España, el director científico del IMIBIC señala que para dar un salto cualitativo es necesario reforzar algunos elementos clave. «En primer lugar, necesitamos contar con una financiación estructural y estable, que permita planificar a medio y largo plazo y consolidar equipos, infraestructuras y líneas de investigación».

También considera prioritario desarrollar políticas que hagan más atractiva la investigación clínica para las nuevas generaciones de profesionales, especialmente médicos, facilitando carreras investigadoras más claras, compatibles con la actividad asistencial y con mayor reconocimiento dentro del sistema.

«En este sentido, en Andalucía hemos sido pioneros con la creación de la categoría de Facultativo Especialista Clínico Investigador en los centros del Servicio Andaluz de Salud, una figura estable y estatutaria que reconoce la investigación como parte del ejercicio profesional y permite a médicos y enfermeros desarrollar su actividad investigadora con tiempo protegido, de forma complementaria e integrada con la asistencia».

A esto se suma la necesidad de seguir profesionalizando las estructuras de soporte, simplificar los procesos regulatorios y administrativos, y avanzar en la digitalización y gestión de datos médicos. «Todo ello nos permitirá ser más competitivos, más ágiles y, en definitiva, generar mayor impacto en salud».

Xavier Cañas reclama también más estabilidad en la financiación pública e incentivación de las colaboraciones público-privadas, mayor reconocimiento de los profesionales de los equipos clínicos, y más agilidad en la implementación del marco regulatorio para competir en igualdad con los grandes hubs globales.

Como necesidades de las instituciones de investigación en salud, Begoña Benito, directora del Vall d’Hebron Instituto de Investigación, menciona la importancia de contar con marcos estables y definidos de financiación, gobernanzas más ágiles, mayor autonomía de gestión y reconocimiento profesional del talento investigador. «Debemos apostar decididamente por la investigación como política de Estado y no solo como actividad competitiva».

Por su parte, el gerente del IMIBIC se muestra convencido de que en el sector público debe existir una estrategia conjunta entre los Institutos de Investigación Sanitaria y las Direcciones de los centros sanitarios. «Los primeros deben ser el foco de atracción y los segundos los que favorezcan e impulsen el desarrollo de la actividad en sus centros. Tenemos un sistema público de salud robusto, y la investigación en muchos casos es una oportunidad fundamental para favorecer el desarrollo del propio centro y sus profesionales. Si el sistema sanitario no otorga la importancia adecuada, por mucho que impulsemos desde los centros de investigación, nada o poco se puede hacer».

El IMIBIC se fundó en 2008 e integra a profesionales del ámbito sanitario y universitario con el objetivo de transformar el conocimiento científico en mejoras reales para la salud de las personas. Su misión es impulsar una investigación de excelencia, traslacional e innovadora, con impacto asistencial, social y económico. En la actualidad, reúne a más de 1.000 investigadores y técnicos y articula su actividad en torno a cinco grandes programas científicos: envejecimiento activo y fragilidad; nutrición y enfermedades endocrinas y metabólicas; enfermedades infecciosas, inmunológicas y trasplante de órganos; cáncer y enfermedades crónicas e inflamatorias. En conjunto, estos programas integran alrededor de 50 grupos de investigación, lo que refleja la amplitud y el carácter multidisciplinar del instituto.

El objetivo del área de Investigación Clínica Comercial y Contratada del Instituto de Investigación Vall d’Hebron es impulsar la investigación clínica como eje estratégico del Campus Vall d’Hebron, integrando asistencia, investigación e innovación. El Campus Vall d’Hebron gestiona más de 2.000 estudios clínicos activos, incluyendo todas las especialidades clínicas y quirúrgicas, en pediatría y adultos, y es centro de referencia en enfermedades minoritarias, a menudo como único centro en España. Además, atiende las nuevas necesidades en cronicidad y envejecimiento, desarrolla y valida terapias avanzadas y ha liderado globalmente ensayos en enfermedades inmunomediadas, como lupus, miositis y esclerodermia.

El Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz participó en 482 proyectos oficiales financiados en 2025, un número similar al del año anterior, y en 684 ensayos clínicos, de los cuales 173 arrancaron en ese año. El área con más actividad es el cáncer, seguida de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y renales, enfermedades inflamatorias y crónicas, genómica, epidemiología y neurociencias.

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