Septiembre marca para muchos trabajadores el regreso a la rutina después de las vacaciones, pero también puede ser un momento importante para poner sobre la mesa problemas que se hayan ido dejando pasar en el trabajo. Horas extra, condiciones laborales que no se cumplen o situaciones de acoso pueden quedar aparcadas durante el verano y terminar acumulándose mientras pasan los meses.
Esta ha sido la idea que [[LINK:INTERNO|||Article|||6a8d4e3174b60e0007ebb705|||ha tratado en los últimos días Juanma Lorente durante una explicación]] en la que ha ofrecido conclusiones muy fructíferas y, por supuesto, de verdadero interés para todos los trabajadores.
Según ha podido explicar en base a su experiencia profesional, considera que septiembre puede ser un mes clave para quienes no estén atravesando una buena situación en su empresa y recomienda no retrasar las decisiones que ya estaban pendientes antes de las vacaciones.
«En agosto mucha gente se va de vacaciones, se olvida, habla con uno y con otro y cuando vuelve dice: bueno, ya me pondré»
«Si en tu empresa estás mal porque te hacen acoso, no respetan las condiciones mínimas legales, al final lo mejor es actuar nada más que vuelves», explica Lorente. El abogado pone como ejemplo las situaciones en las que un trabajador tiene problemas con un compañero, no cobra determinadas horas extraordinarias o considera que se están incumpliendo sus condiciones laborales.
El experto del ámbito de la abogacía concreta que el verano puede contribuir a que este tipo de asuntos queden temporalmente apartados. «En agosto mucha gente se va de vacaciones, se olvida, habla con uno y con otro y cuando vuelve dice: bueno, ya me pondré», señala. El problema, a su juicio, aparece cuando esa espera continúa una vez terminado el periodo estival.
Lorente considera que dejar pasar septiembre puede hacer que el trabajador vuelva a entrar en la dinámica habitual y termine posponiendo de nuevo una situación que le está generando malestar. «Si dejas pasar septiembre, octubre va mucho más rápido y noviembre ni te digo nada», apunta.
«Te aconsejo que reclames desde ya, nada más que vuelvas, el segundo día»
Por lo tanto, su recomendación es actuar desde los primeros días de la vuelta al trabajo. «Te aconsejo que reclames desde ya, nada más que vuelvas, el segundo día», afirma. A su vez, Lorente insiste en que retrasar indefinidamente la decisión puede provocar que el trabajador continúe soportando una situación que ya considera insostenible.
«Yo de hecho acabo de volver de vacaciones y ya me he puesto con cosas que me tenía que poner sí o sí», acaba.
El profesional del ámbito de la abogacía recomienda no seguir aplazando los problemas del entorno profesional y aprovechar la vuelta de las vacaciones para reclamar cuanto antes
Septiembre marca para muchos trabajadores el regreso a la rutina después de las vacaciones, pero también puede ser un momento importante para poner sobre la mesa problemas que se hayan ido dejando pasar en el trabajo. Horas extra, condiciones laborales que no se cumplen o situaciones de acoso pueden quedar aparcadas durante el verano y terminar acumulándose mientras pasan los meses.
Esta ha sido la idea que ha tratado en los últimos días Juanma Lorente durante una explicación en la que ha ofrecido conclusiones muy fructíferas y, por supuesto, de verdadero interés para todos los trabajadores.
Según ha podido explicar en base a su experiencia profesional, considera que septiembre puede ser un mes clave para quienes no estén atravesando una buena situación en su empresa y recomienda no retrasar las decisiones que ya estaban pendientes antes de las vacaciones.
«En agosto mucha gente se va de vacaciones, se olvida, habla con uno y con otro y cuando vuelve dice: bueno, ya me pondré»
«Si en tu empresa estás mal porque te hacen acoso, no respetan las condiciones mínimas legales, al final lo mejor es actuar nada más que vuelves», explica Lorente. El abogado pone como ejemplo las situaciones en las que un trabajador tiene problemas con un compañero, no cobra determinadas horas extraordinarias o considera que se están incumpliendo sus condiciones laborales.
El experto del ámbito de la abogacía concreta que el verano puede contribuir a que este tipo de asuntos queden temporalmente apartados. «En agosto mucha gente se va de vacaciones, se olvida, habla con uno y con otro y cuando vuelve dice: bueno, ya me pondré», señala. El problema, a su juicio, aparece cuando esa espera continúa una vez terminado el periodo estival.
Lorente considera que dejar pasar septiembre puede hacer que el trabajador vuelva a entrar en la dinámica habitual y termine posponiendo de nuevo una situación que le está generando malestar. «Si dejas pasar septiembre, octubre va mucho más rápido y noviembre ni te digo nada», apunta.
«Te aconsejo que reclames desde ya, nada más que vuelvas, el segundo día»
Por lo tanto, su recomendación es actuar desde los primeros días de la vuelta al trabajo. «Te aconsejo que reclames desde ya, nada más que vuelvas, el segundo día», afirma. A su vez, Lorente insiste en que retrasar indefinidamente la decisión puede provocar que el trabajador continúe soportando una situación que ya considera insostenible.
«Yo de hecho acabo de volver de vacaciones y ya me he puesto con cosas que me tenía que poner sí o sí», acaba.
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