El tráfico en el estrecho de Ormuz continúa interrumpido tras la interceptación el domingo por parte de la Armada estadounidense de un buque con bandera iraní en una operación que añadió tensión a esas disputadas aguas, en vísperas de que expire el frágil alto el fuego acordado entre Washington y Teherán. Solo tres buques cruzaron este lunes ese cuello de botella por el que transita una cuarta parte del comercio global de hidrocarburos, según datos recogidos por la medidora Kpler; el sábado, fueron 24 los barcos que pasaron alentados por el anuncio de la disposición de Teherán de levantar el bloqueo que de facto lleva semanas imponiendo en Ormuz.
El vicepresidente Vance tiene previsto viajar el martes a Islamabad mientras la delegación iraní se abre a volver a sentarse en la mesa en las últimas horas del alto el fuego. Ormuz sigue cerrado
El tráfico en el estrecho de Ormuz continúa interrumpido tras la interceptación el domingo por parte de la Armada estadounidense de un buque con bandera iraní en una operación que añadió tensión a esas disputadas aguas. Solo tres buques cruzaron este lunes ese cuello de botella por el que transita una cuarta parte del comercio global de hidrocarburos, según datos recogidos por la medidora Kpler; el sábado, fueron 24 los barcos que pasaron alentados por el anuncio de la disposición de Teherán de levantar el bloqueo que de facto lleva semanas imponiendo en Ormuz.
Los mapas llenos de puntitos con buques parados por la incertidumbre a uno y otro lado de la línea establecida por el bloqueo estadounidense, decretado por el presidente, Donald Trump, y en vigor desde hace una semana, durante la que, según el Comando Central, 27 barcos se han dado la vuelta, disuadidos por el despliegue militar, se antojaron este lunes como una eficaz metáfora de la situación en la que se hallan las negociaciones entre Washington y Teherán.
Por un lado, la delegación estadounidense mantiene sus planes de viajar a Islamabad (Pakistán), como anunció Trump que haría, para una segunda ronda de conversaciones con el régimen iraní. La primera terminó sin acuerdo. Tras una serie de mensajes contradictorios, pareció claro que el vicepresidente, J. D. Vance, que lideró a los negociadores en el primer contacto, viajará este martes a la capital pakistaní.

Por el otro, Irán proclama que tomará medidas de represalia contra Estados Unidos por el asalto del domingo a uno de sus buques, mientras se adivina una guerra de intereses en el seno del régimen. Enfrenta a quienes creen que ha llegado el momento de ceder y lograr algún tipo de acuerdo de paz y los que apuestan por seguir resistiendo a los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, en virtud de lo logrado hasta ahora.
Entre tanto, el reloj corre. El frágil alto el fuego actualmente en vigor expira en algún momento de este miércoles, aunque esa parte tampoco esté del todo clara. Cuando Trump lo anunció, lo hizo por una duración de dos semanas. Aquello fue a las 18:32 del martes 8 de abril (hora de Washington, seis más en la España peninsular). Pero este lunes nadie en Washington sabía decir si el plazo expirará a esa misma hora (es decir, a las 0:32 del miércoles en España) o a medianoche en la costa Este de Estados Unidos (6:00 del miércoles en España).
Como sea, Trump declaró a Bloomberg que considera “altamente improbable” una extensión de ese alto el fuego si no se alcanza antes un acuerdo. El domingo, el presidente de Estados Unidos lanzó una grave amenaza contra Irán en su red social, Truth, por “abrir fuego [el sábado] en el estrecho de Ormuz”, algo que consideró “una violación total” del acuerdo.
“Mis representantes se dirigen a Islamabad, Pakistán; estarán allí mañana por la tarde [por este lunes] para entablar negociaciones”, escribió, aunque luego esos planes no se cumplieron. “Estamos ofreciendo un ACUERDO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, de no hacerlo, Estados Unidos destruirá todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos y cada uno de los puentes de Irán. ¡SE ACABÓ EL SER EL “TIPO BUENO”!“, añadió Trump, tal vez sin saber que con sus palabras estaba invocando el espíritu de un crimen de guerra (al anunciar aparentemente la pulverización de infraestructuras de uso exclusivamente civil).
Hace un par de semanas fue, con todo, mucho más lejos, cuando advirtió de que “toda una civilización” estaba a punto de “morir” si Irán no se avenía a sus exigencias para acabar la guerra.
Este lunes, en otra entrevista al New York Post (un nuevo ejemplo de la última costumbre de la prensa de Washington, que llama a diario a un presidente que se pone al teléfono brevemente para enviar confusos mensajes), Trump dijo que no tiene prisa para lograr la paz y atacó a “demócratas y a algunos republicanos” por empujarle a una solución rápida. “Están ayudando al bando contrario. El otro lado no tiene nada (…). Apenas llevo cinco semanas en esto. No voy a dejar que me metan prisa”, afirmó al tabloide neoyorquino. Unas horas antes, de nuevo en Truth, Trump había publicado un mensaje en el que, un tanto inopinadamente, afirmaba que Israel nunca le “empujó” a meterse en la guerra, como se dijo en los primeros compases del conflicto.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, tuiteó por su parte este lunes que “las señales poco constructivas y contradictorias de los funcionarios estadounidenses transmiten un mensaje amargo” sobre la viabilidad de las conversaciones. Y The New York Times publicó a partir de dos fuentes anónimas que una delegación iraní se prepara para viajar a Islamabad el martes. También, que Mohammad Bagher Ghalibaf, que lideró por la parte de Teherán la primera ronda de contactos, asistirá a la segunda si también participa Vance.
El ministerio del Interior paquistaní publicó este lunes un comunicado en el que se garantizan “medidas de seguridad infalibles para las delegaciones extranjeras” durante su tiempo en Islamabad. El hotel en el que se reunieron los dos países a principios de mes para la primera ronda de conversaciones ha sido desalojado de clientes, y Pakistán ha desplegado a miles de efectivos de seguridad adicionales en la ciudad.
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