Jurgen Klopp era el nombre que encabezaba la lista de entrenadores que Florentino Pérez tenía sobre su mesa la pasada temporada, al ver cómo Carlo Ancelotti que se marchaba a Brasil para dirigir a la selección canarinha. El fútbol agresivo y energético que el alemán inculcó al Borussia Dortmund y al Liverpool siempre ha seducido al presidente madridista. Sin embargo, su decisión de retirarse de los banquillos y asumir un cargo en los despachos de Red Bull impidió que el Madrid pudiese hacerse con sus servicios. Florentino sondeó la posibilidad de hacerse con sus servicios, pero la contestación del alemán a José Ángel Sánchez fue categórica: no volvería a entrenar. Jurgen Klopp era el nombre que encabezaba la lista de entrenadores que Florentino Pérez tenía sobre su mesa la pasada temporada, al ver cómo Carlo Ancelotti que se marchaba a Brasil para dirigir a la selección canarinha. El fútbol agresivo y energético que el alemán inculcó al Borussia Dortmund y al Liverpool siempre ha seducido al presidente madridista. Sin embargo, su decisión de retirarse de los banquillos y asumir un cargo en los despachos de Red Bull impidió que el Madrid pudiese hacerse con sus servicios. Florentino sondeó la posibilidad de hacerse con sus servicios, pero la contestación del alemán a José Ángel Sánchez fue categórica: no volvería a entrenar.
Jurgen Klopp era el nombre que encabezaba la lista de entrenadores que Florentino Pérez tenía sobre su mesa la pasada temporada, al ver cómo Carlo Ancelotti que se marchaba a Brasil para dirigir a la selección canarinha. El fútbol agresivo y energético que el alemán inculcó al Borussia Dortmund y al Liverpool siempre ha seducido al presidente madridista. Sin embargo, su decisión de retirarse de los banquillos y asumir un cargo en los despachos de Red Bull impidió que el Madrid pudiese hacerse con sus servicios. Florentino sondeó la posibilidad de hacerse con sus servicios, pero la contestación del alemán a José Ángel Sánchez fue categórica: no volvería a entrenar.
En los últimos meses, especialmente tras el despido de Xabi Alonso en enero, el Real Madrid ha vuelto a llamar a las puertas del técnico germano. Fuentes del club de Concha Espina han confirmado a EL PERIÓDICO los contactos con Klopp, que en un primer momento insistió en su postura inicial de mantenerse al margen de los banquillos. Pero el paso de los meses y la insistencia blanca parecen haber ido desbloqueando la postura del alemán. Hasta el punto de que en una de las últimas llamadas Klopp quiso saber qué proyecto le ofrecería el Real Madrid si accediese a entrenarlo. Quiso conocer su rol, su jerarquía, su protagonismo en el futuro proyecto, el dinero del que dispondría el club blanco para acudir al mercado y los jugadores que estaría dispuesto a fichar y, especialmente, a vender.
Klopp entiende el puesto de entrenador más como el de mánager que hay en los clubes ingleses que como el gestor de vestuario que Florentino tiene en la cabeza. Jurgen está más cerca de lo que Xabi Alonso ha querido ser que de lo que Ancelotti o Zidane han sido en este Real Madrid. Y eso ha terminado por enfriar el interés de un Florentino Pérez que sigue queriendo tener la sartén por el mango en el asunto de los fichajes y la elaboración de la plantilla. Ahora los nombres que están sobre la mesa son los de Massimiliano Allegri, el técnico italiano que siempre ha sonado en las quinielas madridistas, o el del francés Didier Deschamps, que quedará libre tras el Mundial y al que jugadores como Luis Figo avalan para entrenar al Real Madrid: «Tiene la experiencia y la personalidad necesarias para triunfar». Deschamps ha dirigido al Mónaco, la Juventus y el Olympique de Marsella. Y el argentino Mauricio Pochettino, seleccionador estadounidense en el próximo Mundial que estará disponible al acabar la Copa del mundo.
Sin embargo, el otro gran inconveniente que descarta a Klopp como candidato al banquillo blanco es la presencia de Vinícius y de Kylian Mbappé. Klopp abandera un tipo de juego que se basa en el llamado ‘gegenpressing’, una táctica defensiva basada en recuperar el balón inmediatamente tras perderlo asfixiando la salida del rival. Este estilo que el propio entrenador alemán calificó como «heavy metal», busca forzar errores rivales maximizando los robos en zonas peligrosas para contraatacar. Y eso exige, por encima de todo, el compromiso defensivo total de todos sus jugadores. Una exigencia que ni el brasileño ni el francés están acostumbrados a cumplir ni en el Real Madrid ni con su selección. Un estilo completamente opuesto a dos jugadores a los que Álvaro Arbeloa, actual técnico blanco, exime de implicarse en las tareas defensivas.
Diario de Mallorca – Deportes
