La familia real española al completo, que no pudo acudir, por problemas de agenda, al encuentro España-Francia (2-0), se apuntó este miércoles al palco del estadio de Nueva York-Nueva Jersey, donde se disputará la final del Mundial más polémico de la historia. La familia real española al completo, que no pudo acudir, por problemas de agenda, al encuentro España-Francia (2-0), se apuntó este miércoles al palco del estadio de Nueva York-Nueva Jersey, donde se disputará la final del Mundial más polémico de la historia.
La familia real española al completo, que no pudo acudir, por problemas de agenda, al encuentro España-Francia (2-0), se apuntó este miércoles al palco del estadio de Nueva York-Nueva Jersey, donde se disputará la final del Mundial más polémico de la historia.
Con la plaza ya reservada, Felipe VI espera ahora compañía. España se jugará su segunda estrella en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey y el Rey aún no está claro quién se sentará a su lado durante 90 minutos o más, muchos más, quién sabe. Tampoco es un detalle menor. No, no lo es. Porque los ojos del mundo estarán depositados en el césped, por supuesto, pero también, a ratos, en ese palco. La final se disputará el domingo y enfrentará a España con Argentina, que derrotó anoche a Inglaterra por 2-1.
Alberto Núñez Feijóo sí se mojó. El líder del PP dijo que creía que ganaría la albiceleste y acertó. En la Casa del Rey, en cambio, a preguntas de EL PERIÓDICO, prefirieron no hacer pública ninguna preferencia. Prudencia. Neutralidad institucional. Que jugaran ingleses y argentinos, que ganara el mejor y que después el protocolo colocara a cada uno en su asiento. Ganó Argentina y ahora todas las miradas se dirigen hacia Javier Milei.
Nadie sabe aún quién representará al país de Leo Messi en esa finalísima, pues el presidente argentino, uno de los principales aliados de Donald Trump en Suramérica y hombre que ha abierto las puertas de su país a los magnates de Estados Unidos, no ha confirmado que vaya a acudir a Nueva Jersey. Antes del Mundial, desde la Casa Rosada aseguraban que no asistiría a ningún partido de Argentina. Pero puede cambiar de opinión. En el palco sí se espera a Trump, cuya asistencia ha sido confirmada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y que además participará en la entrega del trofeo. Por contra, aún no se sabe si estará Pedro Sánchez. La Moncloa está ajustando la agenda para ver si puede hacer compatible la asistencia a la final con el viaje oficial del lunes a Argelia, un desplazamiento ya comprometido desde hace tiempo y en el que estará acompañado de los principales directivos de las empresas españolas de gas.

Nadie sabe por qué Milei duda ante un escenario en el que, sin duda, su imagen, en caso de renovar el título la albiceleste, saldría reforzadísima incluso ante los millones de argentinos que no llegan a final de mes y cuestionan su curiosa manera de acabar con la casta.
Es evidente que el volcánico Milei y, por descontado, su vocabulario, a menudo barriobajero, podrían provocar alguna incomodidad a la familia real española durante algunos lances de la final. «Vamos, Argentina, carajo…!!!», fueron sus primeras palabras en la red social X tras el final del encuentro. Quizás piense Milei que perder una final de la Copa del Mundo le dejaría en tan mal lugar como estuvo Carlos Menem cuando, en 1990, viajó al Mundial de Italia para asistir al debut de Argentina y presenció la derrota de la albiceleste ante Camerún.
La victoria argentina ha descartado, en cambio, la presencia del príncipe Guillermo, que había prometido viajar a Nueva York si Inglaterra alcanzaba la final. Según había publicado la prensa británica, el heredero de la Corona podría haber estado acompañado de su esposa, Catalina, y tal vez de alguno de sus hijos, después de que la Casa del Rey española confirmara que Felipe y Letizia estarán acompañados de Leonor y Sofía.
Un palco completado con representantes de dos monarquías habría sido garantía no solo de enorme glamour, sino también de serenidad y cortesía, seguro, lo que habría añadido un punto de sensatez y sentido común a un Mundial que, de la mano de Trump y el presidente de la FIFA, ha perdido enorme credibilidad ante las muchas chapuzas que han protagonizado ambos, dentro, fuera y alrededor del césped.
No habrá flema británica. Puede haber volcán argentino. Todo depende ahora de Milei, que aún debe decidir si acompaña a la albiceleste y se sienta junto a Felipe VI en el palco de la final.
Diario de Mallorca – Deportes
