Un experto revela qué ocurrió tras invertir 50 euros al mes durante cuatro años

Invertir 50 euros al mes puede parecer una cantidad demasiado pequeña para conseguir un patrimonio relevante, pero un experimento realizado durante cuatro años permite comprobar qué ocurre cuando se mantiene una estrategia de aportaciones periódicas. «El Banquero del Pueblo» comenzó en julio de 2022 destinando esa cantidad cada mes a dos conocidos índices bursátiles: el S&P 500 y el MSCI World.

La intención no era demostrar que alguien pueda hacerse rico con una aportación tan reducida, sino comprobar cómo evoluciona una inversión mantenida durante años. El experimento partía de una premisa sencilla: «empezar con una cantidad que puedas mantener» y utilizarla para construir un patrimonio progresivamente, en lugar de intentar acertar constantemente con el mejor momento para invertir.

En concreto, el dinero se repartió entre los dos fondos, con 25 euros mensuales para cada uno. Después de cuatro años, la evolución de los mercados había hecho que el valor de la cartera fuera considerablemente superior al dinero aportado. El resultado permite observar, además, cómo las ganancias empiezan a tener cada vez más peso a medida que aumenta el capital invertido.

En el fondo vinculado al MSCI World, las aportaciones acumuladas rondaban los 1.314 euros, mientras que el valor de la posición alcanzaba aproximadamente los 1.846 euros. Eso suponía una diferencia de unos 532 euros y una rentabilidad acumulada cercana al 40%. Sin embargo, «ese porcentaje no cuenta toda la historia», ya que las aportaciones se habían realizado en diferentes momentos.

Al calcular la rentabilidad teniendo en cuenta cuándo se había realizado cada aportación, el resultado anualizado se situaba alrededor del 17%. El propio creador advierte de que este dato no debe interpretarse como una previsión: «no significa que el fondo vaya a proporcionar un 17% cada año». Se trata únicamente de la rentabilidad registrada durante el periodo concreto que abarca el experimento.

Más de 1.000 euros de diferencia

Al sumar las posiciones de los dos fondos, la cartera alcanzaba aproximadamente los 3.553 euros, después de haber aportado algo más de 2.500 euros. La diferencia, de algo más de 1.000 euros, procedía de la evolución de las inversiones. El experimento muestra así cómo «el dinero empieza a trabajar» cuando permanece invertido durante un periodo prolongado.

Pero la conclusión no es que 50 euros al mes permitan hacerse rico. De hecho, esa no es la finalidad que plantea el creador. La idea es que «50 euros no te van a hacer rico», pero sí pueden servir para «empezar a invertir», crear un hábito y acostumbrarse a las oscilaciones que inevitablemente experimentan los mercados.

 

Otro de los argumentos que aparecen en el experimento es la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación. El dinero que permanece parado durante años puede comprar menos bienes y servicios. Por eso, una de las preguntas que plantea el creador es si tiene sentido mantener todos los ahorros inmóviles cuando existe la posibilidad de destinarlos parcialmente a activos que puedan crecer a largo plazo.

El ejemplo utilizado muestra que, con una inflación media del 3%, 100.000 euros perderían una parte importante de su poder adquisitivo en vuna década. El objetivo de la inversión, por tanto, no tiene que ser únicamente «ganar dinero», sino también intentar evitar que el ahorro pierda valor real con el paso del tiempo.

S&P 500 o MSCI World

El experimento también permite comparar dos de las opciones más populares entre quienes buscan exposición a la bolsa. El S&P 500 concentra la inversión en grandes compañías estadounidenses, mientras que el MSCI World incorpora empresas de diferentes países desarrollados.

Aun así, existe un importante solapamiento entre ambos índices. El MSCI World tiene una elevada exposición a Estados Unidos, por lo que invertir en los dos fondos no significa necesariamente conseguir una diversificación completamente diferente. Como explica el creador, «Estados Unidos ha sido el gran ganador» durante buena parte de las últimas décadas.

Precisamente por eso, una de las advertencias más importantes del vídeo es no dar por hecho que el comportamiento del pasado vaya a repetirse. «El pasado no garantiza el futuro» es una de las ideas que sobrevuelan el experimento. Que Estados Unidos haya liderado los mercados durante años no implica que necesariamente vaya a hacerlo durante las próximas décadas.

La diversificación aparece así como una de las claves de la estrategia. En lugar de intentar averiguar qué país, empresa o sector será el próximo gran ganador, el objetivo consiste en mantener una exposición amplia y asumir que «no puedes saber qué va a pasar». Para el creador, esa incertidumbre es precisamente uno de los motivos para plantear inversiones diversificadas.

La verdadera lección de los 50 euros

Después de cuatro años, el experimento deja una conclusión más importante que la propia cifra final: la cantidad inicial importa menos que la capacidad de mantener el hábito durante mucho tiempo. Los 50 euros mensuales permitieron construir una cartera de más de 3.500 euros, pero el resultado habría sido muy diferente si las aportaciones se hubieran interrumpido constantemente.

El creador insiste en que la inversión debe realizarse con dinero que no se vaya a necesitar a corto plazo. «No inviertas dinero que puedas necesitar», resume la estrategia. Una caída importante del mercado puede provocar pérdidas temporales y obligar a vender en un mal momento si ese dinero es necesario para afrontar gastos inmediatos.

Por eso, la propuesta no consiste simplemente en copiar el experimento. Cada persona debe decidir «cuánto quieres invertir, durante cuánto tiempo y cuánto riesgo estás dispuesto a asumir». Los 50 euros funcionan como punto de partida, pero no constituyen una cantidad mágica ni garantizan un determinado resultado.

Después de cuatro años, la cartera había generado más de 1.000 euros de diferencia respecto al dinero aportado. El resultado, sin embargo, debe entenderse dentro de un periodo concreto y no como una promesa de rentabilidad futura. La principal enseñanza del experimento es otra: «empezar pequeño» puede ser suficiente para crear un hábito de inversión que, con tiempo y constancia, puede adquirir una dimensión mucho mayor.

 El canal de YouTube El Banquero del Pueblo comenzó en julio de 2022 destinando esa cantidad cada mes a dos conocidos índices bursátiles y mostró los resultados en un video  

Invertir 50 euros al mes puede parecer una cantidad demasiado pequeña para conseguir un patrimonio relevante, pero un experimento realizado durante cuatro años permite comprobar qué ocurre cuando se mantiene una estrategia de aportaciones periódicas. «El Banquero del Pueblo» comenzó en julio de 2022 destinando esa cantidad cada mes a dos conocidos índices bursátiles: el S&P 500 y el MSCI World.

La intención no era demostrar que alguien pueda hacerse rico con una aportación tan reducida, sino comprobar cómo evoluciona una inversión mantenida durante años. El experimento partía de una premisa sencilla: «empezar con una cantidad que puedas mantener» y utilizarla para construir un patrimonio progresivamente, en lugar de intentar acertar constantemente con el mejor momento para invertir.

En concreto, el dinero se repartió entre los dos fondos, con 25 euros mensuales para cada uno. Después de cuatro años, la evolución de los mercados había hecho que el valor de la cartera fuera considerablemente superior al dinero aportado. El resultado permite observar, además, cómo las ganancias empiezan a tener cada vez más peso a medida que aumenta el capital invertido.

En el fondo vinculado al MSCI World, las aportaciones acumuladas rondaban los 1.314 euros, mientras que el valor de la posición alcanzaba aproximadamente los 1.846 euros. Eso suponía una diferencia de unos 532 euros y una rentabilidad acumulada cercana al 40%. Sin embargo, «ese porcentaje no cuenta toda la historia», ya que las aportaciones se habían realizado en diferentes momentos.

Al calcular la rentabilidad teniendo en cuenta cuándo se había realizado cada aportación, el resultado anualizado se situaba alrededor del 17%. El propio creador advierte de que este dato no debe interpretarse como una previsión: «no significa que el fondo vaya a proporcionar un 17% cada año». Se trata únicamente de la rentabilidad registrada durante el periodo concreto que abarca el experimento.

Más de 1.000 euros de diferencia

Al sumar las posiciones de los dos fondos, la cartera alcanzaba aproximadamente los 3.553 euros, después de haber aportado algo más de 2.500 euros. La diferencia, de algo más de 1.000 euros, procedía de la evolución de las inversiones. El experimento muestra así cómo «el dinero empieza a trabajar» cuando permanece invertido durante un periodo prolongado.

Pero la conclusión no es que 50 euros al mes permitan hacerse rico. De hecho, esa no es la finalidad que plantea el creador. La idea es que «50 euros no te van a hacer rico», pero sí pueden servir para «empezar a invertir», crear un hábito y acostumbrarse a las oscilaciones que inevitablemente experimentan los mercados.

Otro de los argumentos que aparecen en el experimento es la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación. El dinero que permanece parado durante años puede comprar menos bienes y servicios. Por eso, una de las preguntas que plantea el creador es si tiene sentido mantener todos los ahorros inmóviles cuando existe la posibilidad de destinarlos parcialmente a activos que puedan crecer a largo plazo.

El ejemplo utilizado muestra que, con una inflación media del 3%, 100.000 euros perderían una parte importante de su poder adquisitivo en vuna década. El objetivo de la inversión, por tanto, no tiene que ser únicamente «ganar dinero», sino también intentar evitar que el ahorro pierda valor real con el paso del tiempo.

S&P 500 o MSCI World

El experimento también permite comparar dos de las opciones más populares entre quienes buscan exposición a la bolsa. El S&P 500 concentra la inversión en grandes compañías estadounidenses, mientras que el MSCI World incorpora empresas de diferentes países desarrollados.

Aun así, existe un importante solapamiento entre ambos índices. El MSCI World tiene una elevada exposición a Estados Unidos, por lo que invertir en los dos fondos no significa necesariamente conseguir una diversificación completamente diferente. Como explica el creador, «Estados Unidos ha sido el gran ganador» durante buena parte de las últimas décadas.

Precisamente por eso, una de las advertencias más importantes del vídeo es no dar por hecho que el comportamiento del pasado vaya a repetirse. «El pasado no garantiza el futuro» es una de las ideas que sobrevuelan el experimento. Que Estados Unidos haya liderado los mercados durante años no implica que necesariamente vaya a hacerlo durante las próximas décadas.

La diversificación aparece así como una de las claves de la estrategia. En lugar de intentar averiguar qué país, empresa o sector será el próximo gran ganador, el objetivo consiste en mantener una exposición amplia y asumir que «no puedes saber qué va a pasar». Para el creador, esa incertidumbre es precisamente uno de los motivos para plantear inversiones diversificadas.

La verdadera lección de los 50 euros

Después de cuatro años, el experimento deja una conclusión más importante que la propia cifra final: la cantidad inicial importa menos que la capacidad de mantener el hábito durante mucho tiempo. Los 50 euros mensuales permitieron construir una cartera de más de 3.500 euros, pero el resultado habría sido muy diferente si las aportaciones se hubieran interrumpido constantemente.

El creador insiste en que la inversión debe realizarse con dinero que no se vaya a necesitar a corto plazo. «No inviertas dinero que puedas necesitar», resume la estrategia. Una caída importante del mercado puede provocar pérdidas temporales y obligar a vender en un mal momento si ese dinero es necesario para afrontar gastos inmediatos.

Por eso, la propuesta no consiste simplemente en copiar el experimento. Cada persona debe decidir «cuánto quieres invertir, durante cuánto tiempo y cuánto riesgo estás dispuesto a asumir». Los 50 euros funcionan como punto de partida, pero no constituyen una cantidad mágica ni garantizan un determinado resultado.

Después de cuatro años, la cartera había generado más de 1.000 euros de diferencia respecto al dinero aportado. El resultado, sin embargo, debe entenderse dentro de un periodo concreto y no como una promesa de rentabilidad futura. La principal enseñanza del experimento es otra: «empezar pequeño» puede ser suficiente para crear un hábito de inversión que, con tiempo y constancia, puede adquirir una dimensión mucho mayor.

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