Según explica Lorente en su cuenta de TikTok, @juanmalorentelaboralista, esta estrategia suele dirigirse contra empleados a los que la empresa no puede despedir alegando una causa legal, precisamente por tratarse de buenos trabajadores sin motivos objetivos de despido. Al no existir una vía legal barata para prescindir de ellos, algunas compañías optan por presionar de forma sostenida hasta que la persona decide presentar la baja voluntaria por iniciativa propia, una salida que no conlleva indemnización ni derecho a paro.
Una presión diaria que es difícil de soportar
El letrado insiste en que ningún trabajador puede acudir cada día a un puesto en el que se le «revienta la moral» de forma continuada, y señala que las empresas son conscientes de ese límite. Por eso, cuando no encuentran una razón legal para despedir a alguien sin indemnización, algunas optan por mantener esa presión de forma constante, calculando que, tarde o temprano, el propio trabajador acabará marchándose por su cuenta.
Lorente subraya que, si la empresa persiste con esa estrategia, es posible que finalmente logre su objetivo: que la persona afectada abandone su puesto sin cobrar indemnización y sin derecho a la prestación por desempleo, pese a no haber cometido ninguna falta que justificara su salida.
«A la empresa no le puede salir tan barato», insiste el abogado
Cuando la presión ejercida sobre un trabajador es sistemática y afecta a su salud o dignidad, puede encuadrarse dentro de lo que el ordenamiento laboral español considera acoso laboral o mobbing. En estos casos, la vía habitual pasa por documentar los hechos con correos, mensajes, testigos (incluso informes médicos si los hay) y valorar, junto con un profesional, opciones como la extinción del contrato por voluntad del trabajador con derecho a indemnización, recogida en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, que permite reclamar una compensación equivalente a la de un despido improcedente cuando la empresa incumple gravemente sus obligaciones.
Frente a esa situación, Lorente es claro: este tipo de comportamiento se puede combatir, y a la empresa no le puede «salir tan barato» prescindir de una persona de esta manera. El abogado anima a quienes atraviesen una situación similar a no rendirse ni dejar que la empresa consiga su propósito.
Juanma Lorente advierte en un vídeo viral de TikTok de que algunas empresas recurren al acoso y la presión constante sobre determinados trabajadores con el objetivo de que sean ellos mismos quienes decidan marcharse, evitando así tener que abonar una indemnización o que puedan acceder a la prestación por desempleo
Según explica Lorente en su cuenta de TikTok, @juanmalorentelaboralista, esta estrategia suele dirigirse contra empleados a los que la empresa no puede despedir alegando una causa legal, precisamente por tratarse de buenos trabajadores sin motivos objetivos de despido. Al no existir una vía legal barata para prescindir de ellos, algunas compañías optan por presionar de forma sostenida hasta que la persona decide presentar la baja voluntaria por iniciativa propia, una salida que no conlleva indemnización ni derecho a paro.
Una presión diaria que es difícil de soportar
El letrado insiste en que ningún trabajador puede acudir cada día a un puesto en el que se le «revienta la moral» de forma continuada, y señala que las empresas son conscientes de ese límite. Por eso, cuando no encuentran una razón legal para despedir a alguien sin indemnización, algunas optan por mantener esa presión de forma constante, calculando que, tarde o temprano, el propio trabajador acabará marchándose por su cuenta.
Lorente subraya que, si la empresa persiste con esa estrategia, es posible que finalmente logre su objetivo: que la persona afectada abandone su puesto sin cobrar indemnización y sin derecho a la prestación por desempleo, pese a no haber cometido ninguna falta que justificara su salida.
«A la empresa no le puede salir tan barato», insiste el abogado
Cuando la presión ejercida sobre un trabajador es sistemática y afecta a su salud o dignidad, puede encuadrarse dentro de lo que el ordenamiento laboral español considera acoso laboral o mobbing. En estos casos, la vía habitual pasa por documentar los hechos con correos, mensajes, testigos (incluso informes médicos si los hay) y valorar, junto con un profesional, opciones como la extinción del contrato por voluntad del trabajador con derecho a indemnización, recogida en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, que permite reclamar una compensación equivalente a la de un despido improcedente cuando la empresa incumple gravemente sus obligaciones.
Frente a esa situación, Lorente es claro: este tipo de comportamiento se puede combatir, y a la empresa no le puede «salir tan barato» prescindir de una persona de esta manera. El abogado anima a quienes atraviesen una situación similar a no rendirse ni dejar que la empresa consiga su propósito.
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