Turquía se despide del Mundial con una victoria ante Estados Unidos en un partido de película

El fútbol no entiende de clasificaciones cuando el orgullo salta al terreno de juego. Lo que debía ser un plácido ensayo general para la selección de Mauricio Pochettino, con el liderato del Grupo D en el bolsillo, y una despedida melancólica para la Turquía de Vincenzo Montella, se transformó en un partido competido. El fútbol no entiende de clasificaciones cuando el orgullo salta al terreno de juego. Lo que debía ser un plácido ensayo general para la selección de Mauricio Pochettino, con el liderato del Grupo D en el bolsillo, y una despedida melancólica para la Turquía de Vincenzo Montella, se transformó en un partido competido.  

El fútbol no entiende de clasificaciones cuando el orgullo salta al terreno de juego. Lo que debía ser un plácido ensayo general para la selección de Mauricio Pochettino, con el liderato del Grupo D en el bolsillo, y una despedida melancólica para la Turquía de Vincenzo Montella, se transformó en un partido competido.

Ambos equipos dejaron claro que ninguno estaba dispuesto a ceder ni un milímetro, regalando a los 70.492 aficionados presentes un duelo de alto voltaje táctico y físico. El espectáculo sobre el verde estuvo a la altura de la grada, que contó con la presencia de celebridades como Brad Pitt, Jessica Alba, Edward Norton o Ashton Kutcher.

Desde el pitido inicial del colegiado Mustapha Ghorbal, Estados Unidos dejó claras sus intenciones de no levantar el pie del acelerador de cara a su próximo cruce de dieciseisavos frente a Bosnia y Herzegovina. Apenas corría el primer minuto cuando Giovanni Reyna avisaba con una potente volea, preludio del asedio norteamericano. Ugurcan Cakir, erigido como uno de los grandes protagonistas del bando otomano bajo palos, sacó una mano milagrosa en el minuto dos ante un remate a bocajarro, pero nada pudo hacer en la jugada inmediatamente posterior. Sebastian Berhalter sirvió un córner medido y Auston Trusty castigó con un cabezazo preciso para abrir el marcador a los tres minutos, firmando así el segundo gol más rápido en la historia mundialista de Estados Unidos.

Arda Guler, en el partido ante Estados Unidos
Arda Guler, en el partido ante Estados Unidos / EFE

Lejos de bajar los brazos ante el mazazo y dejarse llevar por la inercia de ser un equipo ya eliminado, Turquía apeló a la rebeldía de sus talentos para intentar hurgar en la herida continental de los estadounidenses, que arrastran una pésima racha frente a combinados europeos y todavía no conocen la victoria ante ellos bajo la batuta de Pochettino. En el minuto diez, la conexión ofensiva otomana dio sus frutos: Baris Yilmaz filtró un pase al corazón del área para que Arda Güler, demostrando un poco tarde su sangre fría, batiera a Matt Turner ajustando el esférico al poste derecho.

Trusty, celebra con sus compañeros
Trusty, celebra con sus compañeros / EFE

El partido subió entonces a una temperatura de exigencia impropia de un duelo sin trascendencia matemática. Las disputas se volvieron feroces y el juego se trabó por momentos, evidenciando que nadie quería perder la cara al encuentro. Tras un tanto anulado a Mark McKenzie por fuera de juego en el veintinueve que habría devuelto la ventaja a los locales, fue Turquía quien asestó el siguiente gran golpe. Superada la media hora, Orkun Kokcu armó un disparo que terminó golpeando fortuitamente en su compañero Baris Yilmaz, despistando por completo al guardameta norteamericano y certificando la remontada (1-2) antes del descanso.

El guion volvió a dar un vuelco radical nada más reanudarse el encuentro. En el minuto cuarenta y nueve, un balón suelto en la frontal del área encontró a un inspirado Sebastian Berhalter. El mediocampista no se lo pensó dos veces y empalmó un remate de primeras, un auténtico misil tierra-aire que se coló por la base del palo corto para establecer el empate a dos y resarcirse del esfuerzo físico exigido.

Con el partido ya desactivado, Pochettino aprovechó para mover el banquillo y dar entrada a Christian Pulisic en el minuto 58. El extremo volvía así al verde tras superar las molestias en el gemelo izquierdo que le privaron de jugar ante Australia. A falta de escasos diez minutos para el pitido final se reavivó el partido con alternativas constantes en ambas áreas tras sendos avisos peligrosos de Kenan Yildiz y el propio Pulisic. Y no fue hasta el último minuto del encuentro que se cerró el marcador, en el minuto 98 Kaan Ayhan aprovechó un rebote para decidir el partido y sumar tres puntos que no cambian la realidad de Turquía, empezaron el partido eliminados y ni con la victoria en la mano cambiaba la situación.

El duelo en Los Ángeles podrá pasara a la historia como un rocoso banco de pruebas para la anfitriona antes de la hora de la verdad, y un dignísimo escenario para que Turquía caiga de pie en este Mundial antes de tomar el avión hacia casa.

Fuente: Sport

 Diario de Mallorca – Deportes

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