Australia y Paraguay empataron sin goles en un partido extraño, que benefició a ambos, pero no se puede hablar de pactos visto lo sucedido sobre el terreno de juego. La primera mitad sobró, pues no compareció la ‘Albirroja’, pero en la segunda hubo reacción, y hasta emoción. Los ‘Socceroos’ serán segundos a la espera de rival y Paraguay se clasificó virtualmente y seguramente le tocará un ‘coco’, el más probable, Alemania. Australia y Paraguay empataron sin goles en un partido extraño, que benefició a ambos, pero no se puede hablar de pactos visto lo sucedido sobre el terreno de juego. La primera mitad sobró, pues no compareció la ‘Albirroja’, pero en la segunda hubo reacción, y hasta emoción. Los ‘Socceroos’ serán segundos a la espera de rival y Paraguay se clasificó virtualmente y seguramente le tocará un ‘coco’, el más probable, Alemania.
Australia y Paraguay empataron sin goles en un partido extraño, que benefició a ambos, pero no se puede hablar de pactos visto lo sucedido sobre el terreno de juego. La primera mitad sobró, pues no compareció la ‘Albirroja’, pero en la segunda hubo reacción, y hasta emoción. Los ‘Socceroos’ serán segundos a la espera de rival y Paraguay se clasificó virtualmente y seguramente le tocará un ‘coco’, el más probable, Alemania.
A priori, debía ser un atractivo duelo directo por la segunda plaza del Grupo D y evitarse a posibles potencias como Alemania. Pero Paraguay se dedicó a buscar el cero a cero durante toda la primera mitad. Así que los ‘Socceroos’, pese a ser los menos necesitados, fueron los que llevaron la iniciativa y propusieron mucho más, eso sí, arriesgando lo justo.
Ya desde la primera ocasión de Irvine, solo los de Tony Popovic pisaron el área rival. Sin excesivo peligro. Lo más destacado, el disparo de Jordan Boss en el 35′ que desvió, con algún apuro, el meta Orlando Gill, y la nueva intervención del arquero paraguayo, puños fuera, esta vez ante Cristian Volpato.
Más que no querer, Paraguay se sintió inferior. Quizás porque a los de Gustavo Alfaro les pesaba la ausencia de una de sus dos estrellas, pues Miguel Almirón no pudo jugar tras tener el dudoso ‘honor’ de ser el primer futbolista sancionado por dirigirse a un rival tapándose la boca. El otro crack, Julio Enciso, pasaba desapercibido, falto de su mejor forma física tras llegar a la cita mundialista por los pelos.
Las estadísticas del primer tiempo no dejaron lugar a dudas. Sin hacer nada del otro mundo, Australia sumó cuatro remates, dos a puerta, por uno de Paraguay, que ni siquiera encontró los tres palos. Desolador.
Entró en la reanudación el futbolista de origen brasileño Mauricio Magalhaes para intentar darle más punch ofensivo a la ‘Albirroja’. Un disparo de Cubas, aunque se fue alto, abrió la puerta de la esperanza. De ver algo diferente. En la otra área, Irankunda pidió penalti de Alderete, no quiso saber nada el francés Clément Turpin. En la réplica guaraní, Mauricio chutó lejano y Patrck Beach pudo estrenar sus guantes, En 5 minutos habían pasado más cosas que en 45′.

El partido, definitivamente, había cambiado. Paraguay dio un paso adelante, Enciso sacó fuerzas de donde no había, y a la vez, dejó más espacios para la rapidez de los extremos australianos. También apareció la dureza y se generaron los primeros ‘piques’. Enciso y Alderete fueron por los suelos. El ex del Getafe, ahora en el Sunderland, aguantó renqueante, sobre el campo, hasta que no pudo más.
Boss tuvo la última para los australianos con un disparo cruzado y Mauricio, para los guaraníes en un chut raso y seco que atajó Orlando Gill. Al final, reparto de puntos y ambos, seguro Australia y al 90 por ciento Paraguay, clasificados para dieciseisavos.
Fuente: Sport
Diario de Mallorca – Deportes
