Preparados para liderar la nueva era de los cuidados

Los cambios demográficos, el aumento de la cronicidad, la complejidad creciente de los procesos asistenciales y la incorporación de nuevas tecnologías están obligando a repensar, rediseñar y evolucionar la manera en que se organizan y prestan los cuidados. En este contexto, desde el Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (Codem), están convencidos de que el emprendimiento enfermero constituye un excelente entorno que permitirán transformar el sistema sanitario para alinearlo con esas necesidades actuales y futuras de la sociedad.

Con este fin han editado la I Guía Práctica de Emprendimiento Enfermero de Madrid, una herramienta rigurosa y orientada a la acción, diseñada para acompañar a estos profesionales en su proceso de emprender. «Con ella hemos logrado construir un marco claro, estructurado y aplicable que permite transformar ideas en proyectos sólidos y alineados con el ordenamiento jurídico vigente, el marco competencial de la Enfermería y el actual contexto sociodemográfico», explica Daniel Baldó, director del Área de Innovación y Transformación Cultural del Codem y autor de la guía, quien considera que el emprendimiento estructurado es la evolución natural de una profesión con capacidad para pensar, crear y liderar la nueva era de los cuidados.

60 enfermeros emprendedores han contactado en dos meses con el Codem

Porque emprender es un proceso complejo que requiere un fuerte compromiso, conocimiento estratégico y una gran responsabilidad profesional. «Por eso, esta guía nace con la intención de orientar, encuadrar y ordenar el proceso de emprendimiento enfermero para que se desarrolle con las máximas garantías de calidad, seguridad y responsabilidad profesional, en beneficio de pacientes, profesionales y sociedad». Porque «transformar el rol enfermero y generar soluciones de cuidado de alto impacto exige creatividad, compromiso, nuevo conocimiento y estrategia al servicio del cuidado de las personas, y es precisamente ahí donde se sitúa el punto de partida sobre el que se articula este documento», asegura Baldó.

Junto a la guía, presentada en mayo, se inauguró la Unidad de Emprendimiento donde está integrada la Oficina de Orientación al Emprendimiento Enfermero Codem, un espacio para ofrecer soporte, apoyo y atención individualizada a quienes se lanzan. «En apenas dos meses, hemos identificado a más de 60 enfermeros emprendedores y dedicado más de 50 horas a atenderles personalmente para orientar sus proyectos con responsabilidad, rigor y precisión», cuenta el director del Área de Innovación y Transformación Cultural del Codem.

16% del emprendimiento está relacionado con la invención de nuevos dispositivos

En cuanto al tipo de negocios preferidos para emprender por parte de los enfermeros, continúa, «aunque por nuestra tradición profesional y por los tiempos que corren pudiera parecer que la mayoría de quienes se lanzan al emprendimiento lo hacen con proyectos tecnológicos o de I+D+i, la realidad es que, en esencia emprenden en el ámbito clínico u organizativo. De hecho, sólo el 16% del emprendimiento enfermero que hemos identificado está relacionado con la invención de nuevos dispositivos o con el desarrollo de nuevas tecnologías». La atención domiciliaria, el autocuidado integral de la mujer en las diferentes etapas de su vida, la continuidad asistencial en salud mental y el manejo innovador, colaborativo y proactivo de la cronicidad son los ámbitos donde está emprendiendo la mayoría. «Necesitamos que nuestros profesionales se enfoquen en áreas críticas como la prevención, la promoción de la salud y el automanejo de las enfermedades crónicas, tanto físicas como mentales –añade Baldó–. En este terreno la Enfermería tiene una oportunidad extraordinaria de emprendimiento e impacto social».

Principales dudas

Y, ¿cuáles son sus principales dudas? «Aunque tienen un gran conocimiento teórico-práctico de la Enfermería como disciplina y como ciencia, como es lógico, no suelen disponer del conocimiento necesario del mundo Business & Tech. También suelen hacerse preguntas en cuanto a los límites competenciales y la protección jurídica del ejercicio profesional liberal», responde Baldó.

En general, las cuestiones que consultan con mayor frecuencia son relativas al aval jurídico y los límites de la autonomía profesional; la pertinencia de sus proyectos para la realidad social y sanitaria actual; cómo convertir sus ideas en negocios, qué trámites y responsabilidades deben llevar a cabo para constituirse y mantenerse como autónomo o empresa; así como ayudas, subvenciones disponibles y acceso a financiación.

Porque emprender nunca es fácil, pero menos dentro de un ámbito tan regulado como el sanitario, que exige un elevado nivel de responsabilidad, conocimiento y cumplimiento normativo. Sin embargo, en el caso de la Enfermería, apunta Baldó, las principales barreras no suelen derivarse de la regulación sanitaria en sí, necesaria para garantizar la calidad y la seguridad asistencial, sino de «una cultura y tradición que históricamente han situado a los enfermeros en un papel subordinado, dificultando el reconocimiento social, profesional e institucional de su capacidad para diseñar y liderar proyectos propios», concluye.

 El Colegio de Madrid presenta la I Guía de Emprendimiento Enfermero  

Los cambios demográficos, el aumento de la cronicidad, la complejidad creciente de los procesos asistenciales y la incorporación de nuevas tecnologías están obligando a repensar, rediseñar y evolucionar la manera en que se organizan y prestan los cuidados. En este contexto, desde el Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (Codem), están convencidos de que el emprendimiento enfermero constituye un excelente entorno que permitirán transformar el sistema sanitario para alinearlo con esas necesidades actuales y futuras de la sociedad.

Con este fin han editado la I Guía Práctica de Emprendimiento Enfermero de Madrid, una herramienta rigurosa y orientada a la acción, diseñada para acompañar a estos profesionales en su proceso de emprender. «Con ella hemos logrado construir un marco claro, estructurado y aplicable que permite transformar ideas en proyectos sólidos y alineados con el ordenamiento jurídico vigente, el marco competencial de la Enfermería y el actual contexto sociodemográfico», explica Daniel Baldó, director del Área de Innovación y Transformación Cultural del Codem y autor de la guía, quien considera que el emprendimiento estructurado es la evolución natural de una profesión con capacidad para pensar, crear y liderar la nueva era de los cuidados.

60 enfermeros emprendedores han contactado en dos meses con el Codem

Porque emprender es un proceso complejo que requiere un fuerte compromiso, conocimiento estratégico y una gran responsabilidad profesional. «Por eso, esta guía nace con la intención de orientar, encuadrar y ordenar el proceso de emprendimiento enfermero para que se desarrolle con las máximas garantías de calidad, seguridad y responsabilidad profesional, en beneficio de pacientes, profesionales y sociedad». Porque «transformar el rol enfermero y generar soluciones de cuidado de alto impacto exige creatividad, compromiso, nuevo conocimiento y estrategia al servicio del cuidado de las personas, y es precisamente ahí donde se sitúa el punto de partida sobre el que se articula este documento», asegura Baldó.

Junto a la guía, presentada en mayo, se inauguró la Unidad de Emprendimiento donde está integrada la Oficina de Orientación al Emprendimiento Enfermero Codem, un espacio para ofrecer soporte, apoyo y atención individualizada a quienes se lanzan. «En apenas dos meses, hemos identificado a más de 60 enfermeros emprendedores y dedicado más de 50 horas a atenderles personalmente para orientar sus proyectos con responsabilidad, rigor y precisión», cuenta el director del Área de Innovación y Transformación Cultural del Codem.

16% del emprendimiento está relacionado con la invención de nuevos dispositivos

En cuanto al tipo de negocios preferidos para emprender por parte de los enfermeros, continúa, «aunque por nuestra tradición profesional y por los tiempos que corren pudiera parecer que la mayoría de quienes se lanzan al emprendimiento lo hacen con proyectos tecnológicos o de I+D+i, la realidad es que, en esencia emprenden en el ámbito clínico u organizativo. De hecho, sólo el 16% del emprendimiento enfermero que hemos identificado está relacionado con la invención de nuevos dispositivos o con el desarrollo de nuevas tecnologías». La atención domiciliaria, el autocuidado integral de la mujer en las diferentes etapas de su vida, la continuidad asistencial en salud mental y el manejo innovador, colaborativo y proactivo de la cronicidad son los ámbitos donde está emprendiendo la mayoría. «Necesitamos que nuestros profesionales se enfoquen en áreas críticas como la prevención, la promoción de la salud y el automanejo de las enfermedades crónicas, tanto físicas como mentales –añade Baldó–. En este terreno la Enfermería tiene una oportunidad extraordinaria de emprendimiento e impacto social».

Principales dudas

Y, ¿cuáles son sus principales dudas? «Aunque tienen un gran conocimiento teórico-práctico de la Enfermería como disciplina y como ciencia, como es lógico, no suelen disponer del conocimiento necesario del mundo Business & Tech. También suelen hacerse preguntas en cuanto a los límites competenciales y la protección jurídica del ejercicio profesional liberal», responde Baldó.

En general, las cuestiones que consultan con mayor frecuencia son relativas al aval jurídico y los límites de la autonomía profesional; la pertinencia de sus proyectos para la realidad social y sanitaria actual; cómo convertir sus ideas en negocios, qué trámites y responsabilidades deben llevar a cabo para constituirse y mantenerse como autónomo o empresa; así como ayudas, subvenciones disponibles y acceso a financiación.

Porque emprender nunca es fácil, pero menos dentro de un ámbito tan regulado como el sanitario, que exige un elevado nivel de responsabilidad, conocimiento y cumplimiento normativo. Sin embargo, en el caso de la Enfermería, apunta Baldó, las principales barreras no suelen derivarse de la regulación sanitaria en sí, necesaria para garantizar la calidad y la seguridad asistencial, sino de «una cultura y tradición que históricamente han situado a los enfermeros en un papel subordinado, dificultando el reconocimiento social, profesional e institucional de su capacidad para diseñar y liderar proyectos propios», concluye.

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