Cuando Romelu Lukaku debutó con Bélgica, todavía no era mayor de edad. Tampoco lo era la selección española, a la que le quedaban todavía cuatro meses para ser campeona del mundo en Sudáfrica aquel 3 de marzo de 2010. Desde entonces, más de 16 años, el combinado belga no se entiende sin su mole de raíces congoleñas, su máximo goleador histórico con una diferencia abismal: tras sus 93 goles, los siguientes que aparecen son los 38 de Kevin de Bruyne. Cuando Romelu Lukaku debutó con Bélgica, todavía no era mayor de edad. Tampoco lo era la selección española, a la que le quedaban todavía cuatro meses para ser campeona del mundo en Sudáfrica aquel 3 de marzo de 2010. Desde entonces, más de 16 años, el combinado belga no se entiende sin su mole de raíces congoleñas, su máximo goleador histórico con una diferencia abismal: tras sus 93 goles, los siguientes que aparecen son los 38 de Kevin de Bruyne.
Cuando Romelu Lukaku debutó con Bélgica, todavía no era mayor de edad. Tampoco lo era la selección española, a la que le quedaban todavía cuatro meses para ser campeona del mundo en Sudáfrica aquel 3 de marzo de 2010. Desde entonces, más de 16 años, el combinado belga no se entiende sin su mole de raíces congoleñas, su máximo goleador histórico con una diferencia abismal: tras sus 93 goles, los siguientes que aparecen son los 38 de Kevin de Bruyne.
Los tres últimos de esa inmensa lista (el récord español lo marca Villa con 59, por poner la cifra en contexto) han sido en los tres partidos más recientes de Bélgica en este Mundial. Con la particularidad de que en esos tres partidos salió desde el banquillo: contra Nueva Zelanda (1-5) en la fase de grupos, ante Senegal (2-3) en dieciseisavos y frente a Estados Unidos (1-4) en cuartos. En el debut ante Egipto (1-1), propició un tanto en propia puerta a los 14 segundos de salir al campo.
En el último partido, frente a la selección anfitriona, Lukaku se concedió el lujo de burlarse de Donald Trump. Llegaron los belgas indignados al cruce después de que la FIFA le concediera al presidente de EEUU la insólita amnistía de su ariete Balogun. Tras anotar en el descuento el cuarto gol de su selección, el delantero del Nápoles se dirigió al córner para imitar el característico baile de Trump. De inmediato, claro, sus compañeros secundaron la mofa.

Está siendo, en fin, un gran Mundial para Lukaku, el cuarto ya de su amplia carrera. Solo decepcionó, curiosamente, en el único partido en el que Rudi García le concedió la titularidad, ante Irán (0-0). El entrenador francés le ha reservado a la leyenda el papel de revulsivo, apostando por el joven Charles de Ketelaere como ‘nueve’ de referencia. Un escenario nuevo para Lukaku, quien hasta hace un año llevaba una década larga siendo el vértice final de Bélgica.
Su reto este viernes (21.00 horas) frente a España será el mismo: salir desde el banquillo y perforar una portería inmaculada hasta ahora en el Mundial. Ni un gol ha encajado la selección, un registro que la historia anotará en el currículum de Unai Simón, pero en el que Pau Cubarsí y Aymeric Laporte han sido capitales.
A ellos les corresponderá frenar a un delantero que quizá no alcanzó las altísimas expectativas que había sobre él, dadas sus condiciones físicas, una mole de 191 centímetros y más de 90 kilos que en plenitud tumbaba al choque y rebasaba en velocidad a cualquier defensa. Le faltó regularidad anotadora para dar su nivel aún superior, pero que está firmando una formidable carrera que arrancó en el Anderlecht, con escalas en Chelsea, Everton, Manchester United, Inter, Roma y Nápoles, su actual club.
Se da la circunstancia de que Lukaku jamás le ha marcado gol contra España. Aunque, siendo justos, solo tuvo una breve oportunidad de hacerlo. De sus 131 partidos internacionales solo uno fue contra España, jugando apenas 23 minutos. Fue en un amistoso ganado por la selección (0-2, doblete de David Silva) que se disputó el 1 de septiembre de 2016 tras ser suspendido unos meses antes por la alerta terrorista que provocó en toda Europa los atentados yihadistas de París que tuvieron a la discoteca Bataclan como epicentro.
Ninguno de los 24 convocados por Julen Lopetegui para aquel encuentro viste ya la camiseta de la selección, síntoma de un relevo generacional completo que a Bélgica todavía le cuesta culminar. Entre otras cosas, porque los De Bruyne (35 años), Courtois (34), Witsel (37), Meunier (34) y el propio Lukaku (33), los últimos de la ‘generación dorada’ siguen defendiendo su puesto con argumentos, aunque solo el portero esté ya en el cénit de su carrera.
No es, en fin, aquella selección abrumadora que firmó el tercer puesto en Rusia 2018, solo frenada por la campeona Francia, pero su desempeño le ha colocado a una victoria de alcanzar de nuevo una semifinal, su cima histórica, hollada también en México 1986… precisamente tras eliminar a España. Lukaku quiere ahora repetir aquella historia.
Diario de Mallorca – Deportes
