España está a dos pasos de jugar otra final del Mundial. El primero debe servir para superar un partido trampa contra Bélgica, una selección a la que le tiene tomada la medida (7 victorias y un empate en los últimos ocho encuentros) y que viene creciendo en el Mundial. Los ‘Diablos Rojos’ resucitaron milagrosamente ante Senegal en el último partido de grupo cuando iban perdiendo (2-0) en el minuto 86. Milagrosamente lograron empatar con dos goles en tres minutos y acabaron logrando el pase con un gol en el último minuto de la prórroga. España está a dos pasos de jugar otra final del Mundial. El primero debe servir para superar un partido trampa contra Bélgica, una selección a la que le tiene tomada la medida (7 victorias y un empate en los últimos ocho encuentros) y que viene creciendo en el Mundial. Los ‘Diablos Rojos’ resucitaron milagrosamente ante Senegal en el último partido de grupo cuando iban perdiendo (2-0) en el minuto 86. Milagrosamente lograron empatar con dos goles en tres minutos y acabaron logrando el pase con un gol en el último minuto de la prórroga.
España está a dos pasos de jugar otra final del Mundial. El primero debe servir para superar un partido trampa contra Bélgica, una selección a la que le tiene tomada la medida (7 victorias y un empate en los últimos ocho encuentros) y que viene creciendo en el Mundial. Los ‘Diablos Rojos’ resucitaron milagrosamente ante Senegal en el último partido de grupo cuando iban perdiendo (2-0) en el minuto 86. Milagrosamente lograron empatar con dos goles en tres minutos y acabaron logrando el pase con un gol en el último minuto de la prórroga.
No es una Bélgica un rival que asuste, como aquella de De Bruyne, Lukaku, Hazard, Meunier o Kompany en su punto álgido. Algunos resisten, como Lukaku, De Bruyne o Witsel, pero son carne de banquillo en este rival resabiado. El delantero, de hecho, es el revulsivo que Rudy García introduce en las segundas partes, cuando los rivales ya están cansados. Y le funciona porque ha marcado tres goles así. De Bruyne ni jugó en octavos ante Estados Unidos, partido en el que hasta Doku fue suplente.
A García hay que aplaudirle la valentía que no ha mostrado Roberto Martínez con Cristiano Ronaldo. El seleccionador belga ha apostado por jugadores que están en forma y su ataque lo conforman por fuera Trossard, su referente, y Lukebakio, dejando arriba al elegante De Ketelaere. El 9, que hizo un doblete a los yankees, tiene más de Oyarzabal que de Lukaku. Su gran problema es la lesión en octavos de Amadou Onana, el mediocentro que aportaba la agresividad y el poderío físico. Tielemans luce galones y Vanaken, que debería ser quien le acompañe, tiene buen pie pero es perezoso. Atrás Bélgica es una feria, pero la figura de Thibaut Courtois les ofrece cierta solvencia, aunque el madridista ha encajado cinco goles ya. Aun así, Olmo ha recordado que «Bélgica tiene al mejor portero del mundo». Su camino, en realidad, no ha sido especialmente tortuoso: Egipto (0-0), Nueva Zelanda (5-1), Senegal (3-2) y Estados Unidos (4-1).
España, por su parte, llega crecida por su victoria en la partida de ajedrez con Portugal. De la Fuente salió ganador al mover bien sus piezas y eso aumenta el optimismo y la credibilidad española, que siguió engrasando a jugadores como Rodri o Dani Olmo, que ofrecieron un magnífico rendimiento en Dallas ante los lusos. Sin embargo, también hay noticias inquietantes. Lamine no tuvo su partido, pero la causa tiene nombre y apellido: Nuno Mendes. El lateral portugués le frenó hasta que el cuerpo le aguantó. Lo positivo es que Yamal no le perdió la cara al partido, pero España necesita su versión más desequilibrante. Otro caso que preocupa es el de Mikel Oyarzabal, al que la ocasión fallada a los siete minutos pareció desconectar del partido. No tuvo presencia en el área y estuvo denso en la lectura de juego, su fuerte. Nada hace pensar que Borja Iglesias le releve de salida.
El gran dilema es Pedri, al que se le vio agotado y errático fallando pases fáciles en ataque. «No hace falta que me digan lo que hago mal, soy autocrítico», declaró el azulgrana tras el partido ante los lusos. La duda es si De la Fuente le dará un descanso que el canario pide a gritos dando entrada a Fabián o a Mikel Merino junto a Rodri y dejando a Olmo de enlace con el ataque. Su suplencia no debería ser entendida en como un castigo y sí como un obligado descanso de cara a un posible cruce con Francia porque el azulgrana ofrece síntomas preocupantes. Ysi ocurre eso, el propio Merino, autor del gol a Portugal daba el siguiente consejo: «Si pones malas caras por ser suplente, esta no es tu selección».
Salvadas esas dudas, De la Fuente ha reseteado el equipo pasando de la selección de los extremos a la de los centrales. 609 minutos lleva imbatido en los Mundiales Unai Simón y mucha culpa la tienen Cubarsí y Laporte. A ellos se suman Porro y Cucurrella para armar una línea infranqueable. Y si no recibes goles es muy difícil perder. Bélgica no tiene recuperador de balón, así que si España monopoliza la posesión le será difícil construir juego de ataque. Además, los belgas tienen su talón de Aquiles en la defensa, por lo que cuanto más apriete el ataque español, más fácil será descoserlos. El vestuario está confiado porque el equipo sigue creciendo y siempre encuentra una solución para descifrar los partidos que le proponen los rivales. «Seguimos siendo favoritos», ha advertido Pedri. Y Nico Williams se relame en el banquillo esperando su regreso, que podría ser en el segundo tramo del duelo ante los belgas. La final está a dos pasos.
Diario de Mallorca – Deportes
