Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, vuelve a estar en el ojo del huracán de los que le señalan como máximo responsable final de esta segunda tragedia ferroviaria en apenas 10 meses, como ministro de transportes y primer responsable de todo lo que ocurra en el sector público, como es el sistema ferroviario español. Con su verborrea y cinismo habitual, Puente ha defendido la seguridad del tren en España y asegurado una y otra vez desde la tragedia de Adamuz que la mortalidad en este medio de transportes es «limitadísima». Unas declaraciones que ahora vuelven a sonar, como poco, huecas y poco creíbles tras lo ocurrido en la localidad toledana de Urda.
El ministro ha repetido con su suficiencia habitual que el tren en España es «un medio de transporte de los más seguros del mundo» y «las posibilidades de que haya un accidente con resultado de muerte en España en un viaje en tren son limitadísimas». Incluso a llegado a reafirmar que el tren en España es «mucho más seguro que viajar en coche y nadie, cuando se sube al coche piensa, que se vaya a matar, pero las cifras ahí están».
Y sus salidas de tono y sus exabruptos se han multiplicado tras Adamuz. Puente quiso aprovechar la rueda de prensa de un Consejo de Ministros para insistir en la seguridad del tren para responder ante el vídeo público de los obispos que acompañan al Papa bendiciendo el tren de Madrid a Barcelona. «Más allá de lo que piensen los obispos o quien sea, el tren en España es uno de los transportes más seguros del mundo», replicó.
Con la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), con 46 muertos, todavía reciente, y que provocó una crisis de confianza en el sistema ferroviario, Puente insistió en que el accidente «ha pasado, pero eso no significa que el sistema sea inseguro». Unas palabras que hoy vuelven a dejarle en evidencia.
El ministro se ha atrevido a convertir la tragedia de las víctimas en un chiste. La Sexta publicó un vídeo promocional de la participación del ministro de Transportes en Cara al Show, el programa de Marc Giró, en el que una avería ficticia de un ascensor da pie al responsable del ferrocarril español a bromear sobre los problemas de Renfe. «Vaya por Dios. Como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya», suelta Puente cuando la megafonía anuncia que el ascensor permanecerá parado más tiempo de lo habitual.
También ha negado que sea la falta de inversión lo que está provocando todas estas tragedias. «Aquí no ha habido un problema de inversión», dijo cuando rechazó que hubiera una relación entre el accidente y la inversión en la red, tras recordar que se habían invertido unos 700 millones de euros en la renovación de la línea Madrid-Andalucía y sostuvo que no había razones para vincular la inversión o la desinversión con el siniestro. Hoy vuelve a parecer ridícula la inversión si el resultado es lo que ha pasado otra vez.
En una entrevista el El País se atrevió a afirmar que «puedo mirar a la cara a las víctimas» y defendió la actuación de su departamento y de Adif, las inspecciones previas y las obras realizadas en la línea. También rechazó las peticiones de dimisión y defendió que las actuaciones de renovación no implican necesariamente sustituir todos los raíles.
En su línea, y tras los ataques recibidos por su gestión en Adamuz, Puente espetó en el Senado que «una cosa es la crítica y otra muy distinta la desinformación planificada». En esa misma comparecencia, Puente vinculó la desinformación que denunciaba con «la irrupción de un neofascismo que busca aniquilar la convivencia». Esta es una de sus formulaciones más duras: no se limitó a rebatir informaciones concretas, sino que las enmarcó en una amenaza política de mayor alcance.
En otra comparecencia en la Cámara Alta, Puente afirmó con su habitual vehemencia que el ferrocarril «vive en España el mejor momento de su historia». En su comparecencia del 17 de septiembre de 2024 dijo que era la cuarta vez que le tenía que decir lo mismo a los partidos de la oposición: «Se lo voy a reiterar por cuarta vez. Sí, el ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia», decía Puente a la bancada del Partido Popular, a los que, además, acusó de tener «un problema de oído o uno de comprensión». La realidad es que en menos de un año se han producido dos accidentes mortales en la misma línea.
A los que le criticaron por pedir la dimisión de Mazón tras la Dana y desestimar la suya soltó que «cualquier comparación con Mazón es ofensiva». El ministro consideró ofensiva la comparación de su gestión con la de Mazón porque, según dijo, él había estado al frente de sus responsabilidades en todo momento y añadió que no estaba «escondido» y que había dado toda suerte de explicaciones. La defensa de su propia actuación se expresó en términos personales y muy tajantes cuando aún estaban abiertas las preguntas sobre las causas y las responsabilidades del accidente.
También ha utilizado el comodín del bulo. «Cuando te haces eco de lo que cuenta la fachobulosfera pasa esto», respondió a las informaciones sobre la retirada de materiales del lugar del accidente por parte de Adif. Al día siguiente calificó la controversia de «totalmente artificial» pese a que no se resptó la custodia de materiales potencialmente relevantes para esclarecer el accidente. Posteriormente, el ministro reconoció que Adif probablemente cometió un error al no comunicar de inmediato a la autoridad judicial la retirada de esos materiales.
«El tren en España es uno de los transportes más seguros del mundo»»Aquí no ha habido un problema de inversión»»Puedo mirar a la cara a las víctimas»»El ferrocarril vive en España el mejor momento de su historia»
Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, vuelve a estar en el ojo del huracán que le señalan como máximo responsable final de esta segunda tragedia ferroviaria en apenas 10 meses, como ministro de transportes y primer responsable de todo lo que ocurra en el sector público, como es el sistema ferroviario español. Con su verborrea y cinismo habitual, Puente ha defendido la seguridad del tren en España y asegurado una y otra vez desde la tragedia de Adamuz que la mortalidad en este medio de transportes es «limitadísima». Unas declaraciones que ahora vuelven a sonar, como poco, huecas y poco creíbles tras lo ocurrido ahora en Los Yébenes.
El ministro ha repetido con su suficiencia habitual que el tren en España es «un medio de transporte de los más seguros del mundo» y «las posibilidades de que haya un accidente con resultado de muerte en España en un viaje en tren son limitadísimas». Incluso a llegado a reafirmar que el tren en España es «mucho más seguro que viajar en coche y nadie, cuando se sube al coche piensa, que se vaya a matar, pero las cifras ahí están».
Y sus salidas de tono y sus exabruptos se han multiplicado tras Adamuz. Puente quiso aprovechar la rueda de prensa de un Consejo de Ministros para insistir en la seguridad del tren para responder ante el vídeo público de los obispos que acompañan al Papa bendiciendo el tren de Madrid a Barcelona. «Más allá de lo que piensen los obispos o quien sea, el tren en España es uno de los transportes más seguros del mundo», replicó.
Con la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), con 46 muertos, todavía reciente, que provocó una crisis de confianza en el sistema ferroviario, Puente insistió en que el accidente «ha pasado, pero eso no significa que el sistema sea inseguro». Unas palabras que hoy vuelven a dejarle en evidencia.
El ministros se ha atrevido a convertir la tragedia de las víctimas en un chiste. La Sexta publicó un vídeo promocional de la participación del ministro de Transportes en Cara al Show, el programa de Marc Giró, en el que una avería ficticia de un ascensor da pie al responsable del ferrocarril español a bromear sobre los problemas de Renfe. «Vaya por Dios. Como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya», suelta Puente cuando la megafonía anuncia que el ascensor permanecerá parado más tiempo de lo habitual.
También ha negado que sea la falta de inversión lo que está provocando todas estas tragedias. «Aquí no ha habido un problema de inversión», dijo cuando rechazó que hubiera una relación entre el accidente y la inversión en la red, tras recordar que se habían invertido unos 700 millones de euros en la renovación de la línea Madrid-Andalucía y sostuvo que no había razones para vincular la inversión o la desinversión con el siniestro. Hoy vuelve a parecer ridícula la inversión si el resultado es lo que ha pasado otra vez.
En una entrevista el El País se atrevió a afirmar que «puedo mirar a la cara a las víctimas» y defendió la actuación de su departamento y de Adif, las inspecciones previas y las obras realizadas en la línea. También rechazó las peticiones de dimisión y defendió que las actuaciones de renovación no implican necesariamente sustituir todos los raíles.
En su línea, y tras los ataques recibidos por su gestión en Adamuz, Puente espetó en el Senado que «una cosa es la crítica y otra muy distinta la desinformación planificada. En esa misma comparecencia, Puente vinculó la desinformación que denunciaba con «la irrupción de un neofascismo que busca aniquilar la convivencia». Es una de sus formulaciones más duras: no se limitó a rebatir informaciones concretas, sino que las enmarcó en una amenaza política de mayor alcance.
A los que le criticaron por pedir la dimisión de Mazón tras la Dana y desestimar la suya soltó que «cualquier comparación con Mazón es ofensiva». El ministro consideró ofensiva la comparación de su gestión con la de Mazón porque, según dijo, él había estado al frente de sus responsabilidades en todo momento y añadió que no estaba «escondido» y que había dado toda suerte de explicaciones. La defensa de su propia actuación se expresó en términos personales y muy tajantes cuando aún estaban abiertas las preguntas sobre las causas y las responsabilidades del accidente.
También ha utilizado el comodín del bulo. «Cuando te haces eco de lo que cuenta la fachobulosfera pasa esto», respondió a las informaciones sobre la retirada de materiales del lugar del accidente por parte de Adif. Al día siguiente calificó la controversia de «totalmente artificial» pese a que no se resptó la custodia de materiales potencialmente relevantes para esclarecer el accidente. Posteriormente, el ministro reconoció que Adif probablemente cometió un error al no comunicar de inmediato a la autoridad judicial la retirada de esos materiales.
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