Las claves de la semana del 13 al 17 de julio de 2026 para invertir en bolsa

Cuando parecía que los mercados comenzaban a centrarse nuevamente en los fundamentales, las tensiones en Oriente Medio volvieron a poner a prueba el optimismo de los inversores. La fragilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán reavivó el temor a una nueva escalada del conflicto y devolvió al petróleo al centro del mercado. Como resultado, el precio del barril sube con fuerza mientras Estados Unidos e Irán intercambian nuevos ataques, y ambas partes ofrecen declaraciones contradictorias sobre si el estrecho de Ormuz permanece abierto, mientras las bolsas sufren una extraordinaria volatilidad, como hemos visto al cierre de sesión en Asia en la que incluso con los magníficos resultados de TSMC no ha conseguido salvarse de las caídas.

Sin embargo, la reacción de las bolsas durante los últimos días ha sido muy distinta a la vivida durante las primeras semanas de la crisis el pasado mes de marzo. Tras un repunte inicial del crudo y una fuerte corrección bursátil, las bolsas recuperaron rápidamente el terreno perdido.

La principal diferencia respecto a marzo es que entonces el mercado tuvo que descontar un escenario completamente nuevo, con el riesgo de una interrupción del suministro de cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Hoy, en cambio, buena parte de ese riesgo ya estaba incorporado en los precios. Además, la menor demanda de China, el aumento de la producción en otras regiones, las rutas alternativas de exportación y la existencia de reservas estratégicas reducen el riesgo de un fuerte repunte sostenido del crudo.

La temporada de resultados comienza en un momento especialmente delicado para los mercados. No porque existan grandes dudas sobre los beneficios empresariales, sino precisamente por lo contrario. El consenso descuenta un escenario prácticamente perfecto: una economía que sigue creciendo, una Reserva Federal que no subirá los tipos, un ciclo de inversión en inteligencia artificial que continúa intacto y unos resultados empresariales capaces de justificar unas valoraciones cercanas a máximos históricos.

Cuando el mercado ya da por hecho que no habrá malas noticias, el verdadero riesgo es que cualquier decepción, por pequeña que sea, tenga un impacto mucho mayor en las cotizaciones.

El mercado espera resultados perfectos

La temporada de resultados del segundo trimestre comienza esta semana con la publicación de las cuentas de los grandes bancos estadounidenses, que volverán a servir como termómetro tanto de la economía como del sentimiento de los mercados. Sin embargo, en esta ocasión el foco estará menos en si los beneficios crecen y más en sí las compañías son capaces de superar unas expectativas extraordinariamente exigentes.

Se espera que las empresas del S&P 500 aumenten sus beneficios un 24% interanual, una cifra que, excluyendo los periodos posteriores a grandes recesiones, estaría entre las mejores de la historia. Buena parte de ese crecimiento volverá a concentrarse en las compañías ligadas a la inteligencia artificial, con los fabricantes de semiconductores registrando un incremento de beneficios cercano al 136%, impulsados por la fuerte inversión de los hyperscalers en infraestructura tecnológica.

Los primeros en rendir cuentas serán los grandes bancos de Wall Street. JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs podrían presentar un incremento cercano al 27% en las comisiones de banca de inversión, favorecidos por el resurgir de las salidas a bolsa, las fusiones y adquisiciones y una elevada actividad en los mercados de capitales.

Sin embargo, la clave de esta temporada probablemente no estará en los resultados del segundo trimestre, sino en las previsiones para la segunda mitad del año. Tras las fuertes revalorizaciones bursátiles de los últimos meses, el margen para sorprender positivamente es cada vez menor. El mercado ya descuenta un escenario muy favorable y cualquier señal de desaceleración en el crecimiento, presión sobre los márgenes o moderación del gasto en inteligencia artificial podría provocar una reacción mucho más intensa de lo habitual.

En definitiva, el listón nunca había estado tan alto. En un mercado cotizando en máximos históricos, ya no basta con hacerlo bien; ahora hay que hacerlo mejor de lo esperado.

Hay menos margen para que las empresas sorprendan a los inversores; esperan resultados espectaculares y eso es precisamente lo que las empresas tendrán que ofrecer. Desde luego, el listón está muy alto

Warsh pondrá a prueba la independencia de la Reserva Federal

La atención de los mercados volverá a centrarse esta semana en la Reserva Federal. Kevin Warsh comparecerá por primera vez como presidente del banco central estadounidense ante la Cámara de Representantes y el Senado, en unas intervenciones que podrían ofrecer nuevas pistas sobre el rumbo de la política monetaria y, sobre todo, sobre el grado de independencia que mantendrá respecto a la Casa Blanca.

Más allá de cualquier referencia a los tipos de interés, los inversores buscarán conocer hasta qué punto la visión económica de Warsh coincide o difiere de la defendida por Donald Trump. Desde su llegada al cargo ha adoptado un tono más agresivo del esperado, insistiendo en que las decisiones dependerán exclusivamente de la evolución de la economía y de la inflación, especialmente en este último punto.

Su comparecencia llega además en un momento especialmente delicado. Las últimas actas de la Reserva Federal reflejaron una institución más dividida, con un creciente número de miembros defendiendo nuevas subidas de tipos para contener una inflación que continúa por encima del objetivo del 2%. Mientras tanto, el mercado sigue valorando la posibilidad de que los tipos vuelvan a aumentar antes de que finalice el año.

Otro de los aspectos que centrará la atención será el proceso de reforma que Warsh ha iniciado dentro de la Reserva Federal. El nuevo presidente ya ha puesto en marcha varios grupos de trabajo para revisar cuestiones tan relevantes como la comunicación del banco central, la estrategia frente a la inflación o el tamaño de su balance.

En un entorno de menor liquidez y elevada sensibilidad a cualquier cambio en la política monetaria, la comparecencia de Warsh podría convertirse en uno de los principales catalizadores para los mercados esta semana.

¿Puede Corea anticipar un cambio de ciclo?

Uno de los focos de atención de la semana estará en Asia, donde el Banco de Corea podría endurecer su política monetaria. Los mercados esperan que eleve el tipo de interés de referencia hasta el 2,75%, después de que el gobernador Shin Hyun Song advirtiera que la persistencia de la inflación, la fortaleza del crecimiento económico, la debilidad del won y el fuerte encarecimiento de la vivienda justifican una política monetaria más restrictiva.

Aunque se trata de una decisión con un importante componente doméstico, los mercados la seguirán muy de cerca por el papel estratégico que desempeña Corea del Sur en la industria mundial de los semiconductores. El país alberga algunos de los principales fabricantes de memoria y chips del mundo, convirtiéndose en una pieza clave del actual ciclo de inversión en inteligencia artificial.

Más allá de la decisión concreta, muchos inversores se preguntan hasta qué punto un entorno de tipos de interés más elevados podría comenzar a poner a prueba las elevadas valoraciones del sector tecnológico. La historia ofrece un precedente que el mercado conoce bien. A finales de los años noventa, el extraordinario auge de las empresas de internet coincidió con un ciclo de endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal. Aunque las subidas de tipos no fueron la causa del estallido de la burbuja puntocom, sí contribuyeron a elevar el coste del capital, reducir el apetito por el riesgo y acelerar la corrección de unas valoraciones que ya eran muy exigentes.

El contexto actual es diferente. Las grandes compañías tecnológicas generan beneficios, cuentan con balances mucho más sólidos y la inversión en inteligencia artificial responde a una demanda real. Sin embargo, la decisión del Banco de Corea servirá como recordatorio de que el coste del dinero continúa siendo uno de los factores más relevantes para valorar las empresas de crecimiento. En un mercado que descuenta un escenario prácticamente perfecto para la inteligencia artificial, cualquier señal de que la liquidez global pueda endurecerse seguirá siendo observada con especial atención.

Eventos de la semana

EE UU

Los datos de inflación de Estados Unidos correspondientes a junio se publicarán el martes y serán las cifras económicas más importantes de la semana, después de que la reunión de la Reserva Federal del mes pasado impulsara a los mercados a aumentar sus apuestas sobre una subida de los tipos de interés.

En su primera reunión como presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh hizo hincapié en el compromiso de reducir la inflación hasta el objetivo del 2%, mientras que las proyecciones actualizadas del banco central mostraron que nueve de los 18 funcionarios anticipaban tipos de interés más altos este año, en comparación con ninguno en marzo.

Los mercados ya han descontado por completo un aumento de tipos de interés de 25 puntos básicos en diciembre, con una alta probabilidad de que se produzca antes, en octubre, según muestran los datos de LSEG.

Si las cifras mostraran una desaceleración de la inflación, especialmente de la inflación subyacente, esto podría provocar que los inversores redujeran sus expectativas de subida de tipos de interés. Nuestra previsión de que el IPC subyacente caiga por debajo del 2,5% interanual a finales del verano sería una señal importante de que la inflación subyacente sigue disminuyendo gradualmente, lo que descarta por completo la posibilidad de subidas de tipos.

Otros datos ofrecerán indicios sobre la salud de la economía estadounidense, como las cifras de ventas minoristas de junio y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo que se publicarán el jueves, así como la producción industrial de junio y la encuesta preliminar de consumo de julio de la Universidad de Michigan, que se publicarán el viernes.

Eurozona

Los datos de producción industrial de la eurozona correspondientes a mayo se publicarán el miércoles, seguidos de los datos comerciales de la eurozona de mayo el jueves.

Los datos definitivos de inflación de España, Italia y la eurozona correspondientes a junio se publicarán el miércoles, el jueves y el viernes, respectivamente, mientras que los pedidos industriales y la facturación de España de mayo están previstos para el viernes.

El pico de la inflación ya debería haber quedado atrás, al menos si no se intensifican los ataques en Oriente Medio. La crisis energética será de corta duración, lo que limitará los efectos de segunda ronda sobre la inflación general y evitará que se repita el repunte de 2022.

El Banco Central Europeo publicará el viernes los datos de la balanza de pagos correspondientes a mayo.

China

China inicia una semana intensa en cuanto a datos económicos, mientras los inversores evalúan la salud de la economía a mitad de año. La atención sigue centrada en el conflicto de Oriente Medio, las crecientes tensiones comerciales y una economía desigual, marcada por una débil demanda interna y un fuerte aumento de las exportaciones. El evento principal será la publicación, el miércoles, del producto interno bruto del segundo trimestre y los datos de actividad de junio.

Según encuestas se prevé que la economía china haya crecido un 4,5% interanual en el segundo trimestre, lo que supone una desaceleración respecto al 5,0% del primer trimestre. Parte de la desaceleración se debe a las prolongadas vacaciones de primavera en abril y mayo, que redujeron el número de días laborables.

Los datos de actividad de junio ofrecerán una visión más clara de la dinámica actual. Se prevé que las ventas minoristas hayan caído un 0,1%, una mejora respecto al descenso del 0,6% registrado en mayo.

Se prevé que la producción industrial haya crecido un 4,6%, un poco más rápido que el aumento del 4,5% de mayo, gracias a la recuperación de la producción tras las prolongadas vacaciones.

Los inversores también estarán atentos a los datos comerciales del martes, a medida que se intensifican las tensiones entre China y la Unión Europea por el aumento de las exportaciones chinas.

 Se espera que las empresas del S&P 500 aumenten sus beneficios un 24% interanual, una cifra que, excluyendo los periodos posteriores a grandes recesiones, estaría entre las mejores de la historia  

Cuando parecía que los mercados comenzaban a centrarse nuevamente en los fundamentales, las tensiones en Oriente Medio volvieron a poner a prueba el optimismo de los inversores. La fragilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán reavivó el temor a una nueva escalada del conflicto y devolvió al petróleo al centro del mercado. Como resultado, el precio del barril sube con fuerza mientras Estados Unidos e Irán intercambian nuevos ataques, y ambas partes ofrecen declaraciones contradictorias sobre si el estrecho de Ormuz permanece abierto, mientras las bolsas sufren una extraordinaria volatilidad, como hemos visto al cierre de sesión en Asia en la que incluso con los magníficos resultados de TSMC no ha conseguido salvarse de las caídas.

Sin embargo, la reacción de las bolsas durante los últimos días ha sido muy distinta a la vivida durante las primeras semanas de la crisis el pasado mes de marzo. Tras un repunte inicial del crudo y una fuerte corrección bursátil, las bolsas recuperaron rápidamente el terreno perdido.

La principal diferencia respecto a marzo es que entonces el mercado tuvo que descontar un escenario completamente nuevo, con el riesgo de una interrupción del suministro de cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Hoy, en cambio, buena parte de ese riesgo ya estaba incorporado en los precios. Además, la menor demanda de China, el aumento de la producción en otras regiones, las rutas alternativas de exportación y la existencia de reservas estratégicas reducen el riesgo de un fuerte repunte sostenido del crudo.

La temporada de resultados comienza en un momento especialmente delicado para los mercados. No porque existan grandes dudas sobre los beneficios empresariales, sino precisamente por lo contrario. El consenso descuenta un escenario prácticamente perfecto: una economía que sigue creciendo, una Reserva Federal que no subirá los tipos, un ciclo de inversión en inteligencia artificial que continúa intacto y unos resultados empresariales capaces de justificar unas valoraciones cercanas a máximos históricos.

Cuando el mercado ya da por hecho que no habrá malas noticias, el verdadero riesgo es que cualquier decepción, por pequeña que sea, tenga un impacto mucho mayor en las cotizaciones.

El mercado espera resultados perfectos

La temporada de resultados del segundo trimestre comienza esta semana con la publicación de las cuentas de los grandes bancos estadounidenses, que volverán a servir como termómetro tanto de la economía como del sentimiento de los mercados. Sin embargo, en esta ocasión el foco estará menos en si los beneficios crecen y más en sí las compañías son capaces de superar unas expectativas extraordinariamente exigentes.

Se espera que las empresas del S&P 500 aumenten sus beneficios un 24% interanual, una cifra que, excluyendo los periodos posteriores a grandes recesiones, estaría entre las mejores de la historia. Buena parte de ese crecimiento volverá a concentrarse en las compañías ligadas a la inteligencia artificial, con los fabricantes de semiconductores registrando un incremento de beneficios cercano al 136%, impulsados por la fuerte inversión de los hyperscalers en infraestructura tecnológica.

Los primeros en rendir cuentas serán los grandes bancos de Wall Street. JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs podrían presentar un incremento cercano al 27% en las comisiones de banca de inversión, favorecidos por el resurgir de las salidas a bolsa, las fusiones y adquisiciones y una elevada actividad en los mercados de capitales.

Sin embargo, la clave de esta temporada probablemente no estará en los resultados del segundo trimestre, sino en las previsiones para la segunda mitad del año. Tras las fuertes revalorizaciones bursátiles de los últimos meses, el margen para sorprender positivamente es cada vez menor. El mercado ya descuenta un escenario muy favorable y cualquier señal de desaceleración en el crecimiento, presión sobre los márgenes o moderación del gasto en inteligencia artificial podría provocar una reacción mucho más intensa de lo habitual.

En definitiva, el listón nunca había estado tan alto. En un mercado cotizando en máximos históricos, ya no basta con hacerlo bien; ahora hay que hacerlo mejor de lo esperado.

Hay menos margen para que las empresas sorprendan a los inversores; esperan resultados espectaculares y eso es precisamente lo que las empresas tendrán que ofrecer. Desde luego, el listón está muy alto

Warsh pondrá a prueba la independencia de la Reserva Federal

La atención de los mercados volverá a centrarse esta semana en la Reserva Federal. Kevin Warsh comparecerá por primera vez como presidente del banco central estadounidense ante la Cámara de Representantes y el Senado, en unas intervenciones que podrían ofrecer nuevas pistas sobre el rumbo de la política monetaria y, sobre todo, sobre el grado de independencia que mantendrá respecto a la Casa Blanca.

Más allá de cualquier referencia a los tipos de interés, los inversores buscarán conocer hasta qué punto la visión económica de Warsh coincide o difiere de la defendida por Donald Trump. Desde su llegada al cargo ha adoptado un tono más agresivo del esperado, insistiendo en que las decisiones dependerán exclusivamente de la evolución de la economía y de la inflación, especialmente en este último punto.

Su comparecencia llega además en un momento especialmente delicado. Las últimas actas de la Reserva Federal reflejaron una institución más dividida, con un creciente número de miembros defendiendo nuevas subidas de tipos para contener una inflación que continúa por encima del objetivo del 2%. Mientras tanto, el mercado sigue valorando la posibilidad de que los tipos vuelvan a aumentar antes de que finalice el año.

Otro de los aspectos que centrará la atención será el proceso de reforma que Warsh ha iniciado dentro de la Reserva Federal. El nuevo presidente ya ha puesto en marcha varios grupos de trabajo para revisar cuestiones tan relevantes como la comunicación del banco central, la estrategia frente a la inflación o el tamaño de su balance.

En un entorno de menor liquidez y elevada sensibilidad a cualquier cambio en la política monetaria, la comparecencia de Warsh podría convertirse en uno de los principales catalizadores para los mercados esta semana.

¿Puede Corea anticipar un cambio de ciclo?

Uno de los focos de atención de la semana estará en Asia, donde el Banco de Corea podría endurecer su política monetaria. Los mercados esperan que eleve el tipo de interés de referencia hasta el 2,75%, después de que el gobernador Shin Hyun Song advirtiera que la persistencia de la inflación, la fortaleza del crecimiento económico, la debilidad del won y el fuerte encarecimiento de la vivienda justifican una política monetaria más restrictiva.

Aunque se trata de una decisión con un importante componente doméstico, los mercados la seguirán muy de cerca por el papel estratégico que desempeña Corea del Sur en la industria mundial de los semiconductores. El país alberga algunos de los principales fabricantes de memoria y chips del mundo, convirtiéndose en una pieza clave del actual ciclo de inversión en inteligencia artificial.

Más allá de la decisión concreta, muchos inversores se preguntan hasta qué punto un entorno de tipos de interés más elevados podría comenzar a poner a prueba las elevadas valoraciones del sector tecnológico. La historia ofrece un precedente que el mercado conoce bien. A finales de los años noventa, el extraordinario auge de las empresas de internet coincidió con un ciclo de endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal. Aunque las subidas de tipos no fueron la causa del estallido de la burbuja puntocom, sí contribuyeron a elevar el coste del capital, reducir el apetito por el riesgo y acelerar la corrección de unas valoraciones que ya eran muy exigentes.

El contexto actual es diferente. Las grandes compañías tecnológicas generan beneficios, cuentan con balances mucho más sólidos y la inversión en inteligencia artificial responde a una demanda real. Sin embargo, la decisión del Banco de Corea servirá como recordatorio de que el coste del dinero continúa siendo uno de los factores más relevantes para valorar las empresas de crecimiento. En un mercado que descuenta un escenario prácticamente perfecto para la inteligencia artificial, cualquier señal de que la liquidez global pueda endurecerse seguirá siendo observada con especial atención.

Eventos de la semana

EE UU

Los datos de inflación de Estados Unidos correspondientes a junio se publicarán el martes y serán las cifras económicas más importantes de la semana, después de que la reunión de la Reserva Federal del mes pasado impulsara a los mercados a aumentar sus apuestas sobre una subida de los tipos de interés.

En su primera reunión como presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh hizo hincapié en el compromiso de reducir la inflación hasta el objetivo del 2%, mientras que las proyecciones actualizadas del banco central mostraron que nueve de los 18 funcionarios anticipaban tipos de interés más altos este año, en comparación con ninguno en marzo.

Los mercados ya han descontado por completo un aumento de tipos de interés de 25 puntos básicos en diciembre, con una alta probabilidad de que se produzca antes, en octubre, según muestran los datos de LSEG.

Si las cifras mostraran una desaceleración de la inflación, especialmente de la inflación subyacente, esto podría provocar que los inversores redujeran sus expectativas de subida de tipos de interés. Nuestra previsión de que el IPC subyacente caiga por debajo del 2,5% interanual a finales del verano sería una señal importante de que la inflación subyacente sigue disminuyendo gradualmente, lo que descarta por completo la posibilidad de subidas de tipos.

Otros datos ofrecerán indicios sobre la salud de la economía estadounidense, como las cifras de ventas minoristas de junio y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo que se publicarán el jueves, así como la producción industrial de junio y la encuesta preliminar de consumo de julio de la Universidad de Michigan, que se publicarán el viernes.

Eurozona

Los datos de producción industrial de la eurozona correspondientes a mayo se publicarán el miércoles, seguidos de los datos comerciales de la eurozona de mayo el jueves.

Los datos definitivos de inflación de España, Italia y la eurozona correspondientes a junio se publicarán el miércoles, el jueves y el viernes, respectivamente, mientras que los pedidos industriales y la facturación de España de mayo están previstos para el viernes.

El pico de la inflación ya debería haber quedado atrás, al menos si no se intensifican los ataques en Oriente Medio. La crisis energética será de corta duración, lo que limitará los efectos de segunda ronda sobre la inflación general y evitará que se repita el repunte de 2022.

El Banco Central Europeo publicará el viernes los datos de la balanza de pagos correspondientes a mayo.

China

China inicia una semana intensa en cuanto a datos económicos, mientras los inversores evalúan la salud de la economía a mitad de año. La atención sigue centrada en el conflicto de Oriente Medio, las crecientes tensiones comerciales y una economía desigual, marcada por una débil demanda interna y un fuerte aumento de las exportaciones. El evento principal será la publicación, el miércoles, del producto interno bruto del segundo trimestre y los datos de actividad de junio.

Según encuestas se prevé que la economía china haya crecido un 4,5% interanual en el segundo trimestre, lo que supone una desaceleración respecto al 5,0% del primer trimestre. Parte de la desaceleración se debe a las prolongadas vacaciones de primavera en abril y mayo, que redujeron el número de días laborables.

Los datos de actividad de junio ofrecerán una visión más clara de la dinámica actual. Se prevé que las ventas minoristas hayan caído un 0,1%, una mejora respecto al descenso del 0,6% registrado en mayo.

Se prevé que la producción industrial haya crecido un 4,6%, un poco más rápido que el aumento del 4,5% de mayo, gracias a la recuperación de la producción tras las prolongadas vacaciones.

Los inversores también estarán atentos a los datos comerciales del martes, a medida que se intensifican las tensiones entre China y la Unión Europea por el aumento de las exportaciones chinas.

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