La Princesa de Asturias inicia “con muchas ganas” su vida universitaria sin los privilegios estipulados en 1988 para su padre

La Casa del Rey ha querido revestir de una total normalidad el primer día de la Princesa de Asturias como universitaria, aunque solo lo ha logrado a medias. Una riada de periodistas y cámaras de más de 50 medios han seguido los pasos de Leonor de Borbón Ortiz hasta la puerta del edificio 9, el de su aula, en la Universidad Carlos III de Madrid. La prensa estaba advertida de que no podría franquearla para preservar su privacidad y la del resto de alumnos. Los próximos cuatro años, tras tres de formación en las Fuerzas Armadas, cursará el grado de Ciencias Políticas en apariencia sin los privilegios que se formularon para el actual Rey en la Universidad Autónoma de Madrid (1988-1993), y que este periódico relató en sus primeros días de clase.

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 Leonor de Borbón entra al aula sin prensa, que solo ha podido acompañarla hasta la puerta del centro. “La Casa Real nos lo ha puesto muy fácil. Nada cambia”, asegura el rector  

La Casa del Rey ha querido revestir de una total normalidad el primer día de la Princesa de Asturias como universitaria, aunque solo lo ha logrado a medias. Una riada de periodistas y cámaras demás de 50 medios nacionales e internacionales han seguido los pasos de Leonor de Borbón Ortiz hasta la puerta del su aula en la Universidad Carlos III de Madrid. La prensa estaba advertida de que no podría franquearla para preservar su privacidad y la del resto de alumnos. Los próximos cuatro años, tras tres de formación en las Fuerzas Armadas, cursará el grado de Ciencias Políticas en apariencia sin los privilegios que se formularon para el actual Rey en la Universidad Autónoma de Madrid (1988-1993), y que este periódico relató en sus primeros días de clase.

La Princesa ha entrado 10 minutos antes de que empezasen las clases y ha saludado al rector Ángel Arias, la vicerrectora de Estudiantes y el decano de Ciencias Sociales y Jurídicas. No se ha parado a hablar. Su presencia no ha causado gran expectación en el campus ni entre estudiantes ni trabajadores. A su padre le esperaron en su primer día unos 200 alumnos y la prensa pudo entrar en el aula.

La nueva estudiante nunca antes había pisado el campus ―su padre en repetidas ocasiones― que se asemeja a los estadounidenses, con praderas y discretos edificios, aunque enclavado en una ciudad dormitorio del cinturón de Madrid. Y ha sido ella quien ha tenido la última palabra en la elección de un grado que debía ajustarse a su formación como futura reina.

“La Casa Real nos lo ha puesto muy fácil. Nada cambia”, asegura aliviado el rector Ángel Arias, quien evita entrar en pormenores ante este diario. El pasado miércoles reunió a los profesores del grado para resolver sus inquietudes y quiso tranquilizarles. Todo, asegura, “sigue igual”.

Sobre el papel, el departamento mantiene la misma forma de dar clase y evaluar que el curso pasado, en la misma aula y con el calendario y los horarios fijados en Consejo de Gobierno hace meses. Antes, incluso, de que en abril la Casa del Rey anunciase que la Princesa había ingresado antes de Selectividad en la carrera a través del Early Admission (admisión temprana, en inglés). Este sistema reserva hasta un 8% de las plazas para quien ha cursado el Bachillerato en el extranjero. Como su padre, que estudió COU en Canadá, ella no se ha presentado a la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), como han hecho la mayoría de sus aplicados compañeros. Este hecho, que se ajusta al reglamento, incomoda a parte de la opinión pública, pues supone ingresar a una titulación muy demandada sin competir en un examen común.

El rector Arias niega que haya docentes que se hayan postulado para impartir clase o que otros hayan expresado su deseo de quitarse del medio, aunque admite que cundió cierta “inquietud” entre el claustro por la forma de tratar a la Princesa o de evaluarla. El mediático politólogo Pablo Simón reconoció este domingo en este diario estar algo nervioso o expectante antes de convertirse en el profesor de Fundamentos de Ciencia Política de la heredera, aunque también orgulloso de la elección de esta.

Mientras unos medios dan por seguro que un jurista actuará de tutor ―el Rey contó con uno, Aurelio Menéndez, su profesor de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Madrid y exministro de Educación―, otros informan de lo contrario. Arias no despeja dudas: “Esa información no ha salido de nosotros”.

La Corona ha optado por un centro joven (37 años) e innovador, repitiendo la fórmula de la Autónoma, que entonces cumplía 20 años. Pero ahí terminan las similitudes. La UC3M y la Corona no han configurado un itinerario formativo específico para Leonor de Borbón Ortiz, como ocurrió con su padre cuando se licenció en Derecho (1988-1993) con un complemento de economía. Aunque la Princesa sí que recibirá aparte lecciones de derecho constitucional, que apenas se estudia. La matrícula de toda la carrera costará 4.000 euros si no suspende.

La Casa del Rey ha transmitido su interés en no entorpecer el ritmo habitual de la UC3M. No ha habido disturbios a la entrada y pocas críticas previas, como las de los movimientos estudiantiles Contracorriente y Pan y Rosas en un vídeo difundido por las redes: “Parece que la princesa Leonor les ha caído del cielo [a la UC3M]. Ahora van a tener el prestigio de la realeza y la excusa para multiplicar la seguridad y con ella la represión”.

La inscripción de la Princesa se ha llevado con tal discreción que el rector entregó en mano su solicitud para evitar especulaciones y su equipo no se enteró de la noticia hasta media hora antes de que la Casa del Rey la hiciese pública. La decisión de Leonor se vive con orgullo en un campus con mucha actividad extraacadémica ―el 41% de los jóvenes pertenece a una asociación cultural, política o deportiva― justo en un momento de intenso debate sobre el preocupante absentismo en las aulas universitarias tras la pandemia.

La Princesa se adentra en un escenario académico muy distinto al que vivió su padre. En 1988 la atención personalizada al alumno no se contemplaba, por lo que, en la teoría, el príncipe iba a compartir aula con 150 compañeros. Pero, en la práctica, en dos de las cuatro asignaturas de primero de Derecho no recibió clases magistrales, sino que asistió a un “seminario” con un grupo de 30 alumnos escogidos por el decano entre los que tenían mejor expediente académico (no había guerra de notas, valía casi con aprobar Selectividad). Los compañeros de Leonor, en cambio, sí han demostrado su gran valía en la PAU.

“Cinco de siete alumnos consultados antes de que el Príncipe entrara ayer al primer seminario, cursaron sus estudios de Bachillerato y COU en colegios privados. Los otros dos proceden de institutos públicos”, relató en su crónica el 18 de octubre de 1988 el periodista de EL PAÍS Esteban Barcia. De este sondeo casero se desprende que el Rey se rodeó sobre todo de compañeros de clase media-alta.

Afamados catedráticos se animaron en 1988 a dar clase al hoy Rey. “Las clases de Historia del Derecho serán dirigidas por Francisco Tomás y Valiente, catedrático de la Autónoma y actualmente en excedencia especial por su condición de presidente del Tribunal Constitucional”, contó Barcia en este periódico.

Ahora la objetiva nota de corte del grado ―un 10,7 en esta edición, más de un punto por encima de la mínima del curso pasado― es quien ha elegido a alumnos de orígenes muy diversos. El 30% de los universitarios de esta institución cuenta con una beca del Estado o de la propia universidad y el porcentaje de estudiantado extranjero (cerca del 30%) supera con mucho la media de la red pública.

Solo hay dos grupos de Políticas, uno en castellano ―el de la heredera― y otro en inglés. En dos de las seis asignaturas su grupo se juntará con otro de 40 de Relaciones Internacionales para favorecer la socialización. La cifra de alumnos, propia de un grupo de Bachillerato, es inferior a la que concentran muchas de las grandes universidades generalistas. Sus rectores ironizan sobre este exclusivismo que permite conocer bien al alumno: “Les tratan como en un colegio”.

La Princesa solo ha cursado hasta ahora estudios en centros privados, de los tres a los 17 años. Pero ni la Corona ni los rectores dudaron nunca de que la Princesa se matricularía en un centro público como sus padres, a diferencia de su hermana Sofía, que va a rotar por Europa (Lisboa, París y Berlín)tres años mientras estudia Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el privado Forward College de Reino Unido. Solo la docencia cuesta a los Reyes 18.500 euros anuales. Ellos pagarán también la matrícula de la Princesa.

En Noruega la Casa Real sigue idéntico patrón: Ingrid, la heredera, se acerca a la sociedad estudiando en universidades públicas (Oslo y Sídney), mientras que su hermano, Sverre Magnus, se ha matriculado en el mismo college que la infanta Sofía. Son los segundos los que permanecen en la burbuja de la enseñanza privada.

Se desconoce si Leonor disfrutará de una estancia académica internacional. Es marca de la casa. El 51% de los alumnos reside fuera una temporada gracias a que la UC3M ha firmado 1.000 convenios con 490 universidades de 80 países. Se convocan 3.600 movilidades anuales. “Las familias saben que con una matrícula de 1.000 euros su hijo puede ir a una universidad de Estados Unidos que cuesta 40.000 dólares”, se enorgullece el rector. El cuantioso dinero que aportan a sus arcas los alumnos extranjeros que hacen una estancia en Madrid se revierte en becas de movilidad.

El valor simbólico de la pública

Este primer día de clase tiene un valor simbólico impensable hace unos años. La heredera accede a una de las 50 universidades públicas españolas ―no se inaugura ninguna desde 1998― el curso en que los campus privados (49) podrían pasar a ser mayoría. El Parlamento extremeño tiene pendiente aprobar un centro privado y la Comunidad de Madrid tiene tres encima de la mesa..

La Princesa llega a un campus en calma tras la huelga y las protestas del pasado curso, que forzaron al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a cerrar un acuerdo de financiación con sus rectores que sigue sin colocar a Madrid, la región más rica, a la cabeza de la inversión en universidades. Las transferencias por alumno en la UC3M fueron en 2025 de 5.362 euros, según un análisis de la Fundación CYD, frente a los más de 10.000 euros en Cantabria o Comunidad Valenciana. Por suerte, su gran capacidad para captar fondos externos disimula en parte sus carencias de base.

Los estragos de la penuria son evidentes en edificios que van camino de las cuatro décadas. Por eso la UC3M centra ahora sus esfuerzos en su rejuvenecimiento. Estas semanas, por ejemplo, renueva la cubierta de la biblioteca a la que acudirá la Princesa. Arias niega que se acondicione ante la presencia real: “Eran obras ya previstas”.

El azar ha querido que el primer profesor que imparte este lunes clase a la heredera sea Rafael de Asís, el primer discípulo en la universidad de Gregorio Peces-Barba, su fundador. En calidad de presidente del Congreso, este último dirigió en 1986 el acto en el que el entonces Príncipe juró la Constitución. Hoy, dicen los que le trataron, Peces-Barba, ya fallecido, estaría emocionado del ingreso de la Princesa en el proyecto por el que tanto luchó 18 años.

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