Los problemas en los bogies de algunas de las unidades S106 que Renfe tiene en su flota de alta velocidad han encendido las alarmas en la compañía. Por eso, como aseguran fuentes conocedoras de la situación, la operadora ferroviaria va a mantener una reunión esta semana con el fabricante del material rodante, Talgo, para analizar la situación después de que dos ramas de este modelo, conocido como Avril, tuvieran que ser retiradas del servicio en la última semana de agosto por la aparición de fisuras en la estructura sobre la que van colocadas las ruedas.
Los consultados aseguran que no se descarta ningún escenario dado que los problemas han afectado ya a tres de los 15 trenes de ancho fijo de este modelo que Talgo ha despachado a la operadora pública.
El problema ya obligó a Renfe a retirar del servicio una unidad el verano pasado que cubría la línea Madrid-Barcelona para su servicio Avlo. Después, la operadora, como precaución, acabó también apartando los otros cuatro trenes de la marca de bajo coste y anulando un servicio que todavía no ha podido recuperar.
En aquel momento, Talgo atribuyó el problema en los bogies del Avril averiado al mal estado de la infraestructura. Pero las fisuras ahora detectadas parecen apuntar a un defecto en el propio tren dado que las unidades retiradas circulaban por otro corredor, reforzando así los argumentos de Adif, el administrador de la infraestructura, que un año atrás negó que la vía fuese la responsable de los problemas.
La propia Renfe, en la nota en la que anunció el problema, enfatizó que Talgo le ha trasladado que estas marcas han aparecido en trenes que no han circulado por el corredor Madrid-Barcelona y le ha reclamado que profundice en el análisis de las causas, determine el alcance del problema y adopte todas las medidas técnicas necesarias para garantizar la fiabilidad de los bogies actualmente en servicio.
La aparición de nuevos problemas en esta estructura de los Avril ha despertado una gran preocupación entre los maquinistas. Su sindicato más representativo, el Semaf, remitió tras su retirada sendos escritos a Renfe y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) para reclamar nuevas medidas que garanticen la seguridad de los trenes.
Semaf solicitó a la compañía información detallada sobre las actuaciones adoptadas tras detectar las nuevas fisuras y reclamó la implantación de medidas mitigadoras adicionales que vayan más allá de los actuales programas de inspección.
La organización sostiene además que el programa preventivo aplicado hasta ahora, y sobre el que Renfe hizo especial hincapié al dar a conocer la retirada de los trenes, no ha impedido que las incidencias vuelvan a repetirse y considera necesaria una actuación adicional para garantizar la seguridad de trabajadores y viajeros.
Por este motivo, Semaf también solicitó a la AESF que supervise las medidas adoptadas y compruebe que se están aplicando las actuaciones necesarias frente a la aparición de nuevas fisuras.
El sindicato advirtió de que «en caso de no poder garantizar la integridad estructural de los bogies de los trenes S106, se debe actuar en consecuencia con el material. Por muy drástico que pueda resultar».
Nuevas medidas
Tras el envío de las cartas, Renfe anunció el viernes, después de mantener una reunión con el Semaf, que realizará más inspecciones para reforzar la seguridad de los trenes. Así, las revisiones se materializarán cada 5.000 kilómetros, en lugar de los 10.000 kilómetros, lo que supone que se realice un control cada tres o cuatro días, aproximadamente. Renfe recordó que aumentó las inspecciones de forma temporal tras detectar las fisuras y aseguró que una fisura visible necesitaría recorrer 38.000 kilómetros para suponer un peligro.
Renfe explicó que aplica criterios preventivos basados en el esfuerzo acumulado por cada bogie y como resultado, se retiraron hace meses preventivamente del servicio alrededor de 16 bogies.
La compañía añadió que, aparte del incremento de la frecuencia de las inspecciones, facilitará a los sindicatos toda la documentación técnica disponible, incluidos los estudios elaborados por Renfe, Talgo y tres entidades universitarias independientes.
Asimismo, elevará el nivel de exigencia preventivo de los criterios aplicados al seguimiento de los bogies según los que se consensúen con la representación social, una medida que conllevará la retirada adicional de material y la paralización de más trenes para reforzar aún más los márgenes de seguridad establecidos.
También implantará un sistema adicional de detección capaz de monitorizar deformaciones en tiempo real sobre los bogies, una solución aplicada con éxito en los trenes japoneses de alta velocidad Shinkanse ante un problema similar ocurrido en 2017, entre otras medidas más.
Los nuevos problemas se han detectado poco después de que Renfe firmase con Talgo un acuerdo para reconvertir a ancho variable los 15 trenes de ancho fijo de su flota en los que, precisamente, se están manifestando estos problemas. por este motivo, la operadora ha asegurado que continuará acelerando este proceso de transformación.
Operadora y fabricante se reunirán esta semana después de que dos nuevas unidades del modelo de ancho fijo hayan tenido que ser retiradas por fisuras en los bogies
Los problemas en los bogies de algunas de las unidades S106 que Renfe tiene en su flota de alta velocidad han encendido las alarmas en la compañía. Por eso, como aseguran fuentes conocedoras de la situación, la operadora ferroviaria va a mantener una reunión esta semana con el fabricante del material rodante, Talgo, para analizar la situación después de que dos ramas de este modelo, conocido como Avril, tuvieran que ser retiradas del servicio en la última semana de agosto por la aparición de fisuras en la estructura sobre la que van colocadas las ruedas.
Los consultados aseguran que no se descarta ningún escenario dado que los problemas han afectado ya a tres de los 15 trenes de ancho fijo de este modelo que Talgo ha despachado a la operadora pública.
El problema ya obligó a Renfe a retirar del servicio una unidad el verano pasado que cubría la línea Madrid-Barcelona para su servicio Avlo. Después, la operadora, como precaución, acabó también apartando los otros cuatro trenes de la marca de bajo coste y anulando un servicio que todavía no ha podido recuperar.
En aquel momento, Talgo atribuyó el problema en los bogies del Avril averiado al mal estado de la infraestructura. Pero las fisuras ahora detectadas parecen apuntar a un defecto en el propio tren dado que las unidades retiradas circulaban por otro corredor, reforzando así los argumentos de Adif, el administrador de la infraestructura, que un año atrás negó que la vía fuese la responsable de los problemas.
La propia Renfe, en la nota en la que anunció el problema, enfatizó que Talgo le ha trasladado que estas marcas han aparecido en trenes que no han circulado por el corredor Madrid-Barcelona y le ha reclamado que profundice en el análisis de las causas, determine el alcance del problema y adopte todas las medidas técnicas necesarias para garantizar la fiabilidad de los bogies actualmente en servicio.
La aparición de nuevos problemas en esta estructura de los Avril ha despertado una gran preocupación entre los maquinistas. Su sindicato más representativo, el Semaf, remitió tras su retirada sendos escritos a Renfe y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) para reclamar nuevas medidas que garanticen la seguridad de los trenes.
Semaf solicitó a la compañía información detallada sobre las actuaciones adoptadas tras detectar las nuevas fisuras y reclamó la implantación de medidas mitigadoras adicionales que vayan más allá de los actuales programas de inspección.
La organización sostiene además que el programa preventivo aplicado hasta ahora, y sobre el que Renfe hizo especial hincapié al dar a conocer la retirada de los trenes, no ha impedido que las incidencias vuelvan a repetirse y considera necesaria una actuación adicional para garantizar la seguridad de trabajadores y viajeros.
Por este motivo, Semaf también solicitó a la AESF que supervise las medidas adoptadas y compruebe que se están aplicando las actuaciones necesarias frente a la aparición de nuevas fisuras.
El sindicato advirtió de que «en caso de no poder garantizar la integridad estructural de los bogies de los trenes S106, se debe actuar en consecuencia con el material. Por muy drástico que pueda resultar».
Tras el envío de las cartas, Renfe anunció el viernes, después de mantener una reunión con el Semaf, que realizará más inspecciones para reforzar la seguridad de los trenes. Así, las revisiones se materializarán cada 5.000 kilómetros, en lugar de los 10.000 kilómetros, lo que supone que se realice un control cada tres o cuatro días, aproximadamente. Renfe recordó que aumentó las inspecciones de forma temporal tras detectar las fisuras y aseguró que una fisura visible necesitaría recorrer 38.000 kilómetros para suponer un peligro.
Renfe explicó que aplica criterios preventivos basados en el esfuerzo acumulado por cada bogie y como resultado, se retiraron hace meses preventivamente del servicio alrededor de 16 bogies.
La compañía añadió que, aparte del incremento de la frecuencia de las inspecciones, facilitará a los sindicatos toda la documentación técnica disponible, incluidos los estudios elaborados por Renfe, Talgo y tres entidades universitarias independientes.
Asimismo, elevará el nivel de exigencia preventivo de los criterios aplicados al seguimiento de los bogies según los que se consensúen con la representación social, una medida que conllevará la retirada adicional de material y la paralización de más trenes para reforzar aún más los márgenes de seguridad establecidos.
También implantará un sistema adicional de detección capaz de monitorizar deformaciones en tiempo real sobre los bogies, una solución aplicada con éxito en los trenes japoneses de alta velocidad Shinkanse ante un problema similar ocurrido en 2017, entre otras medidas más.
Los nuevos problemas se han detectado poco después de que Renfe firmase con Talgo un acuerdo para reconvertir a ancho variable los 15 trenes de ancho fijo de su flota en los que, precisamente, se están manifestando estos problemas. por este motivo, la operadora ha asegurado que continuará acelerando este proceso de transformación.
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