La motosierra de Pedro Sánchez ha sido contra tu salario, tu casa y tu vida

Milei pasó la motosierra por el gasto político, inútil y clientelar. Sánchez la ha pasado por el bolsillo de las familias, el acceso a la vivienda y el ahorro de los españoles. Y en el camino ha disparado el gasto político, inútil y clientelar.

Pedro Sánchez ha encontrado su enemigo de campaña. Aprovechando la visita de Javier Milei a Madrid, el presidente del Gobierno ha metido en el mismo saco al argentino, a Feijóo y a Abascal, «la misma peña de los recortes, los tijeretazos y la motosierra», y ha prometido mandarlos «al aserradero» el 29 de noviembre. Es un recurso infantil y ridículo. Sirve para no hablar de la otra motosierra, la que Sánchez lleva ocho años pasando por el salario, la vivienda y los ahorros de los españoles.

No olvidemos que si Sánchez habla de Milei y la motosierra no debería olvidar que ese ajuste es consecuencia de haber aplicado las políticas socialistas empobrecedoras en Argentina durante décadas.

Empecemos por Argentina, porque los datos desmontan la caricatura. Milei heredó una inflación que en diciembre de 2023 alcanzó el 25,5% mensual. En septiembre de 2026 fue del 1,9%. Recortó el gasto primario un 27% en términos reales respecto a 2023, rebajó impuestos por más de 2,5 puntos del PIB y aun así logró dos años consecutivos de superávit fiscal, algo que no ocurría desde 2008. Y lo hizo aumentando un 43% en términos reales las ayudas directas a las familias más vulnerables, la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, eliminando intermediarios. La pobreza, que llegó al 52,9% en el primer semestre de 2024 tras la explosión inflacionaria heredada, bajó al 28,2% a finales de 2025, lo que supone que casi 12 millones de argentinos salieron de ella. La pobreza sigue casi diez puntos por debajo del 41,7% que dejó el kirchnerismo. Esa motosierra cortó el gasto político, los privilegios y la máquina de imprimir billetes. Justo la que Sánchez ha disparado mientras empobrecía a los españoles.

Ahora miremos a España. Sánchez ha disfrutado del mayor estímulo fiscal y monetario de nuestra historia. Un plan de recuperación que llegó a prever hasta 163.000 millones de euros de fondos europeos, unos 80.000 millones de ellos en transferencias a fondo perdido, tipos de interés negativos reales, facilidad para saltarse las reglas fiscales y compras masivas de deuda por parte del BCE. Con semejante viento a favor cualquier gobierno debería haber dejado un país más próspero, con menos deuda y con familias más ricas. El resultado es exactamente el contrario.

La primera víctima es tu salario. Según el Instituto Juan de Mariana, entre 2018 y 2026 la factura de IRPF y cotizaciones de un trabajador con salario medio ha crecido un 17,6% en términos reales, mientras su sueldo neto ha perdido un 3,8% de poder adquisitivo. El Estado se queda ya con cerca del 41% del coste laboral del trabajador medio, un máximo histórico. La negativa a deflactar el IRPF ha convertido la inflación en una subida de impuestos encubierta, de modo que un sueldo de 18.000 euros paga hoy 624 euros de IRPF frente a los 157 que pagaba en 2019 su equivalente en poder de compra. Más de 140 subidas de impuestos y cotizaciones han llevado la recaudación a un récord de 641.669 millones de euros en 2025 y la asfixia fiscal directa e indirecta es la más alta de nuestra historia. Esa es la motosierra de Sánchez, y corta siempre por el mismo lado. Nosotros. Las clases medias han sido las más perjudicadas.

La segunda víctima es tu casa. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa, el precio de la vivienda ha subido cerca de un 70%, según el índice del INE. El alquiler se ha disparado un 45% desde junio de 2018. La respuesta del Gobierno ha sido castigar la oferta y premiar el impago. Cuando se convierte al propietario en el responsable de una política social que corresponde a la Administración, el resultado es menos viviendas en alquiler, más requisitos y precios más altos para quien busca casa. Mientras tanto, las denuncias por okupación rondan las 15.000 al año, un 22% más que en 2018.

La tercera víctima son tus ahorros. El tipo máximo sobre las rentas del ahorro, que era del 23% en 2018, ha subido escalón a escalón hasta el 30%, y la deducción por aportaciones a planes de pensiones individuales se redujo hasta convertirse en casi simbólica. Todo ello sin actualizar por inflación las ganancias, de modo que Hacienda grava como beneficio lo que en muchos casos es solo la pérdida de valor del dinero. Al ahorrador se le castiga dos veces, primero con la inflación y después con el impuesto.

Y la cuarta víctima es tu vida diaria. La inflación armonizada española se situó en septiembre en el 5%, frente al 3,8% de la eurozona, la más alta de las cuatro grandes economías del euro. La carencia material y social severa afecta ya al 8,1% de la población, por encima del 7,7% previo a la llegada de Sánchez, mientras en la Unión Europea bajaba. La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social apenas ha bajado medio punto desde 2019, hasta el 25,7%, casi cinco puntos por encima de la media europea. Eso despilfarrando cientos de miles de millones de ayuda europea.

Con récord de recaudación, cabría esperar al menos unas cuentas saneadas. Tampoco. La deuda pública marcó en junio un máximo histórico de 1,763 billones de euros, casi 600.000 millones más que cuando Sánchez llegó al poder, y el déficit cerró 2025 en el 2,4% del PIB, con una previsión de la AIReF del 2,7% para este año. Más impuestos, más deuda y más déficit. El Estado ingresa más que nunca y aun así gasta todavía más.

Esta es la diferencia entre las dos motosierras. Milei la pasó por el gasto político, los privilegios de la casta y la inflación que empobrecía a los argentinos. Sánchez la ha pasado por tu nómina, por tu casa y por tus ahorros, disparando el gasto político. Cuando el presidente del Gobierno dice que las motosierras «no construyen nada, solo destruyen», tiene razón en una sola cosa. La suya ha destruido el poder adquisitivo de una generación entera.

Los españoles no necesitan que les asusten con lo que pasa ahora en Argentina. Necesitan que recordemos que Argentina se hundió por el socialismo. Necesitamos bajar impuestos, deflactar el IRPF cada año, devolver la seguridad jurídica a los propietarios para que vuelva la oferta de vivienda y meter la tijera donde de verdad sobra, en el gasto político e improductivo. Echar a Sánchez, que aplaudió y apoyó las políticas que arrasaron Argentina con Kirchner y Fernández. Esa es la única motosierra que España necesita.

 El residente del Gobierno lleva ocho años pasando la motosierra por el salario, la vivienda y los ahorros de los españoles  

Milei pasó la motosierra por el gasto político, inútil y clientelar. Sánchez la ha pasado por el bolsillo de las familias, el acceso a la vivienda y el ahorro de los españoles. Y en el camino ha disparado el gasto político, inútil y clientelar.

Pedro Sánchez ha encontrado su enemigo de campaña. Aprovechando la visita de Javier Milei a Madrid, el presidente del Gobierno ha metido en el mismo saco al argentino, a Feijóo y a Abascal, «la misma peña de los recortes, los tijeretazos y la motosierra», y ha prometido mandarlos «al aserradero» el 29 de noviembre. Es un recurso infantil y ridículo. Sirve para no hablar de la otra motosierra, la que Sánchez lleva ocho años pasando por el salario, la vivienda y los ahorros de los españoles.

No olvidemos que si Sánchez habla de Milei y la motosierra no debería olvidar que ese ajuste es consecuencia de haber aplicado las políticas socialistas empobrecedoras en Argentina durante décadas.

Empecemos por Argentina, porque los datos desmontan la caricatura. Milei heredó una inflación que en diciembre de 2023 alcanzó el 25,5% mensual. En septiembre de 2026 fue del 1,9%. Recortó el gasto primario un 27% en términos reales respecto a 2023, rebajó impuestos por más de 2,5 puntos del PIB y aun así logró dos años consecutivos de superávit fiscal, algo que no ocurría desde 2008. Y lo hizo aumentando un 43% en términos reales las ayudas directas a las familias más vulnerables, la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, eliminando intermediarios. La pobreza, que llegó al 52,9% en el primer semestre de 2024 tras la explosión inflacionaria heredada, bajó al 28,2% a finales de 2025, lo que supone que casi 12 millones de argentinos salieron de ella. La pobreza sigue casi diez puntos por debajo del 41,7% que dejó el kirchnerismo. Esa motosierra cortó el gasto político, los privilegios y la máquina de imprimir billetes. Justo la que Sánchez ha disparado mientras empobrecía a los españoles.

Ahora miremos a España. Sánchez ha disfrutado del mayor estímulo fiscal y monetario de nuestra historia. Un plan de recuperación que llegó a prever hasta 163.000 millones de euros de fondos europeos, unos 80.000 millones de ellos en transferencias a fondo perdido, tipos de interés negativos reales, facilidad para saltarse las reglas fiscales y compras masivas de deuda por parte del BCE. Con semejante viento a favor cualquier gobierno debería haber dejado un país más próspero, con menos deuda y con familias más ricas. El resultado es exactamente el contrario.

La primera víctima es tu salario. Según el Instituto Juan de Mariana, entre 2018 y 2026 la factura de IRPF y cotizaciones de un trabajador con salario medio ha crecido un 17,6% en términos reales, mientras su sueldo neto ha perdido un 3,8% de poder adquisitivo. El Estado se queda ya con cerca del 41% del coste laboral del trabajador medio, un máximo histórico. La negativa a deflactar el IRPF ha convertido la inflación en una subida de impuestos encubierta, de modo que un sueldo de 18.000 euros paga hoy 624 euros de IRPF frente a los 157 que pagaba en 2019 su equivalente en poder de compra. Más de 140 subidas de impuestos y cotizaciones han llevado la recaudación a un récord de 641.669 millones de euros en 2025 y la asfixia fiscal directa e indirecta es la más alta de nuestra historia. Esa es la motosierra de Sánchez, y corta siempre por el mismo lado. Nosotros. Las clases medias han sido las más perjudicadas.

La segunda víctima es tu casa. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa, el precio de la vivienda ha subido cerca de un 70%, según el índice del INE. El alquiler se ha disparado un 45% desde junio de 2018. La respuesta del Gobierno ha sido castigar la oferta y premiar el impago. Cuando se convierte al propietario en el responsable de una política social que corresponde a la Administración, el resultado es menos viviendas en alquiler, más requisitos y precios más altos para quien busca casa. Mientras tanto, las denuncias por okupación rondan las 15.000 al año, un 22% más que en 2018.

La tercera víctima son tus ahorros. El tipo máximo sobre las rentas del ahorro, que era del 23% en 2018, ha subido escalón a escalón hasta el 30%, y la deducción por aportaciones a planes de pensiones individuales se redujo hasta convertirse en casi simbólica. Todo ello sin actualizar por inflación las ganancias, de modo que Hacienda grava como beneficio lo que en muchos casos es solo la pérdida de valor del dinero. Al ahorrador se le castiga dos veces, primero con la inflación y después con el impuesto.

Y la cuarta víctima es tu vida diaria. La inflación armonizada española se situó en septiembre en el 5%, frente al 3,8% de la eurozona, la más alta de las cuatro grandes economías del euro. La carencia material y social severa afecta ya al 8,1% de la población, por encima del 7,7% previo a la llegada de Sánchez, mientras en la Unión Europea bajaba. La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social apenas ha bajado medio punto desde 2019, hasta el 25,7%, casi cinco puntos por encima de la media europea. Eso despilfarrando cientos de miles de millones de ayuda europea.

Con récord de recaudación, cabría esperar al menos unas cuentas saneadas. Tampoco. La deuda pública marcó en junio un máximo histórico de 1,763 billones de euros, casi 600.000 millones más que cuando Sánchez llegó al poder, y el déficit cerró 2025 en el 2,4% del PIB, con una previsión de la AIReF del 2,7% para este año. Más impuestos, más deuda y más déficit. El Estado ingresa más que nunca y aun así gasta todavía más.

Esta es la diferencia entre las dos motosierras. Milei la pasó por el gasto político, los privilegios de la casta y la inflación que empobrecía a los argentinos. Sánchez la ha pasado por tu nómina, por tu casa y por tus ahorros, disparando el gasto político. Cuando el presidente del Gobierno dice que las motosierras «no construyen nada, solo destruyen», tiene razón en una sola cosa. La suya ha destruido el poder adquisitivo de una generación entera.

Los españoles no necesitan que les asusten con lo que pasa ahora en Argentina. Necesitan que recordemos que Argentina se hundió por el socialismo. Necesitamos bajar impuestos, deflactar el IRPF cada año, devolver la seguridad jurídica a los propietarios para que vuelva la oferta de vivienda y meter la tijera donde de verdad sobra, en el gasto político e improductivo. Echar a Sánchez, que aplaudió y apoyó las políticas que arrasaron Argentina con Kirchner y Fernández. Esa es la única motosierra que España necesita.

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