La guerra del grano vuelve al mar Negro: Rusia bloquea las exportaciones de Ucrania y amenaza la próxima cosecha

La guerra de Ucrania vuelve a librarse sobre una de las arterias más sensibles de la economía mundial: el comercio de cereales. Los ataques rusos contra los puertos y buques ucranios en el mar Negro han reducido en las últimas semanas las exportaciones de grano a mínimos, justo cuando el país afronta el pico de la cosecha de trigo y se prepara para comenzar la recogida de maíz.

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 Los envíos de cereal ucranio se han desplomado hasta un 75% en las dos primeras semanas de agosto por la intensificación de los ataques  

La guerra de Ucrania vuelve a librarse sobre una de las arterias más sensibles de la economía mundial: el comercio de cereales. Los ataques rusos contra los puertos y buques ucranios en el mar Negro han reducido en las últimas semanas las exportaciones de grano a mínimos, justo cuando el país afronta el pico de la cosecha de trigo y se prepara para comenzar la recogida de maíz.

Las exportaciones se han desplomado un 75% en lo que va de agosto en comparación con el mismo periodo del año pasado, informó el miércoles la administración portuaria ucrania. Según la misma fuente, los envíos se han visto prácticamente paralizados, como ya ocurrió en julio y a principios de este mes, después de que Rusia lanzara más de 70 ataques contra la infraestructura portuaria del mar Negro y 62 contra buques. El Kremlin argumenta, en cambio, que sus acciones van dirigidas contra estructuras militares y logísticas y barcos que transportan armas extranjeras.

Tras la invasión rusa de febrero de 2022, el bloqueo de los puertos ucranios provocó una fuerte perturbación de los mercados agrícolas internacionales. Naciones Unidas y Turquía negociaron posteriormente un acuerdo que permitió recuperar parte de las exportaciones marítimas ucranias, aunque Rusia abandonó el pacto al año siguiente. Ucrania respondió creando su propio corredor marítimo a lo largo de la costa occidental del mar Negro, utilizando aguas próximas a Rumania y Bulgaria, ambos miembros de la OTAN.

Ahora, esta vía vuelve a estar seriamente amenazada. El último episodio ocurrió en la madrugada de este jueves, cuando Rusia atacó el puerto de Izmail, el más importante del Danubio y una de las principales alternativas que Kiev está utilizando para mantener abiertas sus exportaciones. La ofensiva dañó infraestructuras y provocó cortes de electricidad.

Reuters ha asegurado este jueves que Ucrania ha hecho llegar a Rusia una propuesta para suspender los ataques contra objetivos civiles en el mar Negro, pero aún no ha recibido respuesta.

Ucrania está desviando el cereal hacia los puertos del Danubio y los pasos ferroviarios que conectan con Rumania, Polonia, Hungría y Eslovaquia. Hasta el momento se enviaron alrededor de 201.700 toneladas de grano para su exportación; de ellas, unas 91.100 toneladas tuvieron como destino las terminales fluviales del Danubio, 11 veces más que el volumen registrado en julio, mientras que el resto, un 81% más, se transportó hacia países de Europa del Este, de acuerdo con la empresa estatal de ferrocarriles Ukrzaliznytsia.

A estas dificultades se suman otros inconvenientes. Los bajos niveles de agua del segundo río más largo de Europa, debido a una sequía histórica, los cuellos de botella administrativos, la falta de capitanes y pilotos y las interrupciones provocadas por las alertas aéreas están limitando la capacidad de los puertos fluviales, explicó a Reuters Valeriy Tkachev, responsable comercial de Ukrzaliznytsia.

Ante este nuevo panorama, Ucrania ha propuesto a Moldavia establecer un corredor ferroviario para transportar cereal hasta el puerto rumano de Constanza. Esta opción podría mover hasta 4,5 millones de toneladas anuales, aproximadamente el 10% de las exportaciones ucranias de grano. Para ello, Kiev ha pedido una reducción del 50% en las tarifas ferroviarias, mientras Chisinau reclama garantías sobre los volúmenes de mercancía que circularían por su territorio. Esta alternativa, sin embargo, no puede sustituir por sí sola al mar Negro. Antes de la nueva escalada, Ucrania exportaba entre cuatro y cinco millones de toneladas de grano al mes por esta vía.

El actual bloqueo ruso ha llevado al Ministerio de Agricultura a rebajar su proyección de exportaciones de cereales para la temporada 2026-2027 hasta un 12%; concretamente de 43 millones de toneladas a entre 38 y 40 millones. Su revisión a la baja pone de relieve el daño que los ataques están causando a un país que ‌envía más del 90% de sus exportaciones a través de los puertos marítimos. Mientras tanto, Ucrania espera obtener este año una cosecha cercana a los 60 millones de toneladas, prácticamente la misma que en 2025. La recogida de trigo se encuentra en su momento álgido y la cosecha de maíz comenzará el próximo mes. Pero, si el cereal no encuentra salida, los agricultores no dispondrán del dinero necesario para comprar combustible, pagar salarios, afrontar sus deudas y preparar la campaña de invierno.

Los ataques rusos amenazan con convertirse además en un problema mucho mayor dentro de unos meses. El grano puede almacenarse durante años si se seca y conserva correctamente, pero Ucrania se enfrenta a una posible falta de capacidad de almacenamiento de hasta 11 millones de toneladas. Para afrontar esta situación, las autoridades ucranias han pedido a sus socios internacionales ayuda con el objetivo de disponer de sistemas temporales de almacenamiento.

La agricultura representa casi el 60% de los ingresos por exportaciones de Ucrania, por lo que el problema trasciende ampliamente al sector primario y afecta directamente a las finanzas de un país en guerra. El Banco Central ucranio estima que el bloqueo podría costar al país unos 2.500 millones de dólares (2.167 millones de euros) en ingresos de divisas durante el resto del año. Para la Unión de Agricultores de Ucrania (UAC, por sus siglas en inglés), las pérdidas adicionales rondarían los 3.000 millones de dólares debido al encarecimiento de la logística.

Y el impacto puede ir más allá de las fronteras ucranias. “Ucrania suministra alrededor del 6% del trigo mundial y el 11% del maíz”, señaló a Reuters Denys Marchuk, vicepresidente de la UAC, antes de advertir del riesgo de hambruna en algunos países de África y Oriente Próximo, ya que dependen de las importaciones y se trata de importantes compradores de grano ucranio: “Si Ucrania no siembra sus cultivos hoy (…) dentro de un año veremos una verdadera crisis alimentaria”.

El recrudecimiento de la ofensiva, además, se está produciendo en ambos sentidos. Mientras Rusia golpea las infraestructuras agrícolas y portuarias ucranias, Kiev ha aumentado sus acciones contra instalaciones y buques rusos vinculados a las exportaciones. El miércoles, drones ucranios atacaron Novorossiysk, uno de los puertos rusos más importantes del mar Negro, contra la denominada flota fantasma. Esa ciudad alberga el último bastión principal de la flota rusa en esa región. Una terminal propiedad de Demetra Holding suspendió sus operaciones después de sufrir daños y quedó pendiente de una evaluación de las instalaciones.

La incursión también tuvo impacto en los mercados: el precio del trigo en Chicago llegó a subir un 3%, ya que Rusia es el mayor exportador mundial de este cereal. Tras lo ocurrido, Moscú acusó a Kiev de poner en peligro el suministro mundial de alimentos y anunció que reorientaría sus exportaciones hacia otras vías, incluidos puertos del Báltico, el Caspio y el Lejano Oriente, además de corredores terrestres. Kiev, por su parte, sostiene que necesita golpear las infraestructuras que contribuyen a financiar o sostener el esfuerzo bélico ruso.

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