LestsGo consolida su hegemonía en la industria del entretenimiento tras desembarcar en Tokio con Tim Burton’s Labyrinth, primer hito de su expansión en Asia. Entre millonarias producciones como The Island of Neverland, alianzas internacionales e inversores estratégicos, la compañía demuestra cómo escalar un negocio creativo desde España hasta competir globalmente sin límites financieros ni geográficos.
Tras del éxito de Tim Burton’s Labyrinth en Madrid, París o Ciudad de México, el siguiente destino es Tokio. ¿Les da miedo enfrentarse a un público tan exigente?
Más que miedo, nos da respeto. Japón es una cultura muy diferente y abrir una compañía allí ha sido un proceso muy bonito, pero también un aprendizaje constante. Tim Burton’s Labyrinth será nuestro primer proyecto en el país, aunque nuestra ambición va mucho más allá: queremos que Tokio sea una plataforma desde la que desarrollar nuevas producciones en Asia y, en el futuro, también un laboratorio creativo capaz de exportar al mundo proyectos vinculados al anime, el manga y la cultura japonesa. En LetsGo buscamos crecer en países con ecosistemas especialmente creativos, y Japón es, sin duda, uno de esos destinos.
Cuando empezó esta aventura en Bilbao, ¿se imaginaba que algún día una creación de LetsGo viajaría hasta Japón?
Soy un soñador y, como decimos en Bilbao, los de Bilbao nacemos donde queremos. Ahora hemos decidido nacer también en Japón y crear experiencias junto al talento japonés. Pero este paso no surge de la nada: después de consolidar nuestra actividad en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, establecer el negocio en Asia era una evolución natural de nuestra estrategia internacional. Todo lo que hemos conseguido responde al esfuerzo por desarrollar grandes proyectos y, sobre todo, al equipo que hay detrás, capaz de crear propuestas a la altura de públicos cada vez más exigentes. El siguiente sueño es que Japón no sea solo un destino para nuestras producciones, sino también un origen desde el que crear nuevos contenidos con vocación global.
¿En qué momento sintió que la compañía podía competir de tú a tú con gigantes internacionales del entretenimiento?
En realidad, no hablaría tanto de competir de tú a tú con los grandes grupos internacionales como de colaborar con ellos. La suma de capacidades y alianzas es precisamente lo que nos ha permitido llegar hasta aquí. Desde el principio nosotros hemos concebido los proyectos con una visión internacional, pensando en que pudieran tener recorrido más allá de su mercado de origen. España cuenta con un enorme talento artístico y creativo; cuando ese talento se combina con estrategia, capacidad de producción y socios internacionales que comparten el mismo lenguaje, demostramos que desde aquí también se pueden crear experiencias para el mundo. Esa combinación de talento propio y alianzas ha sido la base de nuestra consolidación.
En pocos meses vais a estrenar The Island of Neverland, una producción propia de siete millones de euros. ¿Cómo se gestiona un crecimiento tan acelerado?
Un crecimiento así solo se puede gestionar con estructura, talento y alianzas. Hemos reforzado nuestras capacidades propias con un equipo más amplio y especializado en España, además de equipos y colaboradores en mercados como México y Japón. Trabajamos en todos los husos horarios y nos apoyamos en socios locales que conocen cada territorio, comparten nuestra exigencia de calidad y aportan el conocimiento necesario para desarrollar y distribuir los proyectos en cada mercado. También ha sido fundamental la confianza de los inversores que ya forman parte de la compañía. Estamos en un momento especialmente interesante porque la expansión internacional demostrada en los últimos años está despertando el interés de nuevas empresas e inversores dispuestos a acompañar nuestro crecimiento.
The Island of Neverland reúne a profesionales que han trabajado en Juegos Olímpicos, Cirque du Soleil o conciertos de Coldplay. ¿Qué puede esperar el espectador de un espectáculo de esta magnitud?
Nuestro propósito en LetsGo es construir siempre desde un ángulo diferente. Con The Island of Neverland no queremos vender únicamente un espectáculo, sino una aventura y un destino: que el público sienta que se transporta a otro universo desde el momento en que entra en Espacio Delicias. Durante la primera parte del recorrido, el visitante explora la isla e interactúa con las escenas y los personajes; después, la experiencia culmina en un gran espectáculo central de 75 minutos.
¿Es un espectáculo, una experiencia inmersiva o algo completamente nuevo?
Es una combinación de experiencia inmersiva, universo temático y espectáculo en vivo. Para conseguirlo nos hemos aliado con Balich Wonder Studio, el estudio creativo responsable de 17 ceremonias olímpicas y, más recientemente, de ceremonias de inauguración y clausura de la Copa Mundial de la FIFA. Hemos invertido siete millones de euros para reunir talento creativo y artístico de primer nivel y una producción técnica de gran escala. La ambición no es solo marcar un precedente en Madrid, sino crear una propiedad con capacidad para viajar y convertirse en una marca global.
¿España empieza a convertirse también en creador de grandes espectáculos?
No creo que España esté empezando a convertirse en un país creador: tenemos una larga tradición de producción cultural, tanto en el cine como en las artes escénicas. No estamos inventando nada que los españoles no llevemos haciendo desde hace décadas. Lo que sí está cambiando es la manera de dimensionar los proyectos para que puedan competir en una liga global. Cada vez buscamos más alianzas y financiación internacionales y diseñamos las producciones desde su origen para que puedan viajar. España tiene talento creativo, capacidad empresarial y una industria cultural muy sólida. Si compañías españolas como Zara han demostrado que un negocio nacido aquí puede convertirse en una referencia mundial, no tenemos por qué sentir ningún pudor al aspirar a lo mismo desde el entretenimiento. Let’sGo forma parte de ese camino, junto con otras empresas del sector, y creo que veremos cada vez más proyectos españoles en los grandes mercados internacionales.
En una industria donde un fracaso puede costar millones de euros, ¿cómo decide cuándo merece la pena apostar por una idea aparentemente imposible?
No existe una fórmula matemática capaz de garantizar que una idea va a funcionar, pero tampoco trabajamos sobre apuestas a ciegas. Partimos de contenidos y tipologías de producto que cuentan con una comunidad y una demanda preexistentes: desde la comunidad de Tim Burton hasta el público familiar o los aficionados a los musicales. Analizamos el comportamiento de esas audiencias, medimos el impacto de los proyectos en cada mercado y utilizamos datos para afinar las decisiones y controlar el riesgo. A partir de esa base, buscamos combinaciones creativas y estratégicas que permitan ampliar la comunidad y trascender el nicho inicial. Esa metodología, unida a la recurrencia de contenidos y al conocimiento acumulado en distintos mercados, nos ha permitido mantener un ratio de éxito elevado. En las industrias culturales, el riesgo nunca desaparece por completo, pero se puede tomar con mucha más información
La productora bilbaína acelera su expansión en Asia como estrategia
LestsGo consolida su hegemonía en la industria del entretenimiento tras desembarcar en Tokio con Tim Burton’s Labyrinth, primer hito de su expansión en Asia. Entre millonarias producciones como The Island of Neverland, alianzas internacionales e inversores estratégicos, la compañía demuestra cómo escalar un negocio creativo desde España hasta competir globalmente sin límites financieros ni geográficos.
Tras del éxito de Tim Burton’s Labyrinth en Madrid, París o Ciudad de México, el siguiente destino es Tokio. ¿Les da miedo enfrentarse a un público tan exigente?
Más que miedo, nos da respeto. Japón es una cultura muy diferente y abrir una compañía allí ha sido un proceso muy bonito, pero también un aprendizaje constante. Tim Burton’s Labyrinth será nuestro primer proyecto en el país, aunque nuestra ambición va mucho más allá: queremos que Tokio sea una plataforma desde la que desarrollar nuevas producciones en Asia y, en el futuro, también un laboratorio creativo capaz de exportar al mundo proyectos vinculados al anime, el manga y la cultura japonesa. En LetsGo buscamos crecer en países con ecosistemas especialmente creativos, y Japón es, sin duda, uno de esos destinos.
Cuando empezó esta aventura en Bilbao, ¿se imaginaba que algún día una creación de LetsGo viajaría hasta Japón?
Soy un soñador y, como decimos en Bilbao, los de Bilbao nacemos donde queremos. Ahora hemos decidido nacer también en Japón y crear experiencias junto al talento japonés. Pero este paso no surge de la nada: después de consolidar nuestra actividad en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, establecer el negocio en Asia era una evolución natural de nuestra estrategia internacional. Todo lo que hemos conseguido responde al esfuerzo por desarrollar grandes proyectos y, sobre todo, al equipo que hay detrás, capaz de crear propuestas a la altura de públicos cada vez más exigentes. El siguiente sueño es que Japón no sea solo un destino para nuestras producciones, sino también un origen desde el que crear nuevos contenidos con vocación global.
¿En qué momento sintió que la compañía podía competir de tú a tú con gigantes internacionales del entretenimiento?
En realidad, no hablaría tanto de competir de tú a tú con los grandes grupos internacionales como de colaborar con ellos. La suma de capacidades y alianzas es precisamente lo que nos ha permitido llegar hasta aquí. Desde el principio nosotros hemos concebido los proyectos con una visión internacional, pensando en que pudieran tener recorrido más allá de su mercado de origen. España cuenta con un enorme talento artístico y creativo; cuando ese talento se combina con estrategia, capacidad de producción y socios internacionales que comparten el mismo lenguaje, demostramos que desde aquí también se pueden crear experiencias para el mundo. Esa combinación de talento propio y alianzas ha sido la base de nuestra consolidación.
En pocos meses vais a estrenar The Island of Neverland, una producción propia de siete millones de euros. ¿Cómo se gestiona un crecimiento tan acelerado?
Un crecimiento así solo se puede gestionar con estructura, talento y alianzas. Hemos reforzado nuestras capacidades propias con un equipo más amplio y especializado en España, además de equipos y colaboradores en mercados como México y Japón. Trabajamos en todos los husos horarios y nos apoyamos en socios locales que conocen cada territorio, comparten nuestra exigencia de calidad y aportan el conocimiento necesario para desarrollar y distribuir los proyectos en cada mercado. También ha sido fundamental la confianza de los inversores que ya forman parte de la compañía. Estamos en un momento especialmente interesante porque la expansión internacional demostrada en los últimos años está despertando el interés de nuevas empresas e inversores dispuestos a acompañar nuestro crecimiento.
The Island of Neverland reúne a profesionales que han trabajado en Juegos Olímpicos, Cirque du Soleil o conciertos de Coldplay. ¿Qué puede esperar el espectador de un espectáculo de esta magnitud?
Nuestro propósito en LetsGo es construir siempre desde un ángulo diferente. Con The Island of Neverland no queremos vender únicamente un espectáculo, sino una aventura y un destino: que el público sienta que se transporta a otro universo desde el momento en que entra en Espacio Delicias. Durante la primera parte del recorrido, el visitante explora la isla e interactúa con las escenas y los personajes; después, la experiencia culmina en un gran espectáculo central de 75 minutos.
¿Es un espectáculo, una experiencia inmersiva o algo completamente nuevo?
Es una combinación de experiencia inmersiva, universo temático y espectáculo en vivo. Para conseguirlo nos hemos aliado con Balich Wonder Studio, el estudio creativo responsable de 17 ceremonias olímpicas y, más recientemente, de ceremonias de inauguración y clausura de la Copa Mundial de la FIFA. Hemos invertido siete millones de euros para reunir talento creativo y artístico de primer nivel y una producción técnica de gran escala. La ambición no es solo marcar un precedente en Madrid, sino crear una propiedad con capacidad para viajar y convertirse en una marca global.
¿España empieza a convertirse también en creador de grandes espectáculos?
No creo que España esté empezando a convertirse en un país creador: tenemos una larga tradición de producción cultural, tanto en el cine como en las artes escénicas. No estamos inventando nada que los españoles no llevemos haciendo desde hace décadas. Lo que sí está cambiando es la manera de dimensionar los proyectos para que puedan competir en una liga global. Cada vez buscamos más alianzas y financiación internacionales y diseñamos las producciones desde su origen para que puedan viajar. España tiene talento creativo, capacidad empresarial y una industria cultural muy sólida. Si compañías españolas como Zara han demostrado que un negocio nacido aquí puede convertirse en una referencia mundial, no tenemos por qué sentir ningún pudor al aspirar a lo mismo desde el entretenimiento. Let’sGo forma parte de ese camino, junto con otras empresas del sector, y creo que veremos cada vez más proyectos españoles en los grandes mercados internacionales.
En una industria donde un fracaso puede costar millones de euros, ¿cómo decide cuándo merece la pena apostar por una idea aparentemente imposible?
No existe una fórmula matemática capaz de garantizar que una idea va a funcionar, pero tampoco trabajamos sobre apuestas a ciegas. Partimos de contenidos y tipologías de producto que cuentan con una comunidad y una demanda preexistentes: desde la comunidad de Tim Burton hasta el público familiar o los aficionados a los musicales. Analizamos el comportamiento de esas audiencias, medimos el impacto de los proyectos en cada mercado y utilizamos datos para afinar las decisiones y controlar el riesgo. A partir de esa base, buscamos combinaciones creativas y estratégicas que permitan ampliar la comunidad y trascender el nicho inicial. Esa metodología, unida a la recurrencia de contenidos y al conocimiento acumulado en distintos mercados, nos ha permitido mantener un ratio de éxito elevado. En las industrias culturales, el riesgo nunca desaparece por completo, pero se puede tomar con mucha más información
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