Haaland revienta el Mundial: se carga a la Seleção de Vinícius y Ancelotti con un doblete

Una vergüenza lo que Carlo Ancelotti ideó y perpetró. El ex entrenador del Real Madrid manchó la camiseta ‘verdeamarela’ con un planteamiento antinatural que rompe con la tradición de la única pentacampeona mundial. Renunció al balón —¡ojo!, terminó el encuentro solo con 35% de posesión—, se defendió como un equipo pequeño y no tuvo pólvora ni mordida arriba. Ni Endrick, que se va del Mundial sin ver portería, ni Neymar Jr. pudieron salir al rescate en un naufragio en el que también sale muy señalado Vinícius Jr. Una vergüenza lo que Carlo Ancelotti ideó y perpetró. El ex entrenador del Real Madrid manchó la camiseta ‘verdeamarela’ con un planteamiento antinatural que rompe con la tradición de la única pentacampeona mundial. Renunció al balón —¡ojo!, terminó el encuentro solo con 35% de posesión—, se defendió como un equipo pequeño y no tuvo pólvora ni mordida arriba. Ni Endrick, que se va del Mundial sin ver portería, ni Neymar Jr. pudieron salir al rescate en un naufragio en el que también sale muy señalado Vinícius Jr.  

Una vergüenza lo que Carlo Ancelotti ideó y perpetró. El ex entrenador del Real Madrid manchó la camiseta ‘verdeamarela’ con un planteamiento antinatural que rompe con la tradición de la única pentacampeona mundial. Renunció al balón —¡ojo!, terminó el encuentro solo con 35% de posesión—, se defendió como un equipo pequeño y no tuvo pólvora ni mordida arriba. Ni Endrick, que se va del Mundial sin ver portería, ni Neymar Jr. pudieron salir al rescate en un naufragio en el que también sale muy señalado Vinícius Jr.

Cayó una Seleção pobre, sin alma y sin recursos en los octavos de final, ante una Noruega que abrazó la capacidad definidora de Erling Haaland, que sacó petróleo: tuvo dos oportunidades y marcó dos goles con los que liquidó la contienda de forma fría y calculista. Nadie puede decir que el 1-2 de los vikingos es injusto. Ni en los fiordos ni en Copacabana.

Arrancó el choque nervioso y tenso, con Berg marcando en una acción de ataque en la que Sorloth se merendó a Douglas Santos, un recurso táctico que fue explorado por los vikingos recurrentemente. El tanto fue anulado por un fuera de juego claro. El aviso noruego quedó sobre la mesa.

Desconectada y agarrotada, a la Seleção le costó mucho entrar en juego. Sin embargo, le cayó un penalti del cielo, tras una recuperación de Rayan frente al área en la que Ajer zancadilleó a Matheus Cunha.

No lo chutó Vinícius Jr., sino Bruno Guimarães. Lo ejecutó mal. Su lanzamiento, tibio y a media altura, lo detuvo el hasta ahora portero suplente del Sevilla Nyland. Un error que heló a los canarinhos en el bochorno de Nueva Jersey. Hacía 40 años que Brasil no desperdiciaba una pena máxima en el tiempo reglamentario de un Mundial: en aquella ocasión fue Zico ante Francia, en un partido en el que el equipo de Telê Santana fue apeado de México 86 en la tanda de penaltis.

Bruno Guimarães desaprovechó un penalti
Bruno Guimarães desaprovechó un penalti / Angel Colmenares

Los vikingos dictaban el ritmo, como si fuera el tambor que marca la remada de su afición, con posesiones largas en las que contemporizaban el juego al antojo de Martin Ødegaard, que se movía con comodidad entre líneas. Pragmática y sin demasiada inspiración, la Canarinha permanecía cerrada y apostaba todas sus fichas a algún contragolpe.

Fue un primer tiempo de estudio, táctico, más de insinuación que de acción, en el que las estrellas poco aparecieron: a Haaland no lo habilitaron y Vinícius solo lo hizo en el minuto 40, cuando él mismo se fabricó una jugada tras recuperar un balón dentro del área noruega. Fue la oportunidad más clara canarinha, más allá del fatídico penalti. También la tuvo, ya en el tiempo añadido, Sorloth, que remató un balón muerto en la frontal del área y obligó a Alisson a lucirse.

Haaland intenta controlar el balón en una acción ofensiva
Haaland intenta controlar el balón en una acción ofensiva / WILL OLIVER

Ståle Solbakken fue valiente y cambió los dos extremos en el descanso. Siguió mandando Noruega, con un Brasil maniatado y sin luces. Ancelotti tardó algo, pero, al fin, movió ficha y puso al ‘queridinho’ Endrick con la intención de cambiar la temperatura del duelo. Y, de sopetón, Vinícius lo puso cara a cara con el portero, pero el ‘menino’ falló un gol de esos que nunca se pueden desaprovechar. A pesar de todo, progresó algo la Seleção con una referencia ofensiva, pero no lo suficiente.

Brasil necesitaba romper la dinámica. Y llegó la hora de Neymar Jr. justo antes de la pausa de hidratación. Carletto le concedió 22 minutos.

Quien apareció en escena, sin embargo fue Haaland. Tuvo una y no perdonó. Recibió un centro azucarado del benfiquista Andreas Schjelderup y el killer del City, con un impecable cabezazo en el que superó la presión de Gabriel Magalhães, puso el 0-1. Allí se terminó el partido.

Los brasileños no tuvieron ni piernas, ni cabeza, ni corazón para levantarse. Y, sin dar opción a la especulación, Haaland dijo otra vez: «Aquí estoy yo» y liquidó el encuentro con un zurdazo bien colocado desde fuera del área. 0-2. En el minuto 97, hubo un penalti para Brasil que convirtió Neymar Jr. De nada sirvió.

Fuente: Sport

 Diario de Mallorca – Deportes

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