María Corina Machado quiere regresar a Venezuela y a la Administración estadounidense de Donald Trump no le parece que sea el momento. Esta situación ha sido constante desde la operación militar del 3 de enero que secuestró a Nicolás Maduro, pero ha quedado de manifiesto aún más tras los violentos terremotos de la semana pasada, que han dejado ya al menos 1.719 muertos y más de 5.000 heridos. La líder de la oposición venezolana pretendía viajar a su país desde Panamá y ha acusado a las autoridades venezolanas de movilizar al aparato del Estado para impedirlo. Preguntado al respecto, Washington insiste en que la prioridad ahora mismo son las tareas de rescate.
El Departamento de Estado insiste en que la prioridad es la ayuda tras el terremoto
María Corina Machado quiere regresar a Venezuela y a la Administración estadounidense de Donald Trump no le parece que sea el momento. Esta situación ha sido constante desde la operación militar del 3 de enero que secuestró a Nicolás Maduro, pero ha quedado de manifiesto aún más tras los violentos terremotos de la semana pasada, que han dejado ya al menos 1.719 muertos y más de 5.000 heridos. La líder de la oposición venezolana pretendía viajar a su país desde Panamá y ha acusado a las autoridades venezolanas de movilizar al aparato del Estado para impedirlo. Preguntado al respecto, Washington insiste en que la prioridad ahora mismo son las tareas de rescate.
Las acusaciones de Machado llegaban el lunes, en un vídeo grabado en una habitación de paredes blancas, que no daba ninguna pista sobre la localización de la líder opositora. En ese mensaje difundido en redes, la premio Nobel de la Paz expresaba su determinación a regresar a Venezuela para “enfrentar juntos esta catástrofe como lo hace una familia unida cuando uno de sus miembros sufre”. “Muy pronto estaré de regreso en Venezuela, junto al pueblo venezolano”, afirmó. Y aseguraba que no podía llegar porque el Gobierno en Caracas cerró el espacio aéreo para impedir que ella entrara en el país.
“El régimen quiere bloquear mi regreso a Venezuela”, afirmaba Machado en el vídeo. “Quieren enterrar la verdad cuando los venezolanos queremos enterrar a nuestros muertos con dignidad”, denunció, llegando a asegurar que el Gobierno que encabeza la presidenta interina Delcy Rodríguez había ordenado la cancelación de los vuelos “de todas las aerolíneas en un momento de emergencia” para impedir su llegada. E insistía en que su deseo de volver no tiene afán de protagonismo. “Esto no se trata de mí, somos miles que queremos estar juntos en un país en duelo que necesita consolarse unido”, dijo.
Machado aseguró que está dispuesta “a hablar con quien haya que hablar” para ayudar a la gente de su país. “Haré lo que haya que hacer para encontrarnos”, afirmó. En su mensaje, la líder de la oposición no aporta detalles sobre cómo planea llegar, o cuándo, más allá de ese “muy pronto”.
En un comunicado después de que Machado emitiera su vídeo para acusar al Gobierno venezolano de bloquear su regreso, el Departamento de Estado ha subrayado que está “centrado en su respuesta a los devastadores terremotos en Venezuela y en desarrollar el plan de tres fases de la Administración de Trump para la estabilización, recuperación económica, reconciliación y la transición democrática”.
La líder de la oposición venezolana arrasó en las primarias opositoras de 2023, y desde entonces ha mantenido una postura de confrontación y crítica contra el régimen venezolano. A pesar de enfrentar inhabilitaciones políticas, prohibiciones de salida del país y una persecución constante que limitó su participación directa en las elecciones presidenciales de 2024, su capital político y su capacidad de movilización popular la convirtieron en el motor indiscutible de la coalición opositora.
En diciembre del año pasado, y después de haber vivido oculta tras las elecciones de 2024 en las que la oposición se declaró victoriosa, Machado salió en secreto de su país en barco para recibir el premio Nobel de la Paz en Oslo. Desde la captura de Maduro, la dirigente opositora ha pasado la mayor parte del tiempo en Estados Unidos, reiterando siempre su voluntad de regresar al país sudamericano. Un deseo que ha reiterado incluso al propio Donald Trump en la reunión que ambos mantuvieron en enero en la Casa Blanca y en la que ella le obsequió su galardón del Nobel. Desde entonces, ha subrayado ese interés en distintas reuniones con representantes de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y del Congreso.
Washington no ha demostrado, de momento, el mismo interés que ella en su regreso. La Administración de Donald Trump, que tras el secuestro de Maduro ha apoyado a Rodríguez al frente del país y ha convertido a Venezuela en un protectorado de facto, sostiene que desea la vuelta y la celebración de elecciones en el país sudamericano, pero insiste en que antes de organizar comicios es necesario estabilizar el país y su economía para poder celebrar un proceso electoral en condiciones y con garantías. El propio Trump ha llegado a comentar que la premio Nobel no cuenta con el apoyo necesario para liderar a su país durante esta etapa.
Igual que Machado en su mensaje por vídeo se había expresado Edmundo González, candidato presidencial opositor en las elecciones de 2024, quien pidió ayuda internacional para Venezuela. “El mundo debe saber que esa ayuda tiene que llegar sin condicionamientos y sin intermediarios que la usen como instrumento de control”, dijo. “Hago un llamado a los países amigos, a los organismos humanitarios y a los millones de venezolanos que viven fuera de nuestras fronteras, por favor, acompañemos a nuestro pueblo en estas horas. Estoy convencido de que juntos encontraremos la fuerza para levantarnos”, agregó.
Estados Unidos ha doblado su oferta inicial a Venezuela, que ha pasado de 150 millones de dólares en ayuda humanitaria anunciados la semana pasada para a 300 millones este lunes y que se distribuirán a través de organizaciones especializadas, incluidas entidades de Naciones Unidas. Además, entre otras cosas, Washington ha desplegado cuatro equipos de búsqueda urbana altamente especializados y que “trabajan las 24 horas del día para buscar supervivientes, proporcionar ayuda médica de urgencia y llevar a cabo evaluaciones de las estructuras en las zonas más golpeadas”, indica el Departamento de Estado en un comunicado.
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