El Ibex 35 cierra la sesión en rojo moderado, desmarcándose del tono positivo de las bolsas europeas y del impulso tecnológico en Wall Street. La ausencia de catalizadores ha dejado al selectivo español estancado en el entorno de los 20.000 puntos.
En la parte alta de la tabla, IAG ha repuntado cerca de un 2,5% impulsada por el descenso del petróleo, aunque el menor coste del queroseno tardará en verse reflejado en sus costes operativos. Cellnex también se ha anotado avances gracias a la caída en las rentabilidades del bono público, reduciendo la presión sobre su abultada deuda a tipo variable.
Por el contrario, el sector bancario ha actuado como freno principal. BBVA y Santander han encajado pérdidas superiores al 1%, lastrando al índice por su elevado peso ponderado. La banca afronta un horizonte incierto donde una curva de tipos más empinada favorece el margen de intermediación, pero amenaza con enfriar la demanda de crédito a corto plazo.
En Europa, mientras el CAC 40 ha cerrado plano y el AEX ha retrocedido ligeramente, el DAX alemán ha destacado con firmeza apoyado en un PIB del segundo trimestre y un índice IFO superiores a lo previsto. Al otro lado del Atlántico, el Nasdaq sube alrededor del 0,5% impulsado por el sector tecnológico, pese a que la confianza del consumidor ha decepcionado y la vivienda mantiene un claro deterioro.
Los rendimientos de la deuda pública se dan un respiro global tras el repliegue del barril de Brent por debajo de los 90 dólares, ofreciendo un alivio provisional a corporaciones y estados endeudados antes de retomar previsiblemente la senda alcista. Esta tregua en los tipos de interés ha cortado el impulso del oro, la plata y el bitcoin, activos que venían fortaleciéndose por el pesimismo respecto a la inflación.
Los rendimientos de la deuda pública se dan un respiro global tras el repliegue del barril de Brent por debajo de los 90 dólares
El Ibex 35 cierra la sesión en rojo moderado, desmarcándose del tono positivo de las bolsas europeas y del impulso tecnológico en Wall Street. La ausencia de catalizadores ha dejado al selectivo español estancado en el entorno de los 20.000 puntos.
En la parte alta de la tabla, IAG ha repuntado cerca de un 2,5% impulsada por el descenso del petróleo, aunque el menor coste del queroseno tardará en verse reflejado en sus costes operativos. Cellnex también se ha anotado avances gracias a la caída en las rentabilidades del bono público, reduciendo la presión sobre su abultada deuda a tipo variable.
Por el contrario, el sector bancario ha actuado como freno principal. BBVA y Santander han encajado pérdidas superiores al 1%, lastrando al índice por su elevado peso ponderado. La banca afronta un horizonte incierto donde una curva de tipos más empinada favorece el margen de intermediación, pero amenaza con enfriar la demanda de crédito a corto plazo.
En Europa, mientras el CAC 40 ha cerrado plano y el AEX ha retrocedido ligeramente, el DAX alemán ha destacado con firmeza apoyado en un PIB del segundo trimestre y un índice IFO superiores a lo previsto. Al otro lado del Atlántico, el Nasdaq sube alrededor del 0,5% impulsado por el sector tecnológico, pese a que la confianza del consumidor ha decepcionado y la vivienda mantiene un claro deterioro.
Los rendimientos de la deuda pública se dan un respiro global tras el repliegue del barril de Brent por debajo de los 90 dólares, ofreciendo un alivio provisional a corporaciones y estados endeudados antes de retomar previsiblemente la senda alcista. Esta tregua en los tipos de interés ha cortado el impulso del oro, la plata y el bitcoin, activos que venían fortaleciéndose por el pesimismo respecto a la inflación.
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