El taller más famoso de la televisión ha vuelto a abrir sus puertas en La 1 de RTVE y el estreno de la segunda edición de «Maestros de la costura Celebrity» no ha dejado indiferente a nadie. Un nuevo grupo de doce rostros conocidos se plantó ante las máquinas de coser con la intención de demostrar que lo suyo no es solo el escenario o las pantallas, sino también el hilo y el dedal. Sin embargo, la magia duró poco para el equipo perdedor de la prueba grupal, mandando directos a la cuerda floja a Blanca Paloma, Beatriz Luengo, Silvia Marty, Mariola Fuentes y Pau Echániz, quienes tuvieron que jugarse el todo por el todo para no estrenar el casillero de expulsiones.
El reto definitivo para salvar el pellejo consistía en diseñar y confeccionar en tan solo 90 minutos una prenda que rindiera homenaje a la artesanía. La presión se palpaba en el ambiente y los aspirantes tuvieron que exprimir el cronómetro al máximo para entregar algo digno. En este examen exprés, Silvia Marty optó por ir a lo seguro con un favorecedor conjunto de aire mediterráneo hecho de lino y bordados, combinando un pololo con un pantalón ancho. La jugada le salió redonda a la actriz de UPA Dance, que se ganó el aprobado raspado de María Escoté con un veredicto de lo más benévolo para arrancar la temporada.
Por su parte, Beatriz Luengo se dejó llevar por la emoción al plantear un diseño inspirado en el pasado de su abuela en el campo. Los nervios le jugaron una mala pasada a la cantante, que rompió a llorar en mitad de la valoración al convencerse de que el pantalón le había quedado un tanto «choni», perdiendo el toque sofisticado de barrio que buscaba. Al final, el jurado tuvo que pedirle calma y quitarle hierro al asunto, haciéndole ver que el resultado real de su trabajo era muchísimo mejor de lo que sus propios ojos veían.
La gran sorpresa de la noche la dio el piragüista Pau Echániz, que se tiró a la piscina con un arriesgado estilismo «indígena» compuesto por un corsé y una minifalda hecha a base de pequeñas ramas. Aunque los jueces miraban el maniquí con bastante escepticismo, pensando que todo se desmoronaría al quitar una enorme cuerda que usó como soporte, el deportista demostró que tiene buenas manos y que su estructura aguantaba el tipo perfectamente. En la otra cara de la moneda sufrió Mariola Fuentes, a quien Silvia Marty le quitó la tela que quería y tuvo que apañarse con un tejido gruesísimo que casi le cuesta la expulsión, obligándola a gastar un comodín para que Pepón Nieto la socorriera durante veinte minutos.
A pesar de las malas críticas que cosechó Mariola, el verdadero drama de la gala lo protagonizó Blanca Paloma. La cantante confeccionó un traje muy vistoso y estructurado que simulaba una escultura, ganándose de primeras los halagos del siempre exigente Lorenzo Caprile. El problema llegó cuando el modista le pidió que se probara el top para comprobar cómo sentaba; en ese preciso instante, las costuras cedieron y la prenda se desarmó por completo ante los ojos de todos. Caprile fue implacable al sentenciar que se había roto por todas partes, provocando un trago amarguísimo a la artista.
Como en este programa la «vestibilidad» es una regla de oro que no se puede pisotear, el jurado no tuvo más remedio que convertir a Blanca Paloma en la primera expulsada de la edición, salvando a una aliviada Mariola Fuentes. Entre lágrimas pero manteniendo el tipo, la intérprete de «EaEa» asumió el castigo confesando que era justo lo que se temía tras el descosido, pero asegurando que se marchaba del concurso con el orgullo bien alto por haberlo intentado. El taller se despide así de su primera famosa, dejando claro al resto de compañeros que los errores técnicos se pagan carísimos desde el primer día.
Ni los 90 minutos de infarto ni el comodín salvador de Pepón Nieto evitaron que la primera eliminación se decidiera por un catastrófico fallo de confección
El taller más famoso de la televisión ha vuelto a abrir sus puertas en La 1 de RTVE y el estreno de la segunda edición de «Maestros de la costura Celebrity» no ha dejado indiferente a nadie. Un nuevo grupo de doce rostros conocidos se plantó ante las máquinas de coser con la intención de demostrar que lo suyo no es solo el escenario o las pantallas, sino también el hilo y el dedal. Sin embargo, la magia duró poco para el equipo perdedor de la prueba grupal, mandando directos a la cuerda floja a Blanca Paloma, Beatriz Luengo, Silvia Marty, Mariola Fuentes y Pau Echániz, quienes tuvieron que jugarse el todo por el todo para no estrenar el casillero de expulsiones.
El reto definitivo para salvar el pellejo consistía en diseñar y confeccionar en tan solo 90 minutos una prenda que rindiera homenaje a la artesanía. La presión se palpaba en el ambiente y los aspirantes tuvieron que exprimir el cronómetro al máximo para entregar algo digno. En este examen exprés, Silvia Marty optó por ir a lo seguro con un favorecedor conjunto de aire mediterráneo hecho de lino y bordados, combinando un pololo con un pantalón ancho. La jugada le salió redonda a la actriz de UPA Dance, que se ganó el aprobado raspado de María Escoté con un veredicto de lo más benévolo para arrancar la temporada.
Por su parte, Beatriz Luengo se dejó llevar por la emoción al plantear un diseño inspirado en el pasado de su abuela en el campo. Los nervios le jugaron una mala pasada a la cantante, que rompió a llorar en mitad de la valoración al convencerse de que el pantalón le había quedado un tanto «choni», perdiendo el toque sofisticado de barrio que buscaba. Al final, el jurado tuvo que pedirle calma y quitarle hierro al asunto, haciéndole ver que el resultado real de su trabajo era muchísimo mejor de lo que sus propios ojos veían.
La gran sorpresa de la noche la dio el piragüista Pau Echániz, que se tiró a la piscina con un arriesgado estilismo «indígena» compuesto por un corsé y una minifalda hecha a base de pequeñas ramas. Aunque los jueces miraban el maniquí con bastante escepticismo, pensando que todo se desmoronaría al quitar una enorme cuerda que usó como soporte, el deportista demostró que tiene buenas manos y que su estructura aguantaba el tipo perfectamente. En la otra cara de la moneda sufrió Mariola Fuentes, a quien Silvia Marty le quitó la tela que quería y tuvo que apañarse con un tejido gruesísimo que casi le cuesta la expulsión, obligándola a gastar un comodín para que Pepón Nieto la socorriera durante veinte minutos.
A pesar de las malas críticas que cosechó Mariola, el verdadero drama de la gala lo protagonizó Blanca Paloma. La cantante confeccionó un traje muy vistoso y estructurado que simulaba una escultura, ganándose de primeras los halagos del siempre exigente Lorenzo Caprile. El problema llegó cuando el modista le pidió que se probara el top para comprobar cómo sentaba; en ese preciso instante, las costuras cedieron y la prenda se desarmó por completo ante los ojos de todos. Caprile fue implacable al sentenciar que se había roto por todas partes, provocando un trago amarguísimo a la artista.
Como en este programa la «vestibilidad» es una regla de oro que no se puede pisotear, el jurado no tuvo más remedio que convertir a Blanca Paloma en la primera expulsada de la edición, salvando a una aliviada Mariola Fuentes. Entre lágrimas pero manteniendo el tipo, la intérprete de «EaEa» asumió el castigo confesando que era justo lo que se temía tras el descosido, pero asegurando que se marchaba del concurso con el orgullo bien alto por haberlo intentado. El taller se despide así de su primera famosa, dejando claro al resto de compañeros que los errores técnicos se pagan carísimos desde el primer día.
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