Cuántas veces he escuchado la frase de que yo me desenchufé del ciclismo cuando se retiró Induráin. La oyes cuando el taxista repite una y otra vez que a él sólo le gusta este deporte cuando lo practica con su bici de montaña, aunque da la sensación de que no la coge mucho, y que lo único que le interesa de la Vuelta son los Skoda que llevan de un lugar a otro a la mayoría de las personas acreditadas en la prueba, tal como ocurrió en el Tour. Cuántas veces he escuchado la frase de que yo me desenchufé del ciclismo cuando se retiró Induráin. La oyes cuando el taxista repite una y otra vez que a él sólo le gusta este deporte cuando lo practica con su bici de montaña, aunque da la sensación de que no la coge mucho, y que lo único que le interesa de la Vuelta son los Skoda que llevan de un lugar a otro a la mayoría de las personas acreditadas en la prueba, tal como ocurrió en el Tour.
Cuántas veces he escuchado la frase de que yo me desenchufé del ciclismo cuando se retiró Induráin. La oyes cuando el taxista repite una y otra vez que a él sólo le gusta este deporte cuando lo practica con su bici de montaña, aunque da la sensación de que no la coge mucho, y que lo único que le interesa de la Vuelta son los Skoda que llevan de un lugar a otro a la mayoría de las personas acreditadas en la prueba, tal como ocurrió en el Tour.
Induráin hace ahora 30 años que se retiró de la Vuelta enfermo y malhumorado. Sólo tenía ganas de ir a su chalet que tenía en el Finestrat, por donde pasó la Vuelta este domingo, ya sin Pogacar en sus filas. Y si bien es cierto que hubo un bajón cuando Miguel colgó la bici, la vida siguió y vio renacer a corredores tan importantes como Contador, quien no hace tanto, ganaba Vueltas, Tours y Giro e hizo que fuera otra vez sencilla la teoría de que a su rueda no se ponía el sol.
Contador, por desgracia, también se hizo famoso por las tremendas castañas que se daba, sobre todo el Tour que empezó a indigestársele después del perverso episodio del solomillo de Pau. Estábamos los periodistas reunidos en el autobús de su equipo, en Bastia, Córcega, Tour de 2013, cuando se cayó a las primeras de cambio al igual que le ocurrió en la primera etapa de 2016, otra vez al suelo a la segunda y finalmente, mermado y dolorido, puso pie a tierra camino de Andorra en el noveno día de competición. Antes quedó la retirada de 2014 cuando parecía que iba a ser el único competidor que podía impedir la victoria de Vincenzo Nibali.
Por eso, caídas han mermado la carrera de muchos corredores, como Mikel Landa que anda renqueante toda la temporada, después de ser arrollado por el coche médico, sin querer, por supuesto, de la Itzulia. Landa es otra de las estrellas ciclistas que colecciona un horror de accidentes, muchas veces producidos cuando estaba entre los favoritos, principalmente en el Giro.
La vida ha cambiado mucho en el mundo del ciclismo desde hace tres décadas, aunque el taxista que te lleva en su coche se desenganchase de este deporte hace muchos años. Ni las bicis son las mismas y hasta alguno de los contemporáneos de Induráin ya son abuelos o han contemplado a sus hijos convertidos en profesionales normalmente sin tanto éxito como el que ellos consiguieron.
El ciclismo ha visto carreras como la Vuelta que han conseguido revivir después de años de crisis, enturbiada por la época del túnel oscuro del dopaje, como también les sucedieron a otras muchas pruebas. Por eso, y aunque haya sido un golpe tremendo el abandono de Pogacar, queda mucha competición y emociones en una Vuelta que este lunes se toma un día de descanso.
Diario de Mallorca – Deportes
