El Mallorca encuentra la directa en las faltas

Hacía más de cuatro años que Son Moix no celebraba un gol de falta directa del Mallorca y, en apenas dos partidos disputados en casa, ya ha visto dos. El último lo había marcado Take Kubo el 15 de enero de 2022, ante el Espanyol en la Copa del Rey. Hacía más de cuatro años que Son Moix no celebraba un gol de falta directa del Mallorca y, en apenas dos partidos disputados en casa, ya ha visto dos. El último lo había marcado Take Kubo el 15 de enero de 2022, ante el Espanyol en la Copa del Rey.  

Hacía más de cuatro años que Son Moix no celebraba un gol de falta directa del Mallorca y, en apenas dos partidos disputados en casa, ya ha visto dos. El último lo había marcado Take Kubo el 15 de enero de 2022, ante el Espanyol en la Copa del Rey.

Desde entonces, ningún jugador bermellón había sido capaz de repetir la hazaña hasta que Pablo Torre rompió la racha para hacer el 1-0 contra el Valladolid. Ayer fue Alex Sala, ante el Ceuta, quien volvió a abrir el partido con un lanzamiento de falta. El catalán superó la barrera por fuera y convirtió así el segundo tanto de libre directo en apenas tres jornadas de Liga.

El conjunto bermellón parece haberse abonado a los goles de falta para desatascar partidos. Un recurso que ya dio muchas alegrías a la afición durante las temporadas en las que Salva Sevilla vistió la camiseta del Mallorca. El de Berja, todo un especialista, dejó varios tantos de libre directo para el recuerdo. De hecho, su primera aparición goleadora con la camiseta bermellona también llegó a balón parado, con un lanzamiento de falta ante el Atlético Sanluqueño.

Kubo fue el único jugador que, después de Salva Sevilla, había conseguido marcar de falta directa. Ahora, Pablo Torre y Alex Sala han tomado el relevo. Y, ante las dificultades que está mostrando el equipo de Luis García en los últimos metros para encontrar soluciones, contar con un recurso más siempre es una buena noticia.

También lo es disponer de más de un especialista. Pablo Torre se postuló ante el Valladolid como el principal lanzador del Mallorca, pero Sala dejó claro ayer, y ya lo había demostrado prácticamente desde su primera aparición como bermellón, que tiene un guante en su pierna derecha. No solo para marcar, sino también para asistir. Ya encontró a Raíllo en la primera jornada y ayer volvió a poner un balón medido para que Buksa hiciera el 3-0.

El balón parado puede decidir partidos y también ascensos. El Mallorca ya ha lanzado un aviso a sus rivales: conceder una falta al borde del área puede salir muy caro. Y conceder un córner, tampoco parece una buena idea.

 Diario de Mallorca – Deportes

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