08
Ago
El verano solía ser un tiempo de desconexión, descubrimiento, distancia y diferencia. Ofrecía la lentitud y la profundidad. Ahora, como puede comprobarse en cualquier playa, piscina, tren, bar o verbena, es lo mismo que las demás estaciones: un tiempo de adicción al móvil y a las redes que anidan en él. El verano ahora es conexión, continuidad, cercanía y cacofonía indistinguible. Inflige más velocidad y superficialidad. Seguir leyendo Los móviles y ciertas aplicaciones digitales son un arma de destrucción masiva de las capacidades cognitivas y relacionales, de la salud mental y democrática El verano solía ser un tiempo de desconexión,…
