Camavinga arruina la noche de Güler y entierra al Real Madrid de Arbeloa: «El árbitro se ha cargado la eliminatoria»

Todo transcurría según refleja el guión de la genuina paranormalidad del Real Madrid en la Champions. Se avistaba a lo lejos una prórroga con la sensación de que el único hito que podía interrumpirla era un gol agónico blanco en el descuento. Eso habría añadido a la heráldica blanca su primera remontada de la historia a domicilio en la Copa de Europa. Y entonces, en el minuto 86, llegó la segunda amarilla de Camavinga en ocho minutos. Todo transcurría según refleja el guión de la genuina paranormalidad del Real Madrid en la Champions. Se avistaba a lo lejos una prórroga con la sensación de que el único hito que podía interrumpirla era un gol agónico blanco en el descuento. Eso habría añadido a la heráldica blanca su primera remontada de la historia a domicilio en la Copa de Europa. Y entonces, en el minuto 86, llegó la segunda amarilla de Camavinga en ocho minutos.  

Todo transcurría según refleja el guión de la genuina paranormalidad del Real Madrid en la Champions. Se avistaba a lo lejos una prórroga con la sensación de que el único hito que podía interrumpirla era un gol agónico blanco en el descuento. Eso habría añadido a la heráldica blanca su primera remontada de la historia a domicilio en la Copa de Europa. Y entonces, en el minuto 86, llegó la segunda amarilla de Camavinga en ocho minutos.

La secuencia fue extraña. Hizo una falta sin mayor importancia y, con claro ánimo de dar tiempo a sus compañeros para recuperar la posición, se llevó el balón, ralentizando la reanudación del juego por parte del Bayern. Vincic le cogió la matrícula y no tuvo dudas en sacarle la amarilla. La sensación fue que el árbitro no se dio cuenta en el momento de que ya llevaba una y que le tenía que expulsar. Así se lo hicieron saber los jugadores alemanes de inmediato. La roja era entonces inevitable. «Una broma», analizó Bellingham.

«No se puede expulsar a un jugador por algo así, no sabía ni que tenía tarjeta. Se ha cargado la eliminatoria y un partido que estaba por todo lo alto», censuró Álvaro Arbeloa, al que le explotó en ese momento en las narices su ambición de protagonizar un arranque mastodóntico en el Real Madrid, a imagen y semejanza de lo que había hecho Zinedine Zidane. Pero esta Champions no será blanca.

¿Le habría sacado la amarilla el árbitro de haber sido consciente de que ya tenía una? Seguramente no, pero el mediocentro francés compró boletos, el árbitro se la sacó y en ese mismo instante se acabó el Real Madrid en esta Champions, en esta temporada, probablemente el proyecto de Arbeloa. Segundo año con Mbappé sin un solo título de prestigio, salvo milagrosa remontada en la Liga. Marcó dos goles el Bayern desde ahí hasta el final y mandó a su casa a los blancos. Protestaban después los blancos al árbitro, pero ya daba igual.

Fueron todos los jugadores a rodear a Vincic para protestar, mientras el Bayern celebraba su pase a semifinales para cruzarse con el PSG. Hubo una roja por esas quejas y quien se la llevó fue Arda Güler, el hombre que había hecho todos los méritos para convertirse en el gran héroe de una remontada histórica que nunca fue.

Entraba el turco en la mayoría de quinielas para quedarse en el banquillo en el Allianz Arena. Se daba por seguro el concurso de Brahim y acaso la duda estribaba entre el turco y Thiago Pitarch, pero la confianza de Arbeloa en el joven canterano parecía conducirle a la suplencia. No fue así, pues Arbeloa es tanto entrenador como empleado fiel y la jerarquía de Arda le abrió la última vacante.

Antes siquiera de que pudiera valorarse la conveniencia de la decisión, Neuer le regaló la gloria. Apenas llevaba Güler cuatro goles en esta temporada. Desde septiembre, solo uno, el que le marcó al Elche en Liga desde su propio campo, mientras Arbeloa le gritaba desde la banda que no lo hiciera. En su media hora de debut profesional en uno de los templos del fútbol europeo, Arda se coronó con un doblete.

El jugador del Real Madrid Arda Güler (c) celebra con el entrenador Alvaro Arbeloa (d) y su compañero Trent Alexander Arnold (I) el 1-2durante el partido de la UEFA Champions League en Múnich, Alemania.
El jugador del Real Madrid Arda Güler (c) celebra con el entrenador Alvaro Arbeloa (d) y su compañero Trent Alexander Arnold (I) el 1-2durante el partido de la UEFA Champions League en Múnich, Alemania. / RONALD WITTEK / EFE

Fue el segundo de falta directa, de nuevo con la colaboración de un Neuer que pudo hacer mucho más para evitar el que por entonces era el 1-2. Era la segunda vez en el primer tiempo que los blancos empataban la eliminatoria. Y todavía quedaba una tercera, esta vez a cargo de Mbappé, al final de una primera parte frenética que puso en suspenso el marcador hasta que se reanudó después de roja a Camavinga. El momento en que el francés se cargó la eliminatoria. O lo hizo el árbitro, según interpretó Arbeloa. Qué más da. El resultado es el mismo: el Madrid está eliminado de la Champions.

 Diario de Mallorca – Deportes

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