Arabia Saudí se ha sumado en la madrugada de este miércoles a la guerra contra Irán con un inédito ataque conjunto con Estados Unidos contra milicias proiraníes en Irak. Ha sido la primera vez en los cinco meses que dura ese conflicto armado que la gran potencia suní de la región ejecuta un bombardeo contra esos grupos armados, agrupados bajo la denominación de Fuerzas de Movilización Popular (FMP), que han informado de que 20 de sus militantes han muerto y 32 han resultados heridos en bombardeos contra varias de sus bases en Irak.
Estos bombardeos, que han matado 20 milicianos iraquíes, son los primeros ejecutados por Riad en territorio iraquí y representan una escalada en la guerra contra Irán
Arabia Saudí se ha sumado en la madrugada de este miércoles a la guerra contra Irán con un inédito ataque conjunto con Estados Unidos contra milicias proiraníes en Irak. Ha sido la primera vez en los cinco meses que dura ese conflicto armado que la gran potencia suní de la región ejecuta un bombardeo contra esos grupos armados, agrupados bajo la denominación de Fuerzas de Movilización Popular (FMP), que han informado de que 20 de sus militantes han muerto y 32 han resultados heridos en bombardeos contra varias de sus bases en Irak.
Con esta arremetida, mano a mano con el ejército estadounidense, Arabia Saudí responde a los intentos de estas milicias de atacar sus instalaciones petroleras. Así lo ha confirmado un comunicado del Ministerio de Defensa saudí que asegura que los bombardeos son su represalia “a los recientes ataques con drones”, el pasado lunes, contra esas infraestructuras, y que las defensas aéreas saudíes habían “interceptado y destruido” varios de esos aparatos no tripulados, “que habían intentado atacar instalaciones petroleras en las regiones de la Provincia Oriental y Riad”.
La nota prosigue señalando que esas aeronaves fueron “lanzadas desde territorio iraquí” y que los ataques los llevaron a cabo “milicias terroristas alineadas con Irán”. “El Reino [saudí[ subraya que no busca una escalada, pero que responderá a cualquier agresión que sufra”, continúa el comunicado.
El tono de este texto y, sobre todo, los ataques por sí mismos, trazan una línea roja, cuyo destinatario final es Teherán, sobre las instalaciones energéticas saudíes, especialmente las del hidrocarburo en cuyo origen está la riqueza del Estado saudí. Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel, desataron la guerra contra Irán, Riad no había respondido a los sucesivos ataques iraníes contra su territorio, so pretexto de que el reino saudí alberga bases estadounidenses.
Arabia Saudí era, antes del inicio de esos bombardeos, el primer exportador mundial de crudo. Su subsuelo atesora el 20% de las reservas mundiales de ese producto, cuyas exportaciones se han visto mermadas por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Sin embargo, en el conjunto de la región, Riad es uno de los países que ha salido mejor parado, pues a diferencia de otras petromonarquías de Oriente Próximo tenía una alternativa a Ormuz: el mar Rojo, por donde había estado sacando algo menos de la mitad de su producción habitual, cuatro millones de alrededor de 10 millones de barriles diarios.
El martes, al día siguiente de que Riad asegurara haber interceptado los drones supuestamente lanzados desde territorio iraquí, los rebeldes hutíes de Yemen, que controlan la costa de ese país en el mar Rojo, declararon en un comunicado que habían atacado de nuevo con misiles balísticos un petrolero saudí en el mar Rojo. Una semana antes, los hutíes habían decretado una prohibición de tránsito por el estrecho de Bab el Mandeb, que da acceso al océano Índico, para los petroleros saudíes.
Aunque se desconoce si esos dos ataques estuvieron coordinados o no, la posibilidad de que las milicias proiraníes en Irak y los hutíes de Yemen, ambos aliados de Teherán, sumen fuerzas contra la infraestructura petrolera y la principal alternativa a Ormuz para exportar petróleo del reino parece haber colmado la paciencia de Riad.
Este ataque saudí tiene lugar en medio de una tregua de hecho entre Estados Unidos e Irán, después de que ambos países reanudaran las hostilidades hace dos semanas tras dar por roto el memorando de entendimiento que pausó la guerra el 17 de junio. Washington ha suspendido los ataques contra Irán, mientras que la República Islámica asegura haber detenido el lanzamiento de drones y misiles contra los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, un nuevo incidente, previo a los bombardeos estadounidenses y saudíes de la madrugada en Irak, muestra también la fragilidad de esa nueva pausa. Estados Unidos denunció el lunes por la tarde que a las 17.45 en horario de Washington (15.45 en México y 23.45 en la España peninsular) que sus bases en Oriente Próximo habían sufrido un intento de ataque iraní con misiles balísticos contra sus bases en Jordania. El golpe, según Washington, fue interceptado con éxito.
“Esta es la primera vez que Irán inicia un ataque sin que haya habido una ofensiva previa por parte de Estados Unidos o Israel. El ataque parece haber sido una señal relacionada con la visita del [primer ministro israelí] Netanyahu a la Casa Blanca ese mismo día”, asegura en un mensaje de X el analista Hamidreda Azizi, que considera que esto podría marcar una nueva evolución en la actitud de Teherán en esta guerra.
Feed MRSS-S Noticias
