Si después de seguir el pasado mes de abril el primer episodio de ‘Una fiesta de muerte’ te quedaste con ganas de seguir resolviendo misterios, Antena 3 ha decidido no esperar más y este sábado 5 de septiembre estrenará a partir de las 22:00 horas la segunda entrega, titulada ‘Asesinato en Canfranc’ y que tendrá como protagonistas a un nuevo grupo de famosos conformado por Carlos Baute, César Cadaval, Jorge Cadaval, Jorge Sanz, Susi Caramelo, Isabel Forner y David de Jorge.
Sin embargo, han pasado varios meses desde el estreno de ‘Muerte en el museo’, cuando Marta Sánchez, Antonio Resines, Glòria Serra, Ana Peleteiro, Alberto Chicote y Esperansa Grasia tuvieron que investigar la inesperada muerte de Bertín Osborne dentro del museo de Ciencias Naturales de Madrid. Por ello, recordamos cómo fue aquella investigación que terminó proclamando ganadora a la atleta gallega y que permitió jugar al público desde casa, que tenía que adivinar las pistas para conseguir un premio de 3.000 euros, como volverá a ocurrir en el programa de esta noche.
Lejos de ser un evento tranquilo, la velada en el recinto científico se transformó en una auténtica carrera a contrarreloj tras la trágica muerte del cantante y presentador. Los seis invitados restantes se dividieron en dos bandos para peinar la escena del crimen en busca de pruebas, un reto que desató la vena competitiva del grupo y propició momentos de pura tensión, como el pique entre Ana Peleteiro y Esperansa Grasia al enfrentarse a las exigentes pruebas físicas.
El ambiente también se caldeó en el plano dialéctico. Durante la inspección de las salas junto a Alberto Chicote, Marta Sánchez quiso restar importancia a los indicios que iban encontrando, lo que llevó a la influencer a cortarla en seco con una frase tajante: «Una croqueta siempre es una pista». El propio chef madrileño tampoco dejó pasar la oportunidad de bromear sobre la predilección de la cantante por el catering: «Si la comida estuviera envenenada, Marta ya habría muerto».
Las hostilidades llegaron a su punto álgido cuando Antonio Resines, Ana Peleteiro y Glòria Serra admitieron abiertamente haber dado datos falsos a sus contrincantes para despistarlos, provocando el enfado de Chicote. No fue el único engaño de la noche: la propia medallista olímpica escondió una prueba fundamental durante gran parte del recorrido. Las dudas, en cualquier caso, terminaron contagiando a todos durante el reto grupal.
El punto de inflexión definitivo llegó con la aparición de una camisa de fuerza. Este elemento fue la chispa que encendió las sospechas de Chicote y Peleteiro, al relacionarlo directamente con las emblemáticas guerreras que vestían los cocineros en los inicios del restaurante del sospechoso.
Aunque sobre la mesa salieron nombres tan variopintos como Kiko Matamoros, Violeta Mangriñán o Cristina Pedroche, únicamente el cocinero y la deportista dieron en el clavo al señalar al responsable: Dabiz Muñoz. El recuento final de indicios terminó consagrando a Peleteiro como la concursante con mejor olfato de la velada.
La primera entrega, estrenada hace cinco meses, se llevó a cabo en el museo de Ciencias Naturales de Madrid con Marta Sánchez, Antonio Resines, Glòria Serra, Ana Peleteiro, Alberto Chicote y Esperansa Grasia intentando resolver el «asesinato» de Bertín Osborne
Si después de seguir el pasado mes de abril el primer episodio de ‘Una fiesta de muerte’ te quedaste con ganas de seguir resolviendo misterios, Antena 3 ha decidido no esperar más y este sábado 5 de septiembre estrenará a partir de las 22:00 horas la segunda entrega, titulada ‘Asesinato en Canfranc’ y que tendrá como protagonistas a un nuevo grupo de famosos conformado por Carlos Baute, César Cadaval, Jorge Cadaval, Jorge Sanz, Susi Caramelo, Isabel Forner y David de Jorge.
Sin embargo, han pasado varios meses desde el estreno de ‘Muerte en el museo’, cuando Marta Sánchez, Antonio Resines, Glòria Serra, Ana Peleteiro, Alberto Chicote y Esperansa Grasia tuvieron que investigar la inesperada muerte de Bertín Osborne dentro del museo de Ciencias Naturales de Madrid. Por ello, recordamos cómo fue aquella investigación que terminó proclamando ganadora a la atleta gallega y que permitió jugar al público desde casa, que tenía que adivinar las pistas para conseguir un premio de 3.000 euros, como volverá a ocurrir en el programa de esta noche.
Lejos de ser un evento tranquilo, la velada en el recinto científico se transformó en una auténtica carrera a contrarreloj tras la trágica muerte del cantante y presentador. Los seis invitados restantes se dividieron en dos bandos para peinar la escena del crimen en busca de pruebas, un reto que desató la vena competitiva del grupo y propició momentos de pura tensión, como el pique entre Ana Peleteiro y Esperansa Grasia al enfrentarse a las exigentes pruebas físicas.
El ambiente también se caldeó en el plano dialéctico. Durante la inspección de las salas junto a Alberto Chicote, Marta Sánchez quiso restar importancia a los indicios que iban encontrando, lo que llevó a la influencer a cortarla en seco con una frase tajante: «Una croqueta siempre es una pista». El propio chef madrileño tampoco dejó pasar la oportunidad de bromear sobre la predilección de la cantante por el catering: «Si la comida estuviera envenenada, Marta ya habría muerto».
Las hostilidades llegaron a su punto álgido cuando Antonio Resines, Ana Peleteiro y Glòria Serra admitieron abiertamente haber dado datos falsos a sus contrincantes para despistarlos, provocando el enfado de Chicote. No fue el único engaño de la noche: la propia medallista olímpica escondió una prueba fundamental durante gran parte del recorrido. Las dudas, en cualquier caso, terminaron contagiando a todos durante el reto grupal.
El punto de inflexión definitivo llegó con la aparición de una camisa de fuerza. Este elemento fue la chispa que encendió las sospechas de Chicote y Peleteiro, al relacionarlo directamente con las emblemáticas guerreras que vestían los cocineros en los inicios del restaurante del sospechoso.
Aunque sobre la mesa salieron nombres tan variopintos como Kiko Matamoros, Violeta Mangriñán o Cristina Pedroche, únicamente el cocinero y la deportista dieron en el clavo al señalar al responsable: Dabiz Muñoz. El recuento final de indicios terminó consagrando a Peleteiro como la concursante con mejor olfato de la velada.
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