La factura de la electricidad reúne varios conceptos que no siempre resultan fáciles de interpretar a simple vista: potencia contratada, consumo, peajes, cargos, impuestos y condiciones de la tarifa. A eso se suma una oferta comercial difícil de comparar cuando las compañías utilizan estructuras de precios diferentes. Dentro de esta situación cotidiana que cada uno hace en su hogar, las herramientas de inteligencia artificial pueden servir como apoyo para ordenar la información y realizar parte del trabajo de búsqueda.
Eso es lo que planteó Anas Andaloussi, colaborador y divulgador especializado en inteligencia artificial, durante su intervención en El Hormiguero. Su demostración partió de un caso simulado y de una instrucción dirigida a ChatGPT para analizar los datos de un recibo y contrastarlos con las ofertas disponibles en el comparador oficial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Del recibo de casa a una comparación de tarifas
El procedimiento mostrado comienza proporcionando a la inteligencia artificial los datos necesarios para entender la situación del consumidor. Según explicó Andaloussi, la petición consiste en que el sistema compruebe en la página oficial de la CNMC cuánto se tiene contratado y cuánto se consume realmente, para determinar si existe margen para ajustar la tarifa.
En la demostración, el colaborador recalcó que no se trataba de utilizar un comparador comercial cualquiera, sino la herramienta de la propia CNMC. La Comisión dispone de un comparador de ofertas de electricidad y gas destinado precisamente a facilitar a los consumidores la consulta de las condiciones económicas de las distintas opciones disponibles.
La diferencia es importante porque el objetivo no consiste simplemente en preguntar a una IA cuál es la compañía más barata. La idea es proporcionarle información concreta del contrato y del consumo para que la comparación tenga en cuenta las circunstancias del hogar.
Ahorra de 277 euros al año en un procedimiento de tres minutos
La parte más llamativa de la demostración fue la utilización de una función de control del ordenador. Andaloussi explicó que había pedido al sistema que navegara por Internet y cumplimentara los datos necesarios para realizar la consulta. «Lo que ha hecho ha sido ver el consumo que tengo, meterse en la web, rellenar todos los datos», explicó durante el programa.
A partir de ahí, la instrucción fue resumir el resultado de una manera sencilla: cuánto se estaba pagando en ese momento, cuánto supondría al año y cuál sería la diferencia con la oferta encontrada. En el supuesto utilizado en El Hormiguero, el recibo analizado suponía 94,24 euros al mes, equivalentes a 1.130,85 euros al año. La alternativa localizada durante la demostración representaba, según los datos introducidos, un coste anual de 853 euros.
La diferencia calculada era de 277 euros al año. Andaloussi resumió así el resultado: «La diferencia de lo que me estaría ahorrando únicamente con este movimiento que me ha llevado tres minutos va a hacer son 277 euros».
El ejemplo debe entenderse como una demostración y no como una cantidad de ahorro aplicable a cualquier hogar. El precio de la electricidad depende del consumo, la potencia contratada, el tipo de tarifa y las condiciones concretas de cada contrato. Además, antes de cambiar de compañía conviene comprobar qué incluye exactamente la oferta: precio de la energía, potencia, servicios adicionales, permanencia, descuentos temporales o posibles penalizaciones. Una tarifa aparentemente más económica puede tener condiciones diferentes que alteren el resultado final.
La propia CNMC recomienda comparar las ofertas atendiendo al coste total y a las condiciones del contrato. Su comparador permite introducir los datos del suministro para obtener alternativas adaptadas al perfil del consumidor.
Por tanto, el interés de la demostración de Andaloussi no está únicamente en la cifra de 277 euros, sino en mostrar cómo una IA puede encargarse de una tarea que normalmente exige revisar una factura, localizar los datos relevantes, acceder a un comparador y estudiar diferentes opciones.
El paso decisivo seguiría siendo del consumidor: la inteligencia artificial puede ayudar a encontrar y ordenar la información, pero la decisión de cambiar de tarifa debe tomarse después de comprobar las condiciones reales de la oferta.
El divulgador mostró en ‘El Hormiguero’ un ejemplo en el que ChatGPT analiza un recibo eléctrico y consulta el comparador oficial de la CNMC para localizar una tarifa potencialmente más barata
La factura de la electricidad reúne varios conceptos que no siempre resultan fáciles de interpretar a simple vista: potencia contratada, consumo, peajes, cargos, impuestos y condiciones de la tarifa. A eso se suma una oferta comercial difícil de comparar cuando las compañías utilizan estructuras de precios diferentes. Dentro de esta situación cotidiana que cada uno hace en su hogar, las herramientas de inteligencia artificial pueden servir como apoyo para ordenar la información y realizar parte del trabajo de búsqueda.
Eso es lo que planteó Anas Andaloussi, colaborador y divulgador especializado en inteligencia artificial, durante su intervención en El Hormiguero. Su demostración partió de un caso simulado y de una instrucción dirigida a ChatGPT para analizar los datos de un recibo y contrastarlos con las ofertas disponibles en el comparador oficial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Del recibo de casa a una comparación de tarifas
El procedimiento mostrado comienza proporcionando a la inteligencia artificial los datos necesarios para entender la situación del consumidor. Según explicó Andaloussi, la petición consiste en que el sistema compruebe en la página oficial de la CNMC cuánto se tiene contratado y cuánto se consume realmente, para determinar si existe margen para ajustar la tarifa.
En la demostración, el colaborador recalcó que no se trataba de utilizar un comparador comercial cualquiera, sino la herramienta de la propia CNMC. La Comisión dispone de un comparador de ofertas de electricidad y gas destinado precisamente a facilitar a los consumidores la consulta de las condiciones económicas de las distintas opciones disponibles.
La diferencia es importante porque el objetivo no consiste simplemente en preguntar a una IA cuál es la compañía más barata. La idea es proporcionarle información concreta del contrato y del consumo para que la comparación tenga en cuenta las circunstancias del hogar.
Ahorra de 277 euros al año en un procedimiento de tres minutos
La parte más llamativa de la demostración fue la utilización de una función de control del ordenador. Andaloussi explicó que había pedido al sistema que navegara por Internet y cumplimentara los datos necesarios para realizar la consulta. «Lo que ha hecho ha sido ver el consumo que tengo, meterse en la web, rellenar todos los datos», explicó durante el programa.
A partir de ahí, la instrucción fue resumir el resultado de una manera sencilla: cuánto se estaba pagando en ese momento, cuánto supondría al año y cuál sería la diferencia con la oferta encontrada. En el supuesto utilizado en El Hormiguero, el recibo analizado suponía 94,24 euros al mes, equivalentes a 1.130,85 euros al año. La alternativa localizada durante la demostración representaba, según los datos introducidos, un coste anual de 853 euros.
La diferencia calculada era de 277 euros al año. Andaloussi resumió así el resultado: «La diferencia de lo que me estaría ahorrando únicamente con este movimiento que me ha llevado tres minutos va a hacer son 277 euros».
El ejemplo debe entenderse como una demostración y no como una cantidad de ahorro aplicable a cualquier hogar. El precio de la electricidad depende del consumo, la potencia contratada, el tipo de tarifa y las condiciones concretas de cada contrato. Además, antes de cambiar de compañía conviene comprobar qué incluye exactamente la oferta: precio de la energía, potencia, servicios adicionales, permanencia, descuentos temporales o posibles penalizaciones. Una tarifa aparentemente más económica puede tener condiciones diferentes que alteren el resultado final.
La propia CNMC recomienda comparar las ofertas atendiendo al coste total y a las condiciones del contrato. Su comparador permite introducir los datos del suministro para obtener alternativas adaptadas al perfil del consumidor.
Por tanto, el interés de la demostración de Andaloussi no está únicamente en la cifra de 277 euros, sino en mostrar cómo una IA puede encargarse de una tarea que normalmente exige revisar una factura, localizar los datos relevantes, acceder a un comparador y estudiar diferentes opciones.
El paso decisivo seguiría siendo del consumidor: la inteligencia artificial puede ayudar a encontrar y ordenar la información, pero la decisión de cambiar de tarifa debe tomarse después de comprobar las condiciones reales de la oferta.
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