Se subraya en medios políticos el silencio de la Comisión Von der Leyen a propósito de la sucesión de escándalos de corrupción que afectan a los entornos de Pedro Sánchez. Por menos, a Orban le retiraron todo tipo de ayudas y le abrieron numerosos expedientes. Con nuestro presidente sucede lo contrario: mientras más irregularidades, más se le auxilia con medidas que le benefician.
Pasó recientemente haciendo la vista gorda con el uso de fondos europeos para pagar las pensiones, y acaba de ocurrir ahora con la sugerencia a España de que suba el IVA del 10% al 21% en la hostelería, en sintonía con las pretensiones de nuestro Gobierno. El hecho de que, en vez de ser una iniciativa independiente de Madrid sea sugerida por Bruselas, beneficia al equipo económico de Carlos Cuerpo, que tiene así la excusa perfecta para justificar este nuevo arreón impositivo, en este caso a bares y restaurantes. Europa lo sugiere y España no debe llevar la contraria a Europa, es el argumento.
La hostelería ya ha avisado que una subida del IVA de este tipo sería «catastrófica» y destruiría empleo, amén de que repercutiría directamente en los precios que habrán de pagar los consumidores, verdaderos perjudicados.
Pero no sólo eso. La Unión Europa también prepara una dura normativa medioambiental, bajo cuya autoría está la exministra Teresa Ribera, que tendrá un impacto muy negativo para las empresas implicadas en la fabricación de envases de plástico, en la electrónica y el sector energético.
La durísima normativa verde de la UE ya está poniendo en dificultad a cientos de empresas, particularmente en el sector agrícola.
Por menos, a Orban le retiraron todo tipo de ayudas y le abrieron numerosos expedientes
Se subraya en medios políticos el silencio de la Comisión Von der Leyen a propósito de la sucesión de escándalos de corrupción que afectan a los entornos de Pedro Sánchez. Por menos, a Orban le retiraron todo tipo de ayudas y le abrieron numerosos expedientes. Con nuestro presidente sucede lo contrario: mientras más irregularidades, más se le auxilia con medidas que le benefician.
Pasó recientemente haciendo la vista gorda con el uso de fondos europeos para pagar las pensiones, y acaba de ocurrir ahora con la sugerencia a España de que suba el IVA del 10% al 21% en la hostelería, en sintonía con las pretensiones de nuestro Gobierno. El hecho de que, en vez de ser una iniciativa independiente de Madrid sea sugerida por Bruselas, beneficia al equipo económico de Carlos Cuerpo, que tiene así la excusa perfecta para justificar este nuevo arreón impositivo, en este caso a bares y restaurantes. Europa lo sugiere y España no debe llevar la contraria a Europa, es el argumento.
La hostelería ya ha avisado que una subida del IVA de este tipo sería «catastrófica» y destruiría empleo, amén de que repercutiría directamente en los precios que habrán de pagar los consumidores, verdaderos perjudicados.
Pero no sólo eso. La Unión Europa también prepara una dura normativa medioambiental, bajo cuya autoría está la exministra Teresa Ribera, que tendrá un impacto muy negativo para las empresas implicadas en la fabricación de envases de plástico, en la electrónica y el sector energético.
La durísima normativa verde de la UE ya está poniendo en dificultad a cientos de empresas, particularmente en el sector agrícola.
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