Sanidad amplía la prueba de talón a 21 patologías y el cribado de colon a los 74 años

Se articula, por primera vez, un sistema coordinado entre el Estado y las comunidades con cobertura las 24 horas del día todo el año, lo que garantiza una reacción inmediata y adaptada a las características demográficas y geográficas de cada territorio Leer Se articula, por primera vez, un sistema coordinado entre el Estado y las comunidades con cobertura las 24 horas del día todo el año, lo que garantiza una reacción inmediata y adaptada a las características demográficas y geográficas de cada territorio Leer  

El Ministerio de Sanidad ha publicado este lunes en el BOE la orden con la que ha incorporado nueve cribados neonatales nuevos en la cartera común de servicios hasta las 21 patologías y ha elevado hasta los 74 años la edad de participación en el cribado de cáncer colorrectal.

Una orden «fruto del legado» del exministro de Sanidad socialista Ernest Lluch y su Ley General de Sanidad, ha destacado la titular de este departamento, Mónica García, en el acto institucional con el que se conmemora los 40 años de aprobación de la normativa que puso los cimientos del actual sistema sanitario público y universal.

La orden que publica hoy el BOE hace efectiva la ampliación de los cribados neonatales hasta las 21 patologías: Hipotiroidismo congénito; Fenilcetonuria; Fibrosis quística; Deficiencia de acil-coenzima A-deshidrogenasa de cadena media (MCADD); Deficiencia de 3-hidroxi-acil-coenzima A-deshidrogenasa de cadena larga (LCHADD); Acidemia glutárica tipo I (GA-I) y Anemia falciforme.

También quedará cubierta la prueba de talón para Déficit de biotinidasa (DB); Enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce (MSUD); Homocistinuria; Hiperplasia suprarrenal congénita (HSC); Tirosinemia tipo I (TYR I); Acidemia propiónica; Deficiencia primaria de carnitina; Deficiencia de acil-coA deshidrogenasa de cadena muy larga; Acidemias metilmalónicas; Acidemia metilmalónica aislada; Acidemia metilmalónica con homocistinuria; Acidemia isovalérica e Inmunodeficiencia combinada grave.

Durante la etapa prenatal se refuerza la protección mediante tres programas de cribado poblacional, el primero el de preeclampsia, incorporando un test combinado en el primer trimestre (bioquímica, ecografía de arterias uterinas y tensión arterial) para detectar precozmente este riesgo.

El segundo es el de detección de enfermedades infecciosas, garantizando la oferta universal a todas las embarazadas de las pruebas de sífilis, VIH, hepatitis B y estreptococo del grupo B y ofreciendo pruebas de hepatitis C, Chagas o Zika según los grupos de riesgo.

Y un tercero para anomalías cromosómicas, para lo que se estandariza el uso del test de ADN fetal libre en sangre materna como prueba de segunda línea para detectar trisomías (21, 18 y 13) ante riesgos incrementados

Asimismo, el texto unifica el acceso a la fecundación in vitro con ovocitos donados al eliminar la restricción de 36 años para personas con fallo ovárico prematuro e igualar el límite en los 40 años, aplicable al resto de supuestos. Por su parte, el cribado de cáncer colorrectal se amplía hasta los 74 años.

Igualmente, modifica la composición del Comité Asesor en el Área de Genética incorporando dos vocalías representadas por federaciones de pacientes, garantizando que los colectivos afectados formen parte directa del proceso de actualización de la cartera común de servicios.

La nueva normativa moderniza la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública, dotándola de una capacidad de respuesta ininterrumpida ante posibles brotes o emergencias.

De este modo, se articula, por primera vez, un sistema coordinado entre el Estado y las comunidades con cobertura las 24 horas del día, los 365 días del año, lo que garantiza una reacción inmediata y adaptada a las características demográficas y geográficas de cada territorio.

En este contexto de respuesta rápida, la norma prioriza la transparencia y la lucha contra la desinformación o ‘infodemia’ durante situaciones de crisis, garantizando que la ciudadanía reciba siempre recomendaciones oficiales veraces a través de la puesta en marcha de canales de comunicación directos, que permitirán informar puntualmente sobre la evolución de los riesgos detectados y trasladar las pautas necesarias para la prevención y el control ante cualquier alerta sanitaria.

Bajo el enfoque del «modelo social de la salud», la vigilancia evoluciona para no limitarse únicamente al control de enfermedades transmisibles sino que, a partir de ahora, el Ministerio de Sanidad y las autonomías asumen la responsabilidad directa de crear y mantener sistemas específicos para monitorizar de forma integral la salud mental, el impacto ambiental, las adicciones y los determinantes.

 Salud // elmundo

Más Noticias