Uruguay llega revuelta al partido contra España

Uruguay se juega mucho más que tres puntos esta madrugada ante España. El equipo de Marcelo Bielsa afronta el último partido del Grupo H con la necesidad de reaccionar después de dos empates que han dejado a la Celeste en una situación incómoda y con un ambiente interno lejos de la calma. Según informó El Espectador de Uruguay, en las últimas horas se habrían producido discrepancias entre el seleccionador argentino y varios futbolistas importantes de la plantilla por la forma de preparar el encuentro y por el plan de partido ante la selección de Luis de la Fuente. Uruguay se juega mucho más que tres puntos esta madrugada ante España. El equipo de Marcelo Bielsa afronta el último partido del Grupo H con la necesidad de reaccionar después de dos empates que han dejado a la Celeste en una situación incómoda y con un ambiente interno lejos de la calma. Según informó El Espectador de Uruguay, en las últimas horas se habrían producido discrepancias entre el seleccionador argentino y varios futbolistas importantes de la plantilla por la forma de preparar el encuentro y por el plan de partido ante la selección de Luis de la Fuente.  

Uruguay se juega mucho más que tres puntos esta madrugada ante España. El equipo de Marcelo Bielsa afronta el último partido del Grupo H con la necesidad de reaccionar después de dos empates que han dejado a la Celeste en una situación incómoda y con un ambiente interno lejos de la calma. Según informó El Espectador de Uruguay, en las últimas horas se habrían producido discrepancias entre el seleccionador argentino y varios futbolistas importantes de la plantilla por la forma de preparar el encuentro y por el plan de partido ante la selección de Luis de la Fuente.

La tensión, siempre según esa información, habría surgido después de que un grupo de jugadores trasladara a Bielsa su malestar por el enfoque competitivo elegido para medirse a España. La preocupación de parte del vestuario pasaría por rebajar riesgos, protegerse más cerca de su área y explotar las transiciones, un planteamiento que chocaría con la idea reconocible del técnico rosarino, más asociada a la presión alta, el ritmo sostenido y la voluntad de disputar los partidos desde la iniciativa.

Bielsa, de acuerdo con la misma versión, respondió reuniendo al grupo para tratar el asunto de forma colectiva. El contexto no ayuda a Uruguay: la Celeste todavía no ha ganado en el Mundial, empató primero contra Arabia Saudí y después contra Cabo Verde, y llega a la última jornada con la obligación de competir al límite para evitar una eliminación prematura o, como mínimo, para no depender demasiado de los cálculos de terceros.

España, en cambio, aterriza en el partido con una situación más favorable. El equipo de Luis de la Fuente comenzó el torneo con un empate sin goles frente a Cabo Verde, pero se recompuso con autoridad ante Arabia Saudí y llega al cierre de la fase de grupos como líder. Un triunfo o un empate le permitirían asegurar el primer puesto del grupo, mientras que una derrota abriría escenarios más incómodos, sobre todo si Cabo Verde gana su partido ante Arabia Saudí en el otro encuentro de la jornada.

El duelo se disputará en el Estadio Akron de Guadalajara, ya en la madrugada española del sábado, con los dos partidos del Grupo H jugándose a la misma hora. El nuevo formato del Mundial amplía el margen de supervivencia, porque avanzan los dos primeros de cada grupo y también los ocho mejores terceros, pero Uruguay no quiere llegar a ese territorio de cuentas cruzadas. Para la Celeste, el cruce con España tiene aroma de final; para la Roja, es una oportunidad de confirmar sensaciones y avanzar a los cruces desde una posición de fuerza.

El partido también presenta un atractivo particular en los banquillos. De la Fuente y Bielsa representan escuelas diferentes, aunque el seleccionador español ha reconocido en varias ocasiones la influencia que tuvo el técnico argentino durante su etapa en el Athletic. Ahora se reencuentran en un escenario de máxima presión: España con la ambición de cerrar la fase de grupos sin sobresaltos y Uruguay con la necesidad de transformar el ruido interno en una respuesta competitiva.

 Diario de Mallorca – Deportes

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