Cuando se conduce por la autopista A9 aparecen ya camiones, furgonetas y coches de equipos ciclistas. Es quizá la ruta francesa que lleva más tráfico en época estival, la que une las principales ciudades del país con la Costa Azul. Y ya se sabe; el verano es sinónimo de playa, aunque estén abarrotadas, y también de bicicletas porque este sábado se inicia la Vuelta, que comienza en Mónaco -no es ninguna broma- y hasta allí ya se está acercando toda la caravana de la carrera. Cuando se conduce por la autopista A9 aparecen ya camiones, furgonetas y coches de equipos ciclistas. Es quizá la ruta francesa que lleva más tráfico en época estival, la que une las principales ciudades del país con la Costa Azul. Y ya se sabe; el verano es sinónimo de playa, aunque estén abarrotadas, y también de bicicletas porque este sábado se inicia la Vuelta, que comienza en Mónaco -no es ninguna broma- y hasta allí ya se está acercando toda la caravana de la carrera.
Cuando se conduce por la autopista A9 aparecen ya camiones, furgonetas y coches de equipos ciclistas. Es quizá la ruta francesa que lleva más tráfico en época estival, la que une las principales ciudades del país con la Costa Azul. Y ya se sabe; el verano es sinónimo de playa, aunque estén abarrotadas, y también de bicicletas porque este sábado se inicia la Vuelta, que comienza en Mónaco -no es ninguna broma- y hasta allí ya se está acercando toda la caravana de la carrera.
Quizás hay unos pocos corredores que no han tenido que hacer las maletas, simplemente ir pedaleando a la salida y principalmente son dos de las grandes estrellas que acuden a la Vuelta. Ambos son eslovenos y vecinos de Mónaco; uno de ellos es Tadej Pogacar, que vive en el barrio monegasco de Montecarlo, donde está el casino, y el otro,Primoz Roglic, que ha tenido a la organización de la carrera en vilo porque sufrió un atropello a principios de mes, desgraciadamente no anda muy fino a consecuencia de los golpes y hasta última hora no se ha sabido si se afiliaba o no a la Vuelta que ha ganado cuatro veces. Por esta razón, llevará a partir del sábado el dorsal número uno.

La carrera se presenta bajo el influjo de Pogacar que tiene ya colgada la medalla de único favorito al triunfo final, porque es el mejor, porque se ha apuntado para ganar la Vuelta, uno de los pocos títulos deportivos que le faltan, y porque con él en acción cualquier carrera, salvo la París-Roubaix que aún se le resiste, los demás participantes deben luchar por la segunda plaza de la general.
Sin embargo, esta Vuelta que empieza el sábado con una contrarreloj de 9,4 kilómetros que discurrirá exclusivamente por las calles de Mónaco, trazado del circuito de Fórmula Uno incluido, va más allá de la presencia del fenómeno esloveno y de su compatriota Roglic, quien, aparte del accidente de agosto, lleva una temporada bastante irregular y alejada de los éxitos de antaño, quizá ya porque los 36 años le empiezan a pasar factura. Sólo ha ganado el campeonato esloveno de contrarreloj. Ausente del Tour y del Giro, su mejor posición lejos de su país ha sido la quinta plaza alcanzada en marzo en la Tirreno-Adriático.
“Ganar cuatro veces la Vuelta ha sido un sueño que jamás imaginé y por eso no quiero presionarme en lo que voy a hacer en esta edición. Prefiero ir día a día”, ha declarado Roglic desde su apartamento monegasco.

El resto de las estrellas ha viajado principalmente a Niza, desde aeropuertos como los de Barcelona o Toulouse que emplean en los vuelos los corredores residentes en Andorra. Entre los andorranos de adopción y residencia destacan el ecuatoriano Richard Carapaz, campeón olímpico, vencedor del Giro, podios en Tour y Vuelta, y que se convirtió en el gran animador de la última semana de la Grande Boucle con dos triunfos en los Alpes y la clasificación de la montaña.
Desde Andorra también ha viajado Enric Mas, que se ausentó del Tour para concentrarse de cara a la Vuelta, que retornó en la Vuelta a Burgos, celebrada a principios de agosto, con buenas impresiones y que siempre acostumbra a realizar en la ronda española la mejor actuación. No en vano cuenta a los 31 años con tres segundas posiciones y una tercera de seis participaciones. Liderará un Movistar que acude a Mónaco mucho más fuerte que en el Tour, que sigue negociando en el apartado femenino el fichaje de Paula Blasi, y que disputará la Vuelta con el belga Cian Ujtdebroecks y el vallisoletano Iván Romeo, que espera ser uno de los activos principales de la competición.

Pero si hay que mirar a un ciclista diferente, espectacular hasta en la forma de pedalear, el único que ha batido este año a Pogacar (lo venció en Roubaix), este no es otro queWout van Aert, al frente del Visma y con el ansia de desquitarse el disgusto que le supuso la caída de hace dos años, camino de los Lagos de Covadonga, cuando llevaba el jersey verde y se había colocado al frente de la clasificación de la montaña.
Servirá esta Vuelta para que dos símbolos del ciclismo vasco se puedan despedir de forma total o parcial. Pello Bilbao (Bahrain) cuelga la bici después de la ronda española y Mikel Landa(Soudal) dejará su actual equipo para ponerse al frente de la Fundación Euskadi donde espera cerrar el ciclo profesional.

En el UAE, aunque no estuviera Pogacar, cuentan con el portugués Joâo Almeida, segundo el año pasado, en una edición marcada por las protestas contra la presencia del desaparecido equipo del Israel, y que si no corriera el jefe esloveno tiene suficiente calidad para aspirar también a la victoria en la Vuelta. Por eso, tampoco sería de extrañar que el astro esloveno se pusiera a hacer de gregario, si tiene la prueba resuelta, tal como hizo en el Tour con Isaac del Toro, al que ayudó a subir al podio y ganar la clasificación de los jóvenes, con el jersey blanco.
No hay que olvidar a Carlos Rodríguez (en su equipo, el Netcompany Ineos está también el británico Oscar Onley) en un año nada fino desafortunadamente, ni mucho menos al austríaco Felix Gall (Decathlon), que acabó el Giro en segunda posición, ni a los dos jefes del Lidl-Trek, daneses ambos, Mattias Skjelmose y Mads Pedersen.
La Vuelta servirá al Kern Pharma para decir adiós al ciclismo. El patrocinio termina a final de año. También para que el barcelonés Marcel Camprubí (Pinarello Q36) luzca el jersey de campeón de España y corra bajo los consejos de otro catalán más veterano, David de la Cruz, para que Sepp Kuss dispute la tercera grande del año como vencedor de la Vuelta 2023 y para que el Alpecin presuma de velocista con el australiano Kaden Groves.
Diario de Mallorca – Deportes
