Recibe una indemnización de 33.000 euros tras sufrir un accidente laboral que le provoca la amputación de un dedo de la mano

Un accidente laboral puede cambiar la vida de un trabajador en apenas unos segundos, especialmente cuando detrás existen unos fallos de seguridad que no pueden ser controlados. Así lo ha expuesto Víctor Arpa, abogado laboralista, al relatar el caso de Julio, un empleado de la construcción que ha logrado una indemnización superior a los 33.000 euros tras sufrir una grave lesión mientras trabajaba en una obra.

Según explica este profesional del ámbito de la abogacía, el operario se encontraba montando paneles de hormigón de más de 2.000 kilos cuando una de las piezas suspendidas por una grúa se movió de forma inesperada. El golpe acabó atrapándole la mano y provocándole «una pequeña amputación de parte de un dedo», secuelas que, por supuesto, ahora han cambiado por completo su actividad y lo que es peor, toda su vida.

Arpa ha llegado a asegurar que la problemática no tuvo nada que ver con algo puntual o con un error que sería imposible que volviera a pasar. Más bien, fue culpa de la empresa que no mantuvo en correcto la tecnología que le permite realizar el trabajo.

La reclamación prosperó, explica, porque existían importantes deficiencias preventivas en el lugar de trabajo. «Faltaba formación y el plan de seguridad era insuficiente», afirma el abogado, quien insiste en que muchos empleados desarrollan sus tareas diariamente en condiciones inseguras hasta que termina ocurriendo «lo inevitable».

«Ningún trabajador debería pagar con su cuerpo los errores de seguridad de una empresa»

El especialista recuerda que numerosos trabajadores desconocen que, además de las prestaciones habituales derivadas de un accidente laboral, también pueden reclamar indemnizaciones cuando se demuestra que la empresa incumplió las medidas de protección exigidas. En este caso, la compensación económica superó los 33.000 euros por los daños sufridos.

Otro de los aspectos a los que le ha dado importancia ha sido al tipo de compensaciones que suelen estar cubiertas por la aseguradora de responsabilidad civil de la empresa. Por ello, insiste en que reclamar no significa necesariamente enfrentarse directamente al empresario. Más bien es todo lo contrario, es un derecho dado que el lesionado no tiene culpa de absolutamente nada. El trabajador está en su deber de exigir que se asuman las consecuencias de una negligencia.

«Ningún trabajador debería pagar con su cuerpo los errores de seguridad de una empresa», clarifica. Por lo tanto, lo más recomendable es que, aquellos que hayan sufrido un accidente que consideran evitable, deberían informarse sobre sus derechos, ya que en muchas ocasiones existen vías legales para reclamar compensaciones que la mayoría desconoce.

 Según el abogado que llevó el caso, se trata de un operario que se encontraba montando paneles de hormigón de más de 2.000 kilos cuando una de las piezas suspendidas por una grúa se movió de forma inesperada  

Un accidente laboral puede cambiar la vida de un trabajador en apenas unos segundos, especialmente cuando detrás existen unos fallos de seguridad que no pueden ser controlados. Así lo ha expuesto Víctor Arpa, abogado laboralista, al relatar el caso de Julio, un empleado de la construcción que ha logrado una indemnización superior a los 33.000 euros tras sufrir una grave lesión mientras trabajaba en una obra.

Según explica este profesional del ámbito de la abogacía, el operario se encontraba montando paneles de hormigón de más de 2.000 kilos cuando una de las piezas suspendidas por una grúa se movió de forma inesperada. El golpe acabó atrapándole la mano y provocándole «una pequeña amputación de parte de un dedo», secuelas que, por supuesto, ahora han cambiado por completo su actividad y lo que es peor, toda su vida.

Arpa ha llegado a asegurar que la problemática no tuvo nada que ver con algo puntual o con un error que sería imposible que volviera a pasar. Más bien, fue culpa de la empresa que no mantuvo en correcto la tecnología que le permite realizar el trabajo.

La reclamación prosperó, explica, porque existían importantes deficiencias preventivas en el lugar de trabajo. «Faltaba formación y el plan de seguridad era insuficiente», afirma el abogado, quien insiste en que muchos empleados desarrollan sus tareas diariamente en condiciones inseguras hasta que termina ocurriendo «lo inevitable».

El especialista recuerda que numerosos trabajadores desconocen que, además de las prestaciones habituales derivadas de un accidente laboral, también pueden reclamar indemnizaciones cuando se demuestra que la empresa incumplió las medidas de protección exigidas. En este caso, la compensación económica superó los 33.000 euros por los daños sufridos.

Otro de los aspectos a los que le ha dado importancia ha sido al tipo de compensaciones que suelen estar cubiertas por la aseguradora de responsabilidad civil de la empresa. Por ello, insiste en que reclamar no significa necesariamente enfrentarse directamente al empresario. Más bien es todo lo contrario, es un derecho dado que el lesionado no tiene culpa de absolutamente nada. El trabajador está en su deber de exigir que se asuman las consecuencias de una negligencia.

«Ningún trabajador debería pagar con su cuerpo los errores de seguridad de una empresa», clarifica. Por lo tanto, lo más recomendable es que, aquellos que hayan sufrido un accidente que consideran evitable, deberían informarse sobre sus derechos, ya que en muchas ocasiones existen vías legales para reclamar compensaciones que la mayoría desconoce.

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