SpaceX, el gigante aeroespacial fundado por Elon Musk, ultima el plan de la que podría ser la mayor salida a bolsa de la historia. La compañía presentó este miércoles su solicitud para empezar a cotizar en los mercados a partir de junio, una operación que podría convertir al que ya es el hombre más rico del mundo en el primer trillonario que ha existido. SpaceX, el gigante aeroespacial fundado por Elon Musk, ultima el plan de la que podría ser la mayor salida a bolsa de la historia. La compañía presentó este miércoles su solicitud para empezar a cotizar en los mercados a partir de junio, una operación que podría convertir al que ya es el hombre más rico del mundo en el primer trillonario que ha existido.
SpaceX, el gigante aeroespacial fundado por Elon Musk, ultima el plan de la que podría ser la mayor salida a bolsa de la historia. La compañía presentó este miércoles su solicitud para empezar a cotizar en los mercados a partir de junio, una operación que podría convertir al que ya es el hombre más rico del mundo en el primer trillonario que ha existido.
SpaceX es actualmente la mayor empresa privada del mundo. Su valoración actual es de 1,25 billones de dólares, situándose así por delante de otras firmas como OpenAI, creadora de ChatGPTy que también planea su salida a bolsa, o la china ByteDance, dueña de TikTok. Tras su cotización, su valor podría catapultarse hasta los 1,75 billones de dólares.
El documento presentado ante las autoridades estadounidenses revela información financiera que hasta ahora había sido un misterio y que, como señala The Wall Street Journal, presenta una situación «notablemente peor» que la de cualquier otra gran empresa. A pesar de las mareantes cifras que baraja su salida a bolsa, SpaceX registró pérdidas en 2025 por valor de 4.900 millones de dólares, frente a los 791 millones de dólares de beneficio de 2024. La sangría se ha agravado este año con unas pérdidas de 4.300 millones de dólares, casi tanto dinero como todo el año pasado.

La compañía aeroespacial lidera el mercado de los lanzamientos al espacio gracias a su cohete Falcon, pero aun así ese negocio no es rentable. Su principal fuente de ingresos es el internet por satélite que controla de forma casi monopolística a través del proyecto Starlink, mucho menos mediático. Ambos sectores registran ingresaron un total de unos 15.500 millones de dólares el año pasado. Un 20% de esos fueron gracias a los contratos con agencias del Gobierno de Estados Unidos como la NASA, el Pentágono y las agencias de inteligencia y espionaje del país.
Sin embargo, los números rojos de SpaceX responden principalmente a la inteligencia artificial. Aunque la empresa obtuvo en 2025 unos ingresos de 18.700 millones, los gastos de capital del año pasado casi se duplicaron debido a la abultada inversión en chips, centros de datos y energía que requiere el entrenamiento de sistemas conversacionales como Grok.
A eso se le suma que el pasado febrero Musk fusionó SpaceX con xAI, su empresa de IA que también posee la red social X (anteriormente Twitter), para concentrar esfuerzos de cara a su salida a bolsa. En 2025, xAI gastó 12.700 millones en infraestructura y desarrollo. Eso llevó a la firma a registrar pérdidas operativas de 6.400 millones con unos ingresos de solo 3.200 millones, lo que significa que la brecha se amplió desde 2024. En el documento presentado, SpaceX prevé que esas pérdidas vayan a más.
La empresa de IA de Musk registró en 2025 pérdidas de 6.400 millones de dólares y prevé que la sangría vaya a más
Los documentos también confirman que Musk mantiene un firme control sobre la dirección y la propiedad de SpaceX. El magnate es actualmente director ejecutivo y el mayor accionista de la empresa con casi un 50% de las que están en circulación, lo que le permite poseer el 85% de los derechos de voto. A efectos prácticos, apunta The Wall Street Journal, esta estructura «hará prácticamente imposible que los inversores destituyan a Musk» de su cargo al frente de la compañía que fundó en 2002 con la pretendida misión de colonizar Marte.
El año pasado, Musk percibió un salario de tan solo 54.000 dólares. No obstante, la mayor parte de su remuneración proviene de dos paquetes enormes de acciones que se activarán si el controvertido empresario alcanza una serie de objetivos cuanto menos complicados, entre ellos disparar la capitalización bursátil de SpaceX a 7,5 billones de dólares, desplegar «centros de datos fuera de la Tierra» y establecer «una colonia humana permanente en Marte con al menos un millón de habitantes».

Musk ha utilizado históricamente las promesas extravagantes de futuro para captar la atención y el dinero de los inversores. Sin embargo, su reiterado incumplimiento también ha generado mucho escepticismo. En los últimos seis meses, el dueño de SpaceX ha restado importancia a la conquista del planeta rojo —llegó a predecir que los humanos partirían hacia Marte en 2024— y ha priorizado acuerdos empresariales como los cerrados con Anthropic o Cursor e ideas como crear fábricas en la Luna para tratar de lograr la ansiada salida a bolsa que propulsará su fortuna personal a cotas nunca antes vistas.
«Un directivo pluriempleado pidiendo 75.000 millones de dólares al mercado para financiar un agujero negro llamado IA, pero blindando su poder para hacer lo que le dé la gana», ha valorado Marc Sansó, director académico de IA en finanzas y tecnología financiera en ESADE. «Impunidad total para redirigir recursos, conflictos de interés por todas partes y el riesgo financiero traspasado íntegramente al accionista de a pie».
El Periódico de Aragón – Tecnología
