Nagelsmann se atornilla al banquillo de la atormentada Alemania ante el clamor por Klopp: «No soy de los que huyen»

Julian Nagelsmann, a sus 38 años, continúa siendo un blanco fácil. Ya sea porque, pese a llevar ya a sus espaldas una década en la élite, tiene todavía cosas por aprender. Ya sea porque, ante los medios de comunicación, que estarían mucho más a gusto con un tipo gracioso y de alto carisma como Jürgen Klopp, se mantiene firme e incluso desafiante. Sin que parezca importarle demasiado derrumbes como el sufrido por su Alemania en este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde cayó la pasada madrugada frente a Paraguay en la tanda de penaltis (1-1; 3-4) de los dieciseisavos en otro ejercicio de impotencia. Julian Nagelsmann, a sus 38 años, continúa siendo un blanco fácil. Ya sea porque, pese a llevar ya a sus espaldas una década en la élite, tiene todavía cosas por aprender. Ya sea porque, ante los medios de comunicación, que estarían mucho más a gusto con un tipo gracioso y de alto carisma como Jürgen Klopp, se mantiene firme e incluso desafiante. Sin que parezca importarle demasiado derrumbes como el sufrido por su Alemania en este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde cayó la pasada madrugada frente a Paraguay en la tanda de penaltis (1-1; 3-4) de los dieciseisavos en otro ejercicio de impotencia.  

Julian Nagelsmann, a sus 38 años, continúa siendo un blanco fácil. Ya sea porque, pese a llevar ya a sus espaldas una década en la élite, tiene todavía cosas por aprender. Ya sea porque, ante los medios de comunicación, que estarían mucho más a gusto con un tipo gracioso y de alto carisma como Jürgen Klopp, se mantiene firme e incluso desafiante. Sin que parezca importarle demasiado derrumbes como el sufrido por su Alemania en este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde cayó la pasada madrugada frente a Paraguay en la tanda de penaltis (1-1; 3-4) de los dieciseisavos en otro ejercicio de impotencia.

Rudi Völler, aquel bigotudo delantero que ganó el Mundial de Italia en 1990, es quien debería tomar la decisión del despido de Nagelsmann, a quien le restan aún dos años de contrato. Es decir, hasta que concluya la próxima Eurocopa. Pero Völler tiró anoche de ese clásico pragmatismo alemán, que uno no sabe bien si interpretar desde el choteo: «Fuimos eliminados en la fase de grupos dos veces [Mundial de Rusia en 2018 con Joachim Löw y Mundial de Qatar en 2022 con Hansi Flick], y ahora hemos superado una ronda más. Aunque sea difícil de asimilar para una nación futbolística como Alemania, sigo convencido de que Julian Nagelsmann es probablemente la persona adecuada para continuar», expuso Völler en declaraciones recogidas por la agencia Efe.

Poco más o menos que lo que dijo el propio Nagelsmann, dando así un chasco a quienes esperaban que su comparecencia ante los medios en Boston se convirtiera en el adiós frente al crematorio: «Quiero continuar, estoy disponible si la Federación lo desea. Tengo contrato hasta 2028 y ganas de preparar la Eurocopa y la Nations League. Si no es así, tendrán que decírmelo. No soy de los que huyen«. Además, encontró una coartada en el gol anulado a Tah en la prórroga que hubiera evitado la tanda de penaltis: «Fue un escándalo».

FOXBOROUGH (United States), 29/06/2026.- Jurgen Klopp, head of global soccer for Red Bull and former soccer manager, attends the FIFA World Cup 2026 Round of 32 match Germany against Paraguay, in Boston, Massachusetts, USA, 29 June 2026. (Mundial de Fútbol, Alemania) EFE/EPA/GREG COOPER
Jürgen Klopp, en Boston en su faceta de comentarista televisivo. / GREG COOPER / EFE

Dichas explicaciones no fueron bendecidas por la prensa alemana, con el sensacionalista Bild liderando la carga contra Nagelsmann y reclamando, en una tipografía más que destacable, que Jürgen Klopp, ahora director de operaciones de Red Bull, acuda rauda al rescate. Algo de lo que el ex técnico del Liverpool y el Dortmund quiso desentenderse mientras comentaba el partido por televisión: «No es el momento». El diario Bild, en cualquier caso, asumió que la selección alemana se haya convertido en algo así como el «hazmerreír», y se detuvo en una declaración de Gary Lineker, que ha cambiado su legendaria frase -«el fútbol es un deporte de 11 contra 11 en donde siempre ganan los alemanes»- por: «Alemania ya sólo vive de su reputación pasada».

El caso es que esta Alemania a la que Nagelsmann concedió la portería al cuarentón Manuel Neuer ejecutando así a Oliver Baumann y aprovechando la lesión de Ter Stegen, ha ofrecido un nivel más que discutible en un Mundial en el que amaneció goleando a Curazao (7-1), suspirando por vencer a Costa de Marfil en el añadido (2-1), dejándose llevar en su derrota ante Ecuador (2-1), y estrellándose contra el muro paraguayo en las eliminatorias.

FOXBOROUGH, MASSACHUSETTS - JUNE 29: Jonathan Tah #4 of Germany reacts after missing the team's sixth penalty during the penalty shootout during the FIFA World Cup 2026 Round Of 32 match between Germany and Paraguay at Boston Stadium on June 29, 2026 in Foxborough, Massachusetts. Alexander Hassenstein/Getty Images/AFP (Photo by ALEXANDER HASSENSTEIN / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)
Jonathan Tah, tras fallar su penalti frente a Paraguay. / AFP

Nagelsmann jamás logró que su Alemania fluyera, permitiéndose incluso el lujo frente a Paraguay de sentar de inicio a Musiala y de dejar para el ocaso el concurso del gigantón Woltemade, de rendimiento decreciente en el Newcastle pero al que reclamaban en Alemania por su buena fase de clasificación (fue uno de los que falló en la tanda junto a Havertz, que esta vez no sacó las castañas del fuego, y el atormentado Tah).

Pese a alcanzar una posesión del 76% frente a Paraguay y de rematar hasta 21 veces, Alemania a duras penas generó dos ocasiones claras en todo el partido. Lo que habla del embotellamiento que sufrió la Mannschaft, incapaz de detener su declive futbolístico desde que conquistara el Mundial de Brasil en 2014 gracias al gol de Mario Götze.

El capitán, Joshua Kimmich, quiso excusar a Nagelsmann: «Nadie en el vestuario lo señala. Sabemos que somos nosotros los que no hemos rendido». Y quizá no le falte razón ante el desarrollo de una Copa del Mundo en que la selección alemana, pese a contar con un cuadro más que agradecido y que suspiraba por un hipotético duelo de altura contra Francia en cuartos, vuelve a quedar en evidencia.

 Diario de Mallorca – Deportes

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