Mikel Landa, símbolo del ciclismo vasco, líder de un movimiento denominado ‘landismo’ que va más allá de lo deportivo, será el líder del Euskaltel las temporadas 2027 y 2028, presumiblemente los dos últimos ejercicios del corredor alavés en el pelotón internacional. Cerrará así una brillante carrera que esta misma temporada, con el Soudal, lo llevará a disputar la Vuelta, antes la Clásica de San Sebastián (este sábado) y la Vuelta a Burgos, que empieza el martes y ha ganado dos veces. Mikel Landa, símbolo del ciclismo vasco, líder de un movimiento denominado ‘landismo’ que va más allá de lo deportivo, será el líder del Euskaltel las temporadas 2027 y 2028, presumiblemente los dos últimos ejercicios del corredor alavés en el pelotón internacional. Cerrará así una brillante carrera que esta misma temporada, con el Soudal, lo llevará a disputar la Vuelta, antes la Clásica de San Sebastián (este sábado) y la Vuelta a Burgos, que empieza el martes y ha ganado dos veces.
Mikel Landa, símbolo del ciclismo vasco, líder de un movimiento denominado ‘landismo’ que va más allá de lo deportivo, será el líder del Euskaltel las temporadas 2027 y 2028, presumiblemente los dos últimos ejercicios del corredor alavés en el pelotón internacional. Cerrará así una brillante carrera que esta misma temporada, con el Soudal, lo llevará a disputar la Vuelta, antes la Clásica de San Sebastián (este sábado) y la Vuelta a Burgos, que empieza el martes y ha ganado dos veces.
A los 36 años, Landa afrontará el final de una temporada 2026 que estuvo marcada por la caída sufrida en la Itzulia, al ser embestido, sin querer, por el coche médico de la carrera durante un descenso. El accidente, sin aparentes secuelas graves, se complicó más de la cuenta y provocó que el corredor tuviera que renunciar primero al Giro y después al Tour.
El año que viene regresará al Euskaltel, conjunto que con el concurso de Landa se ganará presumiblemente una tarjeta de invitación para disputar la Vuelta y afrontará con la escuadra vasca, con la que siempre ha seguido colaborando como mecenas, las principales carreras del calendario español.

Para el Euskaltel es el regreso de un símbolo. Landa dio sus primeros pasos en la Fundación Euskadi, en los equipos Orbea, 2009-2010, y Euskaltel-Euskadi, 2011-2013, antes de dar el salto a Astana, Sky, Movistar, Bahrain y ahora Soudal. En estas escuadras logró dos podios, tercero, en el Giro (2015 y 2022) y un cuarto puesto en 2019; dos cuartas plazas en el Tour (2017 y 2020), quinto en 2024, sexto en 2019 y séptimo en 2018; y quinto en la Vuelta (2023). Pero, más allá de los números, Landa tuvo un papel destacado al rescatar a la propia Fundación Euskadi en 2017 en momentos de máxima dificultad.
«Para mí, volver a formar parte del Euskaltel-Euskadi, vestirme de nuevo con el ‘maillot’ naranja y reencontrarme con la Fundación significa cerrar un ciclo. Me hice profesional gracias a esta estructura y regresar aquí en mi etapa de madurez es algo francamente significativo a nivel personal. Vengo con muchísima ilusión y ganas de aportar al proyecto deportivo. Siento que aún tengo las fuerzas y la experiencia necesarias para alcanzar grandes resultados y hacer disfrutar a la afición”, afirma el corredor en declaraciones facilitadas por la Fundación Euskadi.
Diario de Mallorca – Deportes
